
Han sido escasas las actrices suecas famosas en el resto del mundo. Inolvidables para los amantes del cine son Liv Ullman e Ingrid Bergman, y ahora Noomi Rapace llegó para ocupar ese sitial.
A partir del año 2009 comenzó a estar en boca de todos por su magistral caracterización de la hacker Lisbeth Salander, en la primera película de la trilogía “Millennium”, inspirada en la saga del escritor y periodista sueco Stieg Larsson. Noomi Rapace impresionó en “La chica del Dragón Tatuado” y en las dos cintas siguientes, “La chica que jugaba con fuego” y “La chica que pateó el nido de avispas”. Y aunque Rooney Mara la reemplazó en la versión norteamericana, su gran talento le significó llegar a Hollywood. Primero filmó “Sherlock Holmes” junto a Robert Downey Jr. y Jude Law, y actualmente se encuentra haciendo difusión a “Prometeo”, una megaproducción dirigida por Ridley Scott, famoso por “Alien” y “Blade Runner”. La película se estrenará en Chile a fines de mayo.
Noomi Noren nació el 28 de diciembre de 1979 en Hudiskvall, Suecia. Su padre fue Rogelio Durán, un cantante español de flamenco, y su madre, la actriz sueca Nina Noren. Nunca se casaron. Cuando Noomi tenía 5 años, se trasladó con su madre y su padrastro a Islandia y cuando cumplió los 8, supo que sería actriz. Actuó en varias series en la televisión y años más tarde llegó a ser reconocida como una gran actriz teatral.
Su vida cambió radicalmente cuando le ofrecieron el rol de Lisbeth Salander, para el que siguió una dieta intensa, estudió kick boxing y aprendió a conducir una moto. Además, se cortó el pelo, se tatuó y se puso piercings. Las películas ganaron millones y Noomi se llevó el premio equivalente al Oscar en su país natal.
La actriz se casó con el actor Ola Rapace en 2001. En realidad, él se llama Par Ola Norell y ambos adoptaron el apellido Rapace –que significa ave cazadora en francés e italiano– para sus nombres artísticos. En 2003 nació Lev, el hijo de ambos; pero el matrimonio no prosperó y se divorciaron en septiembre de 2010.
Al conversar con Noomi descubrimos su gran simpatía, espontaneidad y sencillez.
Modelo para mujeres
–¿Te fue difícil dejar el personaje de Lisbeth Salander?
–Cuando terminamos de filmar la trilogía, me sentí bastante perdida. Tenía el corte de pelo mohicano, piercings en mi cuerpo y me sentía como un bicho raro (risas). Al comenzar la promoción de la cinta, no hablaba inglés y no me podía expresar en las conferencias de prensa. Fue horrible, hasta que llegué a la conclusión de que debía aprender el idioma. Lo hice y entonces me di cuenta de que al público le había gustado mi actuación. Fue totalmente inesperado y me siento feliz y muy sorprendida.
–¿Crees que Lisbeth impactó a las mujeres?
–Totalmente. El año pasado, cuando estaba con mi hijo en vacaciones en España, una mujer se me acercó temblando y me dijo: “Cambiaste mi vida, Lisbeth me la cambió. Ella nunca se autocompadece y advertí que, aunque haya pasado por cosas malas, debo tomar el control de mi vida y ser lo que quiero ser, igual que ella”. Creo que Lisbeth es un modelo para muchas mujeres.
–¿Qué sentiste al saber que no serías parte de la versión norteamericana?
–Nunca fue una opción. Estuve viviendo con Lisbeth durante un año y medio, y cuando terminamos el rodaje los productores trajeron champagne para celebrar, pero salí corriendo y vomité durante 40 minutos. Fue como si mi cuerpo estuviera deshaciéndose de Lisbeth. Sentí que ya había terminado con ella y no vi ningún motivo para volver a interpretarla. Me gusta buscar nuevos retos.
–Como Lisbeth, ¿no te importó aparecer con piercings, tatuajes y pelo mohicano?
