Por: Carolina Honorato / Fotos: Ronny Belmar

MLMayol2Ella es resiliente, una luchadora de tomo y lomo. Una mujer alegre, íntegra y noble, que hoy, cuando vive una etapa plena de tranquilidad, relata su historia de vida. Una historia dura, de abandono, pero que entiende, acepta y, en algún sentido, agradece. Sus papás eran veinteañeros cuando ella nació. Por diversas circunstancias, se separaron, y a los 10 meses, María Luisa terminó viviendo con sus abuelos paternos, quienes la criaron. Esa es su familia y sus tíos, sus hermanos. Recién a los 27 años entendió que eso fue lo mejor que le pudo pasar en la vida y que su sanidad la debe a ese núcleo lleno de amor y contención. Creció en Curicó, a los 18 años se vino a Santiago, estudió periodismo, no terminó y luego entró a teatro en la Escuela de Fernando González. Cuenta que desde chica fue divertida, que la comedia era su fuerte y por eso no le impresiona el éxito que ha tenido su personaje Malú, que está todos los días al aire en el programa “Intrusos” de La Red. Es lúdica, histriónica e irónica como actriz. María Luisa es una mujer delicada, famosa por su buen gusto, por ser vanguardista. Se declara un poco adicta al buen vestir, a la ropa, a sus cortes, a los accesorios y a los looks en general; de hecho, ha realizado diversas asesorías en el tema. Es vanidosa, pretenciosa, deportista y muy sana. Feliz hubiese sido diseñadora de vestuario, pero no se dedicó a eso porque dibujaba mal. Hace siete años conoció en una fiesta al amor de su vida: Boris Quercia, con quien vive su mejor momento. Tienen todos los planes: casarse y tener más hijos, ya que él tiene tres niñitas. Sin embargo, nada de ansiedad. Cada cosa a su tiempo, aunque este actor y director de cine le ha propuesto tres veces matrimonio. Esta es una entrevista intensa, un noble testimonio de vida. Se emociona varias veces durante las dos horas de conversación. Se pone tensa, sabe que lo que está diciendo no es fácil de escuchar, pero es su historia íntima, la que cuida con recelo y respeta. Ella hoy está en paz, no tiene pendientes ni rabias.


“No quiero darle pena a nadie”

“Yo soy una actriz que vengo de una familia conservadora, grande, del campo. A mí me criaron mis abuelos paternos”… –¿Existen tus papás? –Sí, existen, están vivos y les digo papás, pero mis papás son mis abuelos. Por distintas circunstancias de la vida, me criaron ellos. Mis papás biológicos se separaron cuando yo tenía como 10 meses… –¿Y por qué no te quedaste con tu mamá? –Por temas que prefiero no hablar, solo lo hago con gente muy cercana. –¿Y tus abuelos maternos? –Es una historia muy larga… Pero al final siento que yo venía con una estrella y tenía que ser así. Creo que lo mejor que me pudo pasar en la vida fue que mis abuelos paternos me criaran. –¿Y tu papá? –El no estaba en Chile. Volvió cuando tenía 8 años, vivía en Africa.

–Y a tu mamá, ¿la veías? –Muy poco.

–¡Qué doloroso! –Sí, pero es mi historia, lo que me tocó vivir, y tenía que salir adelante con esa verdad. Además, siempre pienso que existe gente que lo pasa mucho peor. Finalmente yo tuve amor, un hogar, comida, colegios, salud, educación... Soy una afortunada. Sus abuelos tenían sobre los 40 cuando la recibieron. Ella pasó a ser la séptima hija. “Eran jóvenes, ágiles… Tengo puros buenos recuerdos”.

–¿Y la rabia por el abandono? –Creo que lo más importante en la vida para un niño es el amor y el cariño. Y yo crecí en una familia bien constituida, honesta; entonces, pude crecer bien. Las rabias aparecieron cuando yo era más grande, cuando entendí la situación. Ahí juzgué, pero igual la vida me hizo entender y agradecer. Fue lo mejor. Nunca me faltó nada, tuve un lugar lleno de amor y mucha contención.

