KEL Raquel
Los Angeles, California, fue el lugar elegido para invitar a las dos mujeres
más mediáticas del momento para relajarse, disfrutar de una ciudad
fascinante y sincerarse frente a una grabadora. La entrevista fue sin censura
y a corazón abierto...
Por: Carolina Honorato C. / Fotos: Ronny Belmar /
Agradecimientos: The Ritz-Carlton Marina del Rey (Los Angeles, California),
Alamo Rent a Car y LAN / LANTOURS

Este fue un viaje genial, no sólo porque Los Angeles es completamente
adictivo, con esa mezcla de glamour, fantasía y locura, sino que también
porque las personalidades de “las Raqueles”, lo convirtieron en
una estadía completamente distinta. Son divertidas, irreverentes, irónicas,
únicas y muy rápidas en sus respuestas. Unas gozadoras innatas.
Y aunque ambas tienen personalidades fortísimas y chocan bastante en
lo cotidiano, se quieren y necesitan todo el tiempo.
El primer encuentro fue en el salón VIP que tiene LAN en el LAX (Aeropuerto
Internacional de Los Angeles), donde Raquel Argandoña apareció
vestida de negro, lo que le resaltaba los ojos. A su lado, Kel Calderón,
su hija de 19 años, con un look bastante imponente.
Como si nos conociéramos de toda la vida, la conversación fluyó
rápida y en tono distendido. Ambas dicen lo que piensan, sin prejuicios
ni tapujos.
Ya instaladas en Business, Kel decidió sacar unos apuntes, para estudiar
el último examen que le quedaba para este semestre de su carrera de derecho,
en la Universidad de Chile.
Al lado, Raquel la miraba con orgullo… Y es que en todo momento resaltó
que ella había luchado mucho por sus hijos y que consideraba que los
estudios estaban antes que todo.
Luego decidió acomodarse y brindar, con una copa de champagne, “por
estos días lejos de Santiago”, no sin antes llamar varias veces
a su hijo Hernán, quien volvió a vivir con ella hace sólo
dos meses.
Ni atisbos había en el rostro de Raquel del dolor que le causó
su ruptura con Oscar Peña y la aparición de otra mujer, sugiriendo
que el “Lolo” había estado con las dos al mismo tiempo.
No obstante, y al pasar de los días, descubrimos que, a pesar de estar
tranquila con la decisión tomada, algo de nostalgia había de esa
relación, que alguna vez declaró como la más importante
de su vida.
Siempre juntas
Apenas llegamos a Los Ángeles, una ciudad cosmopolita, donde se mezclan
todo tipo de gente, el glamour, el hippismo, la elegancia, la irreverencia,
la ilusión de Hollywood y sus estrellas de cine, y que además
cuenta con una costa impresionante, Kel declaró que era la ciudad donde
quería vivir. Y desde ese instante no dejó de repetirlo una y
otra vez, asombrándose con todo. Es por eso que recorrimos cada rincón
de la ciudad: Beverly Hills, Rodeo Drive, el Paseo de las Estrellas, playas
como Venice Beach y toda la costa de Santa Mónica.
Una vez instaladas en el Hotel Ritz-Carlton Marina del Rey, que nos esperaba
con todo tipo de atenciones, Raquel y Kel decidieron bajar a la piscina, donde
sorpresivamente se toparon con el protagonista de “High School Music”,
Zac Efron, y con “Robin” de la película “Batman”,
Chris O’Donnell.
Ese día aprovecharon de descansar, disfrutar de la estadía en
el Ritz-Carlton Marina del Rey, para luego ir de compras al Santa Mónica
Promenade.
Al día siguiente, se hizo la producción de fotos, y luego salimos
a comer al “Boa Steak”, un lugar de moda, muy cool y apetecido por
las celebridades.
A la llegada había cámaras de Chilevisión esperándolas.
Por razones obvias, y porque Raquel pertenece a TVN, decidimos entrar por el
subterráneo. Reconozco que se rieron a más no poder, no podían
creer que hubiesen mandado cámaras para paparazzearlas. Toda una aventura.
–¿Cómo era la Kel cuando chica?
Raquel: –Muy parada.
Kel: –Era un amor. Me tenías deshojando una lechuga dos horas.
Raquel: –Mira, lo que ves de ella, es lo que yo crié.
–¿Qué criaste?
