Vanessa Borg   hiVanessa y su marido, Danilo Sturiza, acaban de llegar de esta ciudad donde se casaron por segunda vez, tal como lo pensaron cuando celebraron su matrimonio en Santiago, hace un año. A continuación los detalles de una historia de amor.

Por: Carolina Honorato

 Conocí a Danilo en una etapa de mi vida en la cual no estaba buscando el amor”, contó en una entrevista pasada Vanessa Borghi. Pero fue amor a primera vista y desde entonces jamás se separaron.

“Llevamos dos años de relación y el 25 de mayo de 2012 nos casamos en el Registro Civil de la Municipalidad de Vitacura e hicimos una fiesta con nuestros amigos más cercanos en el Hotel Ritz-Carlton. Debido a compromisos laborales no pudimos tener nuestra luna de miel. Por lo mismo planificamos este viaje, con matrimonio incluido, exactamente para nuestro aniversario número uno. La idea fue un matrimonio para disfrutar en pareja, más que uno donde hay que estar preocupado de muchos detalles. Algo relajado, divertido e inolvidable”, relata Vanessa, quien está emocionada con lo vivido.

“Este año de matrimonio ha sido excelente, muy intenso, ya que día a día nos conocemos más y consolidamos nuestro amor. Los dos sabemos que debemos cuidar lo hermosa relación que tenemos. Hemos ido creando lazos más profundos con la familia del otro, tratamos de ir regularmente a Argentina y acá en Chile tratamos que los niños se sientan cómodos en este nuevo escenario. Nuestro foco ha sido fortalecer nuestro núcleo más íntimo”, dice.

Vanessa es una mujer gozadora, agradecida de la vida y muy clara en sus objetivos. Cuando se propone algo, se toma el tiempo para lograrlo. Es por eso que, en este viaje, no dejó nada al azar, tanto que finalmente todo salió a la perfección. “Lo primero que hice hace mucho tiempo fue comprar los pasajes para asegurar el viaje en la fecha de nuestro aniversario y por Internet reservamos todo lo necesario, hotel, shows, matrimonio, entre otros. Buscamos distintas alternativas de ‘chapels’ y diferentes temáticas, ya que en Las Vegas uno se puede casar de todas las maneras imaginables, en benji, en helicóptero, en una góndola veneciana, pero nos decidimos por algo clásico, como es Elvis, ya que además era una de las que tenía mejores comentarios y mayor demanda”.

Se ríe: “La elegida fue la Little White Wedding Chapel, una organización de matrimonio que te ofrece todo tipo de soluciones como el video, las fotos, la música, la ropa, flores, copas, el testigo, hasta irte a buscar al hotel en limusina… En el caso de la ropa, yo opté por un vestido de Pato Moreno hecho a mi medida, con transparencias y bordados a mano. Todo lo referente al maquillaje y peinado lo coordiné con el salón de belleza Michael Boychuck del Caesars Palace”.

 Vanessa Borghi

La canción de Elvis

Vanessa se emociona al recordar su segunda experiencia matrimonial… Y relata cada detalle: “Nosotros nos hospedamos en el Caesars Palace, un clásico de la ciudad, ubicado en el corazón de Las Vegas, que tiene las instalaciones y piscinas decoradas con columnas y mármoles como la antigua Roma… Y todo comenzó cuando a las 15 horas nos recogieron en una limusina blanca en el hotel y nos trasladamos a la Little White Wedding Chapel, donde el chofer nos dejó en la recepción y partió a buscar a otra pareja”.

–¿Estabas nerviosa como la primera vez?

–La verdad, nunca estuve nerviosa ni en el primero ni en este último, porque siempre supe que era él el indicado. Pero en el caso de Danilo, estaba muy nervioso en la ceremonia de Las Vegas, no por el hecho de casarse, sino por la ansiedad de que saliera como lo soñamos. 

Vanessa Borghi

–¿Qué hicieron cuando llegaron?

–Lo primero es el check in en la Chapel donde se entrega la licencia que habíamos sacado el día anterior, se acredita la identidad y te entregan todo lo solicitado antes por la web, como flores, ligas, copas, etcétera. Acto seguido hay una coordinación con el ministro que realiza la ceremonia, donde explica cómo se llevará a cabo, considerando idioma, religión, canciones y otros detalles. Terminada esta coordinación, viene una sesión de fotos en el interior de la Chapel.

“Al comenzar la ceremonia, mientras me acercaba a Danilo, Elvis cantó su primera canción… Luego salimos de la ceremonia, hicimos una segunda sesión de fotos el exterior de la capilla y en un Cadillac descapotable rosado. Todo finalizó cuando el chofer de la limusina nos llevó de vuelta al hotel, ya como marido y mujer, acorde a la ley de Estados Unidos”.

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Los nuevamente recién casados, Vanessa Borghi y Danilo Sturiza.

–¿Cómo lo celebraron ese día?

–Fuimos a comer al Nobu, un restaurante de sushi que nos encanta en Miami y que está también en el Caesars Palace en Las Vegas. Después nos cambiamos de ropa y fuimos al Hotel Encore, al club XS, a bailar al ritmo del DJ Avicii.

–¿Cómo lo pasaron?

–Fue inolvidable, por todos los momentos mágicos que vivimos, como shows del Cirque du Soleil, KA, O y Mystere y otro más osado, como el Peep Show que se realiza en el Hotel Planet Hollywood. Además de los shows gratuitos, como el de luces y agua del Bellaggio, la erupción de un volcán en el Hotel Mirage, más el espectacular decorado y luces de los hoteles ubicados en The Streep. El solo hecho de caminar por Las Vegas es un espectáculo de luces y música único en el mundo. También disfrutamos de notables DJs, como Tiesto, David Guetta y Avicii, que tocaban en distintos lugares de la ciudad. No hay nada mejor que caminar de hotel en hotel recorriendo bares, restaurantes, y apreciando los muy distintos estilos de decoración. Mis preferidos son el Bellaggio, Caesars Palace, Wynn y Encore. En este último me crucé con Kim Kardashian y su marido.

–Me imagino que también fueron a los casinos.

–No jugamos en los casinos, pero sí me jugué la vida al lanzarme de Stratosphere Casino, Hotel & Tower, a 350 metros de altura más arriba del piso 100, siendo éste el edificio más alto de Las Vegas, teniendo una magnífica vista panorámica de toda la ciudad que no pude contemplar por la rápida caída libre y el pánico que sentí.

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–¿Y Danilo?

–Danilo también hizo una locura que no sólo quedó en Las Vegas.... Ya que se tatuó nuestras iniciales –VD– como símbolo de amor y entrega absoluta.

Y concluye: “Si nos preguntas si volveríamos a celebrar nuestra boda en Las Vegas, te contesto que ya averiguamos que existe la renovación de votos y se puede hacer cuando uno quiera. ¡Es una experiencia inolvidable que se la recomendamos a cualquier pareja!”.

 

 

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