Aunque sin descuidar su trabajo, el animador de Mega tenía ganas de mejorar su calidad de vida, privilegiando su vida emocional, y ese fue un punto central de su negociación del año pasado para quedarse en su canal y no aceptar las ofertas del 13 y TVN.

Por: Carolina Honorato / Fotos: Ronny Belmar / Agradecimientos: Hotel NOI

Viñuela

A José Miguel Viñuela le ha tocado compartir mucho con los nuevos dueños de Mega, el grupo Bethia. De hecho, ha tenido varios encuentros privados con Carlos Heller, el nuevo presidente del directorio, hijo de Liliana Solari. “Es un tipo cercano, como grupo tienen ganas de ser número uno, entonces van a inyectar recursos. Quieren mejor prensa, más deporte, seguir siendo un canal familiar, pero que se pueda hablar de todo y valorizar la pantalla de Mega. Es un cambio para mejor, sin desmerecer la administración anterior”, revela el animador.

Viñuela es un tipo que se ríe fuerte, al menos al aire, en su programa “Mucho Gusto”, cuando anda de buena. Pero también es un conductor al que hay que regalonear, según confiesan algunos, cuando anda sensible, para que no se le note en pantalla…

El conductor del matinal de Mega tiene talento innato, una buena cuota de humor, histrionismo a flor de piel y bastante cercanía con la gente. Según él, el público le agradece que diga lo que piensa y que no siempre sea políticamente correcto. Además, es acogedor, involucrado.

Lleva 15 años en televisión y está desde 2005 en el matinal. Su carrera ha sido ascendente y poco a poco se ha ido consolidando como conductor. El año pasado fue su gran año profesional, tanto así que durante meses recibió ofertas importantes de Canal 13 y TVN. Sin embargo, renovó por cuatro años con Mega, eso sí, como él cuenta en tono categórico, al contrato le agregó calidad de vida: “El matinal y un estelar por semestre. Necesitaba bajar la carga de trabajo y tener tiempo para mi vida personal”.

“El 2011 fue un gran año, creo que tuve que madurar de golpe y eso se transmitió en la pantalla. Yo creo que eso influyó en que despertara el interés de otros canales. Estuve a punto de irme, y mi decisión pasaba por calidad de vida. Hacía varias cosas al mismo tiempo y Mega lo entendió; yo quería concentrarme en lo emocional. Hoy tengo calidad de vida, no trabajo ni los feriados”.

José Miguel Viñuela tiene un matrimonio a cuesta, el que duró meses. Este es su gran karma y uno de sus más grandes dolores. Asume su inmadurez como una de las causas principales del fracaso. “Yo fui el responsable, trabajólico… Eso me pasó la cuenta. Mi gran culpa fue que me di cuenta tarde, traté de enmendar y ya era tarde. Eso me pesó muchos años, creo que por eso traté de anularme por las dos vías, para dejarla libre”.

Posteriormente a eso, vinieron relaciones estables y hoy tiene un nuevo amor. Lleva 10 meses con la diseñadora Mariana Tocornal Bravo. Está feliz y enamorado, pero es muy cauteloso a la hora de dar detalles de ella, ya que no pertenece al mundo de la televisión.

Viñuela

La sensibilidad a flor de piel

“Yo soy muy sensible, especialmente con los temas románticos. Veo una película y lloro más que la mujer que está al lado mío. Creo que esa sensibilidad a veces me juega malas pasadas, porque las cosas me afectan mucho más de lo normal. Y en este medio hay que tener cuero de chancho”, asegura.

“Hace cuatro años me vino por primera vez una crisis de pánico. Ahí entendí lo que era la angustia… Sentir de la nada que uno se va a morir, que da miedo cerrar los ojos porque te vas a ir... Uno tiende a echarle la culpa al estrés, pero esto es mucho más profundo. Es un problema orgánico que se suma a la ansiedad…”.

A raíz de eso, descubrió que tiene “crisis de ansiedad generalizada” o “angustia patológica”... “Tengo ausencia de serotonina en el cerebro”, dice a rajatabla.

–¿Recuerdas hitos que hayan causado esta crisis?
–La primera vez estaba haciendo el programa “¿Sabes más que un niño de 5 Básico?” y en una pregunta me quedé en blanco… Leía la pantalla, pero no sabía qué estaba diciendo… Es muy raro y angustiante. El pecho oprimido, sequedad en la boca y palidez en la cara… Empecé a tiritar de nervios…

“En otra oportunidad me pasó lo mismo entrando en la Costanera Norte… Tuve que salirme, porque me angustié en el túnel y tuve que pasarle el auto a la persona que iba conmigo…”.