Raquel: –Una chica con mucha personalidad, porque yo fui la primera persona
en televisión que era madre soltera, entonces muy juzgada y no quería
que a ella eso la complicara. Y de hecho eso le sirvió, porque en la
primera entrevista que le hicieron le dijeron si no era traumada por ser hija
de madre soltera. Yo no la crié en una burbuja, siempre supo lo que había
hecho la mamá. Siempre fue inteligente, jamás la tuve que ayudar
a hacer una tarea.
–¿Era regalona?
Raquel: –Muy regalona mía, piensa que yo no dejaba que nadie la
tomara en brazos, ni el papá.
Kel: –Protectora a morir. La verdad es que siempre me sentí grande,
porque en mi casa me incluyeron en todo tipo de temas y conversaciones. Siempre
se hablaron las cosas tal cual.
–¿No te habrás saltado la inocencia de la niñez?
–No, también había de eso. Me acuerdo que era muy apegada
a mi mamá. Salíamos siempre juntas. Yo lo pasé muy bien
en mi infancia.
–¿Y la separación te afectó mucho, haciendo una evolución
con distancia?
Kel: –No fue una sorpresa, sino muy conversado con mis papás. No
considero que haya sido muy traumática. Lo fome fue que saliera todo
en la prensa.
–¿Fue raro vivir con tu papá?
–Sí, muy raro. Ahora nosotros tenemos una nana hace 40 años,
fue importante…
Raquel: –Te aseguro que si ella no hubiese existido, ellos no duran mucho
viviendo con Hernán.
–¿No te arrepientes de haber decidido, en el juicio de tuición,
vivir con tu papá?
–No, porque creo que en ese minuto fue lo mejor. Yo tomé una decisión
muy madura. Además, me hice un poco cargo de cuidar a mi hermano.
–Pero eso no te correspondía.
–Pero cuando los papás están en otro cuento, uno debe hacerlo.
Ahora, fue una decisión peligrosa, porque también la pude haber
embarrado…
–¿Y no fue doloroso no vivir con tu mamá?
–Sí, pero aprendí mucho a poner en práctica todo
lo independiente que yo era, a rendir en el colegio, aunque las cosas no estuvieran
bien. No sé, mi papá me apoyó mucho, pero una niñita
necesita a su madre.
Y luego reconoce que lloró mucho, que lo pasó mal y que se acostaba
a las 6 de la tarde, para no estar más rato despierta.
–¿Y tú veías el sufrimiento de tu mamá?
–Todos estábamos sufriendo. Cada uno lo vivió de manera
distinta.
–Raquel, ¿qué sientes cuando escuchas hablar a tu hija,
de manera tan clara, tan dura?
–Por un lado me gusta, porque creo que si hoy llegara a faltar, ella está
lista para salir adelante junto a su hermano. La crié fría y dura.
Y en ese sentido, también es fuerte escucharla, pero es lo que crié
y así la quiero.
Kel: –¿Puedes creer que cada vez que viajaba, ella nos dejaba una
carpeta con documentos para que nosotros tuviéramos todo claro? No sabes
cómo yo lloraba y me quedaba rezando el rosario para que nada le sucediera.
–Pero volviendo al tema, Raquel, tú casi enloqueciste cuando te
quitaron a tus hijos…
–Y no hay ningún dolor más fuerte que ése.
–Y tu hija sigue diciendo que no se arrepiente de haberse ido a vivir
con su papá.
–Yo insisto, ella no se arrepiente porque fue fundamental irse a vivir
con nuestra nana y te aseguro que de no ser así, no dura ni una semana.
Kel: –No es que no nos queramos, pero en su momento fue la mejor decisión.
Raquel: –Yo no me arrepiento de nada, ni siquiera de haber iniciado la
relación con Oscar en ese momento. ¿Sabes lo que pasa? Uno da
la vida por los hijos y después ellos se van… Así es la
vida. Yo creo que la gente de nuestra edad es la última que se preocupó
por sus papás, pero la de ahora no está ni ahí.
Kel: –Tú no sabes eso… Yo soy muy preocupada de ti.
Raquel: –Pero eres mucho más light. Yo creo que los hijos te ven
tan segura y eficiente, que nunca piensan que uno necesita la compañía
de ellos.
Kel: –Eres muy injusta. Yo siempre he estado contigo.
Raquel: –Si uno tampoco quiere ser cacho, pero la juventud es así.
La juventud ahora es mucho más fría.

–¿Qué es lo peor de ser hija de la Raquel Argandoña?
–El derecho que se toma la gente a opinar sobre temas familiares. Por
más que las personas sepan las cosas, eso no les da el derecho a emitir
una opinión.
