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Fernanda Urrejola dejó locos a los chilenos con
su baile erótico en el capítulo inicial de “Amor por
accidente”, de TVN. Por primera vez en su carrera, la actriz muestra
su aspecto más sexy, dejando entrever su talento y un cuerpo envidiable.
Aquí detalla sus más íntimos secretos de belleza
y también habla de su relación con Fernando Lasalvia. Está
más madura y muy enamorada.
Por Carolina Honorato C. / Fotos: Gonzalo
Romero / Producción general: Patricia Comandari / Producción:
Bernardita del Solar / Peinado y maquillaje: Francisco Mercader
* PARA VER MAKING
OFF DE LA SESIÓN FOTOGRÁFICA, CLIC ACÁ.

Apesar de que Fernanda Urrejola siempre fue una chica guapa, hoy está
francamente increíble, con un cuerpo “hecho a mano”,
como se dice, y una actitud de vida fascinante, que le realza aún
más su belleza. Además, con un solo baile, interpretando
a la toplera Romina, se convirtió en la chica sexy de las teleseries
y en una de las mujeres más deseadas por el género masculino.
El día de la entrevista, Fernanda se bajó de un auto blanco,
en pleno sector de Alonso de Córdova, con el pelo mojado y sin
maquillaje. Al parecer era su pareja Fernando Lasalvia quien manejaba.
Ella, como si nada, caminó varios metros con unas patas apretadas
y un chaleco gris, que a pesar de ser suelto, traslucía perfectamente
su nueva figura y dejaba perplejo a los transeúntes que la observaban
y piropeaban. Eso sí, hay que aclarar que la Feña no se
ha operado ni nada por el estilo, simplemente y con mucha disciplina y
fuerza de voluntad, logró transformar su cuerpo.
Sensual, sensual como nunca, se instaló muerta de la risa para
contar sus más íntimos secretos de belleza, a pesar de que
de entrada confesó que sintió cierto pudor cuando le dijeron
que tenía que ser una toplera en “Amor por Accidente”.
Fernanda Urrejola nació en Santiago el 24 de septiembre de 1981.
Estudió en The Kent School y luego en el Duoc, comunicación
escénica. Actualmente cursa un seminario en la Escuela de Alfredo
Castro, a quien dice deberle no sólo su madurez laboral, sino también
su crecimiento emocional: “Creo que durante mucho tiempo estuve
defendida y con la sensación de que tenía que demostrarle
cosas a las personas; sin embargo, hoy siento que no le debo demostrar
nada a nadie”.
FELIZ EN EL AMOR
Y como dicen que todas las cosas buenas vienen juntas. Fernanda también
asegura que su relación con Fernando Lasalvia la ha llevado a estar
en paz. “Fernando me trajo toda esta tranquilidad que siento, y si
no estuviese así de feliz en el amor, todo sería diferente.
Yo soy una romántica”.
–¿En qué época de tu vida te insegurizaste
tanto? –Me inseguricé
mucho cuando mi vida privada se puso en jaque y se farandulizó. Afectó
todos mis planos y eso que al final descubrí que era una percepción
mía. Hoy que estoy concentrada en lo mío y dejé de
preocuparme de esas imbecilidades, siento que ya no le tengo que demostrar
nada a nadie.
Así lo asegura esta mujer que se declara una gozadora de la vida,
poco ahorrativa, aunque ordenada.
Fernanda, con toda franqueza, asume que siempre vivió al filo de
su peso y que incluso siempre fue un poco rellenita. Y eso que fue una deportista
de elite (nadadora), pero que finalmente terminó agotada de hacer
tanto deporte. “Llegó un minuto en que veía un gimnasio
y me daba alergia. Ahora el cuerpo recuerda, por eso logré fácil
tener esta figura, que pretendo cuidar”, anuncia.
