Podría decirse de ella, en propiedad, que es modelo de nacimiento. Viene de Medellín, le encanta salir a rumbear y ver películas en la cama. Y como experta en ropa interior, aconseja a las mujeres: “A la hora de la seducción, es mucho mejor dejar algo a la imaginación que estar sin nada”.
Fotos: Ronny Belmar / Pelo y maquillaje: Franklin Athos
Yo he modelado toda mi vida. Ya en pañales hacía catálogos, porque mi mamá siempre ha estado muy metida en el tema, manejando catálogos de venta directa. Arranqué desde muy chiquitita en este oficio, aunque, claro, profesionalmente partí hace unos 10 años, cuando tenía 16”.
Así resume sus orígenes Vanessa Peláez, la modelo colombiana que vino a Chile como rostro de la línea de ropa interior Haby, que distribuye en Chile Gema Lencería. Dueña de esa cadena es la familia Rischmaui Salvo, ex dueños de Coty’s, que en 2011 fue vendida a Triumph International. Tras esa operación, se creó Gema Lencería, que está a cargo de Yamalat y George Rischmaui Salvo, segunda generación del clan.
Vanessa Peláez está feliz de ser rostro de esa marca colombiana como ella y no le complica para nada posar en ropa interior, aunque en el estudio haya varios hombres observándola. “A lo largo de mi carrera”, cuenta, “he trabajado en pasarelas, en fotografía, en televisión, en comerciales… Lo que más me gusta y disfruto es la fotografía. Me encanta verme camaleónica y la fotografía te da esa opción. Basta con un cambio en los ojos, en el color de los labios o el pelo, y eres otra persona. Disfruto muchísimo este trabajo”.
Cuenta que ha estado en la Miami Fashion Week, en la Asunción Fashion Week, en Perú Moda, en la Feria Moda de República Dominicana, en Rusia… en muchas partes.
–En la vida real, ¿eres tan camaleónica como ante las cámaras?
–En la vida siempre soy feliz, así que no necesito ser tan camaleónica (se ríe). Soy una mujer alegre, sencilla. Disfruto todo lo que hago, desde que me levanto. Amo despertarme y darle gracias a Dios por tener un día nuevo para disfrutar. Y disfruto desde que el desayuno que me tomo hasta un café con las amigas. Son las cosas sencillas de la vida las que tú tienes que disfrutar para darte cuenta de que Dios existe. Uno no puede ser tan exigente, porque si empiezas a complicarte nunca vas a disfrutar nada; vas a esperar y esperar una felicidad futura que nunca vas a tener.
–¿No te complica exhibirte, que los hombres te miren?
–Bueno, yo me especialicé en esto. Lo que más hago hoy es ropa interior y trajes de baño. Al principio fue un poco duro, pero ahora ya es como si nada. Salir en una pasarela caminando en ropa interior para mí es como si estuviera en realidad en ropa exterior, no tengo ningún problema.
–¿Por qué tantas mujeres, aunque sean lindas, tienen problemas con su cuerpo?
–Hay un poquito de inseguridad. Y el medio también presiona. A las mujeres se nos exige demasiado. Pero si uno se siente bien como está físicamente, entonces no va a tener problemas en disfrutarlo y en ser feliz. También se puede trabajar en eso, porque para sentirse bien uno debe aprender a evitar los excesos y comer en forma saludable.

–¿Cómo toma la mujer la ropa interior?
–La ropa interior se ha vuelto importantísima en la vida de cada mujer, tanto que ya se ha convertido un poco en ropa exterior. Uno ahora puede usar un brassière divino porque tiene una blusita que hace que se le vea la tira, o que es medio transparente. La ropa interior hoy juega un rol más importante.
–Madonna y Lady Gaga, ¿han ayudado a desinhibir a las mujeres?
–Sí, han ayudado, porque siempre hay modelos que uno quiere imitar en la vida diaria. Por eso mismo se llaman modelos: referentes a seguir. Ellas son un poco más atrevidas, porque lo suyo es un show, pero uno toma ideas de ellas y las adapta a la vida diaria.
–¿Y cómo ves la relación del hombre con la ropa interior de la mujer?
–A los hombres les encanta cada vez más. Piensa que así como da gusto ver a una persona que está linda por fuera, bien arregladita, es también muy agradable que esa persona, si es tu pareja, a la hora de tener intimidad se vea divina en ropa interior. Y a la hora de la seducción, es mucho mejor dejar algo a la imaginación que estar sin nada…
–¿Qué le recomiendas a una mujer que quiera agradar a un hombre?
–Que se sienta cómoda. Después de eso, seguro que se va a ver muy bien.
–¿Hasta dónde ceder a la fantasía masculina?
–¡Uy! Eso ya depende de cada persona, pero es rico de vez en cuando ponerte cosas diferentes. Usar algo atrevido, romántico o sexy, no tiene por qué ser vulgar.
–Llevas recién seis meses de casada. Tu marido, ¿conocía bien tu trabajo desde antes?
–Sí, llevábamos cinco años de novios cuando nos casamos, en enero de este año; entonces sabía de sobra a lo que me dedico.
–¿Cómo controla él los celos cuando un hombre te está fotografiando o mirando en ropa interior en un desfile?
–Tuvo que aprender a controlarlos. Al comienzo fue muy duro para él, obviamente; no te voy a decir mentiras. Para ningún hombre es agradable que a su novia o esposa la estén mirando en ropa interior todo el tiempo, ya que se supone que sólo él debería hacerlo. Pero como ve que yo lo asumo en forma tan profesional, él lo entendió.

Cuenta que su marido es empresario y que entre ambos tienen una empresa de confecciones en Medellín, de donde son, y en Ecuador. “El se pasa viajando y yo también, y eso nos ayuda a oxigenar la relación, a que no se vuelva monótona. Al final nos vemos con más ganas”, confiesa.
–Y cuando no estás trabajando, ¿en qué te entretienes?
–Mi centro es la familia, pero también me encanta salir a rumbear con mis amigos, leer un libro o ver películas. Nada disfruto más que estar en mi casa un domingo metida entre las cobijas, comiendo crispetas (cabritas) y viendo películas todo el día. Casi nunca lo puedo hacer, pero cuando me resulta, es chévere.