Raquel: –¿Y no era que siempre sientes que tienes que rendir una
prueba para demostrar que no estás en la televisión por ser hija
mía?
Kel: –Pero hoy eso es menos importante en comparación con el derecho
que se toma la gente de opinar.
–Pero tú también has jugado con eso…
Kel: –Yo no creo que cuando uno cuenta algo sea un pie para que otros
puedan opinar. A mí no se me ocurre juzgar gente que no conozco.
–¿Y qué es lo mejor de ser hija de Raquel?
–Lejos la relación que tenemos. Es una gran mujer y una gran mamá.
Es responsable, trabajadora y me enseñó a ser muy profesional.
Por otro lado, sí me enseñó a ser muy fría en otras
cosas.
–¿Te duele eso?
–Mi mamá también es fría. Es un arma de doble filo,
te ayuda en muchas situaciones.
–¿No sientes que a veces eres muy dura con ella?
–Es que yo soy con ella como ella es conmigo. Ella es dura conmigo en
sus críticas, pero sé que es porque me quiere y me quiere enseñar
cosas. Y al mismo tiempo yo soy muy exigente con ella, porque me gusta que me
lo demuestre con actos.
–¿Y ustedes tienen momentos tiernos?
Kel: –Obvio, soy cabra chica, me gusta que me regalonee.
Raquel: –Por ejemplo, ahora antes de bajar, me dijo: “Mamá,
abrázame”. Ella es súper regalona. Ahora desde que llegó
Hernán a vivir conmigo, hace unos meses, yo estoy súper enfocada
en él.

En un local de Sunset Boulevard, Kel Calderón se hizo un tatuaje en el
tobillo. Al lugar también la acompañaron Cristián de la
Fuente, Angélica Castro y, por supuesto, Raquel Argandoña.

–¿Cómo les cambió la vida?
Raquel: –Mucho, si nosotras estábamos acostumbradas a tener nuestra
vida, salir juntas, tener nana puertas afuera… Y con el Pelao también
llegó el perro.
Kel: –Pero él te ganó, si tú lo sacas todos los días
a las 6 de la mañana a pasear.
Raquel: –El hace tiempo que quería vivir con nosotros, igual yo
tuve que hablar con él, porque en mi casa hay horario, orden, etc. Antes,
él en la casa de su papá mandaba, comía pizza, hamburguesas.
Y la verdad es que ha sido increíble. Es divertido, entretenido. Nos
imita muy bien a las dos. El sabe todo y de todo.
Kel: –Además, es igual a tu papá.
Raquel: –El mismo sentido del humor. Es igual a mi papá y me saca
el corazón. Además, llevaba 8 años sin vivir con él.
–¿Estás contenta con los dos niños en tu casa?
Raquel: –Feliz, ahora cambia la vida, pero yo estoy ciento por ciento
para ellos y lo saben... Bueno, para Hernancito, porque la Kel desde hace un
tiempo hace su vida (dice en tono divertido, aludiendo al pololeo de Kel).
–¿Qué es lo peor de la Kel?
Raquel: –Su genio y creer sabérselas todas y cuando uno le da un
consejo, te contesta que ella sabe cómo actuar. “Pero no se te
olvide que te lo advertí” (le dice mirándola). Y lo mejor
que ella no deja de ser niñita. Cuando tiene un problema o se enferma,
vuelve a ser mi niñita.
Una vez terminada la comida, partimos a Sunset Boulevard, a un local para que
Kel se hiciera un tatuaje en su tobillo. Sitio que nos recomendó Cristián
de la Fuente, quien además nos acompañó junto a Angélica.
Raquel se oponía tajantemente, pero igual estuvo presente y le tomó
la mano a su hija cuando ésta lloraba de dolor.
–Kel, ¿te diste cuenta de que igual tú mamá no es
una mujer tan tajante?
–Y lo valoro, pero es natural que me tomara la mano mientras me dolía.
Nosotros somos duras, pero sensibles.
Raquel: –Igual cuando me hice la cirugía te fuiste donde tu papá
y no me acompañaste.
Kel: –Pero por lógica. ¡Estabas horrible!
Raquel: –Es mi guagua igual (se ríe). Le hago hasta la maleta,
cómo será.
–¿Y no será bueno Kel mostrarte un poco más vulnerable
en televisión?
–¿Y en qué contexto podría hacerlo? No me gusta dar
espacio para que la gente me sienta vulnerable ni pueda meterse con mis sentimientos.

Kel, Raquel, Pablo y “Fiebre de Baile”
–Kel, tú tienes una relación con Pablo Schilling muy mediática
y juzgada. No es un tipo muy querido. ¿Cómo parte esta historia?