–Y cuando tu papá vuelve, ¿por qué no asume su paternidad? –Al volver, él se reintegra a su familia, pero hace su vida, se casa y tiene más hijos. No es fácil. Y mi mamá también tiene más hijos. Veo más a mis medio hermanos paternos, pero los adoro a todos, con todo mi corazón. –Debe ser mucho más doloroso ver a tus papás siendo papás de nuevo… y buenos papás. –No me enrabia, porque en ambos casos quiero mucho a mis medios hermanos. Primera vez que lo pienso desde ese ángulo. –Pero no hablo de tus hermanos...

–He sentido rabia, de otras situaciones, porque el hecho de que ellos me criaran ya no fue. Yo tengo el sentimiento de que ellos son muy padres con sus hijos y me alegra que sean así con ellos. Y así justifico. –Eres una mujer abandonada. –Yo tengo abuelos que me criaron y esa es mi verdad. Es distinto y me costó asumirlo.

–¿Pero cómo vives el abandono de tus papás? –Se acepta o se entiende cuando… es concreto el momento: fue cuando entendí que lo mejor que me pasó en la vida fue que me criaran mis abuelos, y eso ocurrió hace cuatro años, no hace mucho. Entendí que las cosas pasaron por algo y gracias a eso soy lo que soy. Es complejo, es mi realidad, y me cuesta hablarlo. No quiero darle pena a nadie. Además, crecí en una bonita familia. No podría haber crecido de una mejor manera, y con estos tíos hermanos que son lo máximo. –Es raro que tu abuela no le llamara la atención a tu papá.

–Yo creo que no se pudo. Creo que mi papá sí quiso en algún momento hacerse cargo y llevarme a Africa, pero no pudo. Hoy está en Chile y tenemos una relación bastante cercana. Nos llevamos muy bien. María Luisa trabajó primero en el área infantil de Canal 13 y después se fue a Mega. Luego hizo una serie infantil: “Mágica”. Y así empezó. Tuvo varios papeles en distintas series, incluida “Esperanza”, de TVN. Hasta que se le abrieron las puertas de La Red. Lo dudó, no era cercana a la farándula, sin embargo, empezó a pasarlo bien. Y su personaje tomó dimensiones que nadie esperaba. “Malú” es la opinóloga de “Intrusos”, una mujer cuica que en el fondo no lo es, bastante honesta en sus pensamientos, algo inocente, medio desubicada, que produce la risa generalizada y que se atreve a decir lo que el resto del panel no puede. –Pasaste mucho tiempo buscando tu lugar en televisión. ¿Habrá influido que eras la mujer de Quercia?

–Yo también lo pensé. Estaba relacionada con el medio entero y no lo entendía. Muchas veces hacía una serie y la ponían a las 11 de la mañana. Entonces, me quedó la idea de que tenía mala suerte, me sentía insegura. Hasta que hice este personaje. Y llegué a un equipo increíble, de verdad. Eso se agradece. Confiesa que a Boris Quercia le encanta lo que ella hace y se ríe con su personaje. “Sí, nos vamos a casar, tranquila… Es un tema, pero no nos quita el sueño. Boris quiere tener más hijos y a mí me da terror ser mamá, porque yo quiero ser mamá de mis hijos. Eso sí, siento que hoy estoy más preparada, tengo menos miedo. Antes tenía terror de no hacerlo bien. En concreto, hoy estoy desarrollando mi lado profesional. Lo que importa es que sí quiero ser mamá y quiero que Boris sea el padre. Quiero estar con él el resto de mi vida. Por el momento, me quedo con las tres hijas de Boris, que son lo mejor. Tengo mi familia y mi mesa llena”. –¿Perdonaste a tus papás? –No tengo de nada que perdonarles. No tengo rabia ni rencor. La tuve, ya no. Ellos sabrán por qué hicieron las cosas.

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