–Amo mi profesión y necesito empujar mi vanidad hacia afuera y también mi ego. Debo llegar al punto en que no me importe si aparezco fea, bella, gorda, delgada, femenina o masculina. Hago lo necesario para transformarme en el personaje.
–Y cuando no trabajas, ¿cuál es tu estilo?
–Amo la moda, adoro los zapatos, me vuelven locas las carteras; es muy importante lo que me pongo, es como una segunda piel. Y si estás caminando por la alfombra roja o estás haciendo una sesión de fotos, la ropa te hace sentir fuerte, orgullosa. Cuando era joven, no tenía dinero para comprar lo que me gustaba y creaba mi propia ropa y hacía mis carteras. Para mí, la moda siempre ha sido muy importante.
–¿A qué diseñadores prefieres?
–Amo a Givenchy y a Balmain, la moda un poco loca y al mismo tiempo glamorosa... me gusta mezclar. Cuando era joven fui una rockera punk, por lo que siempre he preferido la ropa audaz, pero sofisticada.
–¿Qué has hecho desde “Millennium” ?
–No he parado. Hice “Sherlock Holmes”, luego “Prometeo” y ahora trabajaré en “Dead man now” junto a Colin Farrell. Mi ideal es hacer filmes independientes europeos combinados con superproducciones... (risas).
–¿Aún vives en Suecia?
–Voy y vengo a Hollywood y a Londres. Viví en Londres durante un año y me estoy comprando un departamento allí, me gusta esa ciudad. Pero también sigo en Estocolmo. Vivo como una gitana, viajando todo el tiempo.
–¿Cómo concilias tu trabajo y estar junto a tu hijo?
–Requiere mucha planificación. Pero lo bueno es que Ola, el papá de Lev, también es actor, entiende la situación y se queda con nuestro hijo si es necesario. Cuando filmé “Sherlock Holmes” y “Prometeo”, mi mamá viajó a Londres y me ayudó a cuidarlo. Siempre llevo a Lev cuando trabajo, pero no durante la promoción de las películas, porque el horario es muy agitado.
–¿Te altera viajar tanto?
–Estoy acostumbrada, de niña viajaba mucho. Durante un tiempo viví en Islandia, ya que mi padrastro es oriundo de ese país; luego regresamos a Suecia y siempre nos estábamos cambiando, por lo que estoy acostumbrada a encontrar mi casa donde quiera que voy. Y a mi hijo le encantó Londres.
–¿Qué opina de tener mamá estrella de cine?
–No me ve así, no le impresiona este mundo y lo mantengo distanciado de la farándula. Es un chico normal con amigos normales.
–¿Cuál es tu conexión con España?
–Mi papá era un cantante de flamenco, pero no crecí con él; lo conocí a los 15 años. Mi conexión con España ha sido muy intensa, aunque cuando era más joven estaba en contra por mis vivencias. Ahora adoro ese país, voy a menudo durante mis vacaciones. En Suecia siempre me he sentido un poco extranjera, mi temperamento es distinto. Y cuando comencé a descubrir la cultura española, me sentí muy cercana a la forma de ser de los españoles.
–¿Cómo describirías a Suecia y los suecos?
–Creo que es un muy buen país para crecer; es muy igualitario, bastante rico y, en la superficie, todo parece perfecto. Siempre mantenemos esta actitud neutral, muy sofisticada, pero algunas personas no muestran sus emociones. Temen al conflicto, por lo que en lugar de decirte las cosas en tu cara, lanzan rumores por debajo, lo que crea mucha represión y agresión. Esto produce muchos casos de violencia no provocada.
–¿Cuál es la diferencia entre ser una actriz en Hollywood comparada con una en Suecia?
–Hago el mismo trabajo. Por supuesto, en Hollywood hay más asistentes, más equipo y mayor organización; pero los actores y el director probablemente hacen lo mismo. Creo que la diferencia es más bien para el director, porque en Hollywood tienen más presupuesto. Para mí, lo importante es darle vida a mi personaje y eso no cambia.
–En Suecia se dijo que no te gusta hablar de tu vida privada…
–Bueno, conversando contigo me doy cuenta de que no te interesa la farándula y en ese caso no tengo problemas de