¿Como un capricho?
–Honestamente entré a “Fiebre de Baile” con muchos
prejuicios, y si lo acepté era porque quería volver a trabajar
y mis estudios no eran un impedimento. Y yo no estaba acostumbrada a trabajar
en ese ambiente, no es de clasista, sino que son personas que tienen otra agenda,
que hacen eventos, otros valores, pero me llamaba la atención hacerlo.
Bueno, y cuando entré conocí a Pablo, pero pensaba lo mismo que
piensan todos. Y cuando me empezaron a vincular, me enojaba. Y cuando lo conocí,
le dije que se alejara, que no quería nada con él ni con sus ex.
–¿Qué te hizo cambiar de opinión?
–El no hizo nada diferente, pero nos empezamos a encontrar y descubrí
que teníamos un humor muy parecido. Y al mismo tiempo, la gente nos empezó
a aislar, porque pensaban que estábamos juntos.
–¿Tienes de verdad algo en común con él?
–Pablo no era lo que yo pensaba. Su imagen no le hace justicia. Y a mí
no me correspondía juzgarlo por lo que había hecho en el pasado
(se refiere a sus relaciones mediáticas con Mariela Montero y Angie Alvarado,
hija de la “Geisha”). El muy contenedor, amable y apoyador.
–¿Estás enamorada?
–Es muy luego para saber eso.
–¿Y cuándo te das cuenta de que a tu mamá no le gusta
y que a tu papá tampoco?
–Yo los entendí, pero les pedí que le dieran una oportunidad.
A Pablo le juega en contra que se supo mucho, pero él no ha hecho nada
que otros hombres no hayan hecho. Y mi mamá ha sido muy condescendiente
con nosotros.
Raquel observa la conversación muy seria.
–¿Qué sientes cuando Kel habla de este tema?
Raquel: –Lo que me pasa es que con esta relación, sin querer, me
vi envuelta en situaciones y con gente que jamás quise que me involucraran.
Lamentable. No he pasado buenos momentos y he estado con gente que ni siquiera
conozco.
Kel: –Estoy absolutamente de acuerdo con eso, me siento responsable y
le pido disculpas.
Raquel: –Todo lo que yo he formado, he trabajado y me he esforzado, se
ve sucio cuando me mezclan con gente que no tengo el mínimo interés
en conocer. Uno es mamá. Yo de Pablo no voy a hablar. Y sabe que me he
visto involucrada en problemas que no tenía por qué.
–Pero, Raquel, fuiste a un programa de televisión a enfrentarte
con Pablo.
–Porque me lo pidió el equipo y hay temas en los que uno no puede
pasar. Y no me arrepiento de lo que dije en el “Buenos días a todos”.
La oportunidad está, pero es verdad que no ha hecho las cosas bien.
–¿Cuáles son, Kel, tus alternativas de vida con él?
¿Qué tienen en común?
–Yo estoy tan impresionada como tú con lo que descubrí y
por eso estoy pololeando con él.
–¿No habrás querido desafiar a tus papás?
–No. Y la única vez que dudé fue cuando vi a mis papás
muy mal por el tema, sobre todo porque los estaban involucrando en cosas que
no correspondían. Y yo creo que Pablo les ha demostrado a ambos que es
mucho mejor persona que lo que piensan.
–Kel, tú juzgaste duramente la relación que tuvo tu mamá
con Oscar Peña…
–Pero yo lo juzgué con más conocimiento de causa, era distinto.
La situación al menos es distinta.
Raquel: –La verdad es que los hijos jamás se enteran de los problemas
reales que pueden tener los padres cuando uno llega a una separación.
Kel: –Yo jamás le critiqué que se separara de mi papá
o que tuviera una relación con Oscar, sólo tengo reparos con los
tiempos. Con la relación de Oscar y mi mamá se destruyó
una familia. Yo jamás hubiera juzgado a mi mamá si ella hubiera
iniciado una relación después de separarse, pero no una cosa encima
de la otra. Hasta hoy considero que Oscar no es un hombre digno de mi madre,
y eso que al final yo me llevaba bien con él.
–Raquel, ¿cómo estás con respecto a tu ruptura?
–Fue lamentable, pero nosotros habíamos terminado antes de que
él saliera con esa otra mujer.
–¿Pero él ha sido el gran amor de tu vida?
–Yo creo que fue muy importante en un minuto crítico de mi vida.