–¿Qué hiciste? –A pesar de que
me voy a quedar con algunos secretos, debo confesarte que cuando llegué
de mis vacaciones (con Fernando) en marzo, pesaba 10 kilos más. Estaba
inflada como un sapo. Igual, en Venezuela lo pasé increíble,
me lo comí todo y descansé. La verdad es que los dos volvimos
gordos, pero Fernando es un ejemplo de fuerza de voluntad. Bueno, pero en
marzo me ofrecieron el contrato de La Polar y decidí que tenía
que hacer algo. No quería pasarlo mal en las pruebas de vestuario.
Uno queda deprimida. –¿Y?
–Dentro de la desesperación, y asumiendo que me fascina comer
y comer, de restaurante en restaurante y picotear el plato ajeno, decidí
hacer ocho días de ayuno.
–¿Ocho días de ayuno? –Sólo
jugos de fruta natural. La verdad es que me interné en la Villa Natural,
un lugar en Tomás Moro. Nos metimos con una amiga, porque, si no,
no era capaz. Sólo salía a algunas reuniones de trabajo.
–¿Cuál era la rutina?
–Nos hacían levantar temprano, salir a caminar a pata pelada
por el rocío de la mañana, nos dábamos unos baños
turcos, masajes, reflexología, etcétera. Es una terapia larga,
para personas con sobrepeso en serio, pero también sirve para limpiar
el cuerpo. Yo venía de Venezuela, de comer pura fritura, tenía
hasta el hígado hinchado, entonces tenía que limpiarme.
–¿No te atacaste? –No.
Fue sólo una semana, pero necesitaba concentrarme en esto. Bajé
siete kilos en una semana. Los tres primero días estaba muerta de
hambre. Ahora, eso no es normal. Después tuve que seguir con una
dieta, con muchos té de hierbas... La verdad es que me mentalicé,
porque andaba muy ansiosa y nerviosa con el peso, sobre todo por el trabajo.
Me miraba al espejo y no sabía cómo lo iba a lograr, entonces
necesitaba algo drástico, que me convenciera de que podía.
Después reconoce que cambió de doctor, porque se aburrió
del naturismo. “Seguí con otra dieta, porque terminé
odiando la lechuga”. Hoy está mentalizada, sana, come de todo
y hace mucho deporte. Antes se comía la barra de chocolate entera,
pero hoy es capaz de comerse un cuadrado. “Todavía tengo mentalidad
de gordita, pero al menos tengo la fuerza para regalar el chocolate”.
–¿Qué deporte haces? –Tengo un
profesor de kung fu, que va a la casa tres veces a la semana, y me hace
elongar, coreografías, etcétera. Hoy lo hago con Fernando.
–¿Qué sentiste cuando te miraste al espejo?
–Imagínate lo feliz. Me creo todo el rato... Además,
con toda la actividad que tengo, no paro. Estoy con full clases de baile.
Aunque nunca quiso ser una chica de cabaret, reconoce que las mujeres siempre
fantasean con bailar sexy. Para preparar su personaje, recorrió varios
topless de Santiago. “Es fuerte, uno se sorprende de la realidad.
Una de las veces, me topé con una niñita muy chica y mucho
cliente; quienes trabajan ahí en general son prostitutas. Y de las
cosas que más me llamó la atención, es que las chicas
no disfrutaban mientras bailaban, hasta que se miraban a un espejo y ahí
se conectaban con ellas mismas. Había algo egótico. Es difícil
de juzgar”.
Aunque éste ha sido su año, no sólo en lo laboral,
sino también en lo personal, la Feña asume que ella lo sigue
sintiendo como algo de transición, porque todavía está
muy concentrada en aprender. “No estoy esperando algo más,
estoy muy agradecida de todo lo que me ha pasado. Estoy en teatro con ‘Cinco
mujeres y un vestido’, y ensayando ‘Santa Juana de los mataderos’.