Por lo mismo, inició una terapia hace cuatro años y toma ansiolíticos. “Hace un tiempo los dejé, pero el año pasado los retomé, luego de una crisis de pánico que me vino mientras hacía el matinal. Al final, uno aprende a entender lo que te pasa y a no desesperarse. Saber hasta dónde uno puede llegar con la pega... No tratar de hacerlas todas y ser consciente de lo que tienes. De esa forma, cuando vienen las crisis, estás más preparado y sabes cómo actuar”.

–¿Tu trabajo en televisión se te fue de las manos?
–Sentía que le había dedicado mi vida a la tele. Entre los 22 y los 30 años solo pensaba en lograr el objetivo de ser el mejor y más exitoso con el programa que hacía. Pasé muchos años sin tomarme vacaciones, creía que podía. Y de repente salí del programa “Mekano” y me di cuenta de que se me habían pasado volando ocho años maravillosos de mi vida. Ahí estaba yo, separado y comenzando una nueva etapa.

“Creo que recién hace cuatro años comencé a entender que la vida emocional es sumamente importante y que lo profesional ya caminaba solo. Por eso, hoy quiero privilegiar mi vida emocional sin descuidar mi trabajo”.

José Miguel recuerda su infancia como una etapa bonita, contenida y feliz junto a sus hermanos. Es el tercero de cuatro. “Mucha vida de barrio, jugando en la calle, cuando se podía. Una época en que no teníamos las comodidades que tienen los niños hoy, por lo que éramos más callejeros y creativos en los juegos. Hoy, los niños tienen todo a la mano y se ha cargado la balanza hacia la tecnología y el sedentarismo, a encerrarse en la casa con el computador”, explica.

“De la historia de mis padres me gustaría repetir el ejemplo de mamá y papá trabajadores. Creo que ese ha sido un ejemplo excepcional de cómo lograr el éxito profesional, con estudio, constancia y trabajo”.

–Tus papás se separaron.
–Mis papás se separaron cuando yo tenía 4 años, por lo que tengo pocos recuerdos, salvo que pasamos de vivir en una casa muy grande con piscina a una chiquitita donde ocupaba la misma pieza que mi hermano. Llegando a la época de la pubertad, vinieron los momentos más difíciles. Tuve que conversar temas como el desarrollo sexual con mi mamá, pero hoy agradezco eso, porque hace que tengamos una comunicación excelente.

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–¿Cuál fue el mejor consejo que recibiste de ellos?
–Caminar por la vida con rectitud y lealtad. Con principios, tratando de ser una buena persona, sin invadir al del lado. Fijarme objetivos y no bajar los brazos hasta conseguirlos.

–Los matinales son lugares muy codiciados para trabajar. ¿Cómo ha sido tu evolución en la mañana?
–Mira, cuando me fui de “Mekano”, yo estaba en un momento muy complicado. Coincidió con mi separación, entonces necesitaba salir de ese programa, crecer, porque me estaba quedando pegado. Ahí se me dio la oportunidad de conducir un matinal. Los dos primeros años fueron de aprender, entender, hasta sentirme parte… y encontrar mi lugar en la mañana. Hoy estoy feliz de sentirme consolidado en mi trabajo. Me siento preparado para enfrentar todos los temas. Además, mi sentido del humor siempre está gravitando.

–¿Cuál es tu aporte en la mañana, en comparación a los otros conductores?
–Yo no busco quedar bien con Dios y con el diablo. Tengo opinión y la digo, a veces además con humor. Y eso me lo agradecen.

–¿Es difícil Mega como plataforma?
–Es un canal muy cercano, donde los programas de servicio social sirven, pero que tiene poca fidelización. A ratos trabajamos mucho por la sintonía, pero hoy estamos evaluando eso. Por lo mismo, se ha reformulado el departamento de prensa, que es el motor principal y que debe tener credibilidad.

–Felipe Camiroaga era el dueño de la mañana.
–Así era y créeme que cuando él se iba de vacaciones, el rating les bajaba 6 puntos, y cuando él volvía, nuevamente subían. Impactante. A mí me afectó mucho su muerte, era mi referente, pero su partida abrió el mercado, aunque su vacío es difícil de llevar. Igual hoy está más pareja la mañana y creo que, a ratos, los programas son más importantes que sus animadores.

José Miguel Viñuela

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