Cumplió un rol fundamental cuando me separé y me quitaron a mis
hijos. Yo a Oscar le tengo mucho cariño. Y no sé si es mi amor,
pero no me tiraría ni del primer piso por él. Eso ya pasó,
lo pasé chancho, tengo lindos recuerdos, pero se acabó.
–¿De qué vive Oscar?
–No sé ni cómo mantiene a su familia ni me interesa. Mientras
estuvimos juntos, lo pasamos fantástico.
–¿Te dan ganas de rehacer tu vida?
–Si sucede, bien, y si no, no. No hay tiempo para pasarlo mal.
–¿Influyó la llegada de Hernancito a tu casa?
–Sí, por supuesto, pero el hombre siempre se pone celoso cuando
llegan los hijos y Hernancito era el 80 por ciento de mi preocupación.
–En este momento, ¿qué quieres para Kel?
–Que se aleje de la farándula. ¡Mira el baile de TVN, tenía
otro perfil! Y si quieren sacarme de contexto, que lo hagan, porque nada tiene
que ver con la clase social, pero el programa de Chilevisión era distinto,
y creo sinceramente que hoy debe dedicarse a sus estudios.
–Tú, Kel, ¿volverías a meterte en un programa como
“Fiebre de Baile”?
–Creo que no. No me arrepiento, pero me sirvió para aprender que
no me gustaba ese tipo de vida, que no me interesa hacer eventos discothequeros.
Me llamaron mucho y dije que no.
Raquel: –Con eso me quedo feliz.
–¿Ustedes van a hacer un programa nuevo?
Raquel: –No y no sé si me gustaría. Primero que nada son
los estudios de la Kel. Ella debe salir de esto, tranquilizarse, volver a lo
que era antes y luego decidir. No ha sido buena esta sobreexposición
que ha tenido, con tanta mezcla y gente hablando.
–¿Te molestó que te vincularan con Anita Alvarado?
Raquel: –Yo no tengo problemas con las mujeres como ella, pero he luchado
mucho por mi hija, entonces esto no es algo de arribismo, yo soy bien transparente,
pero siento que muchos quieren hacer de esto un comidillo de farándula,
y eso que llevo harto tiempo alejada de ese tipo de cuentos. Demasiado ordinario.
Kel: –A mí sí me molesta que la mezclen con ese tipo de
persona y no es un tema social. Hay gente con plata muy ordinaria y gente humilde
con mucha clase. Muy decente. Me hierve la sangre que pongan en la misma frase
el nombre de la Anita Alvarado y el de mi mamá. Ella no me gusta, me
carga su perfil de mujer.
–¿Cómo afecta todo este escándalo a tu mundo privado?
Kel: –Yo sabía que iba a pasar… Y me las jugué. Tenía
que hacerlo, si lo quiero de quererlo, como digo yo.
–¿Qué viene para adelante?
Kel: –Estudiar. Me gusta mucho mi carrera, quiero ser abogada y me encanta
la televisión, pero no tengo la necesidad de estar, así es que
puedo esperar un buen proyecto.
–¿Es verdad que mandaste a Pablo a estudiar o que le prohíbes
ir a algunos eventos?
–Yo sí le dije que no quería que siguiera modelando calzoncillos
ni mucho menos, pero no lo mandé a estudiar, él lo decidió
solo. Y me gusta que lo haga. Y tampoco tengo problema en que anime en discotheques,
pero me alegra que no se quede sólo con eso. Yo le tengo mucho cariño.
Todavía no sé si es amor, llevamos muy poco.
–Raquel, ¿estás orgullosa de tu hija?
–Sí, porque es bien terrenal, porque desde el momento en que te
dice que sólo le tiene cariño, es que está bien aterrizada.
La escucho y siento que le sirvió este programa para priorizar sus carrera.
–¿Y tú tienes más planes en TVN?
Raquel: –Estoy feliz en el matinal, con un equipo muy blindado y la verdad
es que mi contrato dura hasta abril y con Felipe Camiroaga me siento muy bien.
No tengo más planes por el momento. Ya no me complico la vida más.
Estoy más humana, más madura, no aparento ser algo que no soy
y si me aceptan así, súper bien.
Y con estas mujeres terminamos el viaje nada menos que con un encuentro con
Leonardo DiCaprio en el salón VIP que tiene LAN, quien además
de estar feo y gordo ni nos miró.
Al subirse al avión, Kel no paraba de repetir que estaba fascinada con
la Costa Oeste y que su próximo destino sería San Francisco. n
LAN vuela diariamente a Los Angeles y a contar de este mes a San Francisco,
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