Muy concentrada en el trabajo y feliz aprendiendo; me gustan las clases
de actuación y me queda harto por recorrer. Yo creo que el crecimiento
que me ha dado Alfredo Castro, como actriz y como persona, también
es lo que se refleja, siento que hoy no me escondo. Siento que mi trabajo
habla por mí; que no tengo que dar miles de explicaciones; que no
tengo que demostrar nada. Soy lo que soy y, además, está bien
lo que soy. Ahora cosecho los frutos del pasado. Viviendo una muy buena
etapa, aunque sigo sembrando y eso ayuda a que no se dispare nada, como
el ego, porque es muy volátil, un día estás arriba
y otro abajo”. –¿Has estado abajo?
–No, todavía no. Por mucho que hayan pasado cosas malas y que
se plantearon públicamente de manera equivocada, siento que ni eso
me opacó. El trabajo siempre me ha salvado. –Pero
me estás hablando de un aspecto personal. –Sí,
pero eso se mezcló con el trabajo. –Pero
de eso ha pasado mucho tiempo. –Sí y está
superado.
Fernanda sueña con algún día generar sus propios proyectos,
quizás escribir una película,
dirigir. También confiesa que le gustaría alejarse de las
teleseries por un rato y cambiar de formato. “Siento que para allá
voy, además, mi contrato vence en diciembre y estoy abierta a todas
las ofertas. Canal 13 siempre me está ofreciendo, aunque mi prioridad
es TVN, es que el equipo con el que trabajo es de lujo”, dice.
"SIEMPRE HAY PLANES"
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–¿Cómo estás con Fernando?
–Muy bien, en paz, tranquila. Tenemos una casa rica, con espacio.
Esta es una muy buena relación. Siento que los dos nos complementamos
y nos apoyamos. No hay guerras de ego. Cada uno sabe bien dónde
está parado, qué le corresponde y qué no. Somos amigos
y tampoco trato de cuestionármelo mucho, porque uno siempre puede
boicotear una relación. Este es un momento de disfrutar. No necesito
nada más.
–¿Tienen planes de casarse?
–¡¡Mmmm!! Yo ya aprendí que me tengo que quedar
callada y que no puedo escupir al cielo. Uno tiene que ser piola y ver
qué pasa. La verdad es que estamos muy bien y cuando eso es así,
siempre hay planes y proyección.
–Tú todavía no te divorcias de tu primer marido,
Manfredo Guerra.
–No, estoy en los trámites, es eterno. La verdad es que no
me quise anular. Por mucho que uno haya cometido un error, es feo decir
que no existió. Prefiero la sentencia de divorcio. El, en todo
caso, es una excelente persona.
–Fuiste arrebatada al casarte tan chica.
–Sí, pero consciente de lo que hice. Me equivoqué,
pero existe. Ayer fui al juzgado de familia y es eterno.
–¿También te casaste por la Iglesia?
–Sí. Y no me interesa la nulidad religiosa. Hoy haría
un ritual. La verdad es que me casé por la Iglesia, porque yo venía
de una familia muy religiosa –mi papá sigue cantando en el
coro de la misa– y en esa época me sentía católica.
Hoy creo en Dios, pero más como una energía, como en la
naturaleza. Siento que existe algo poderoso, pero no sé si se puede
encerrar en una Iglesia.
–¿Cómo fue tu evolución religiosa?
–No sé. Tengo problemas con la institucionalidad de la Iglesia,
con encerrar a este Dios en reglas y estupideces, no lo encuentro correcto.
Mis papás siguen siendo muy católicos y eso lo respeto.
Y no creo que a un hijo mío lo educaría bajo la religión
católica, pero no le evitaría los ritos, porque tiene que
estar inserto en la sociedad.
–¿Y te apura tener hijos?
–No, eso no me apura para nada. Antes de los 30 no creo. Tengo una
sobrina preciosa y con ella basta.
–¿Fernando se puso celoso con tu baile sexy y sin ropa?
–Al principio le molestaban los comentarios de las personas, pero
a Fernando sólo le importa que yo esté feliz y que me vaya
bien. Y sí, le gustó mi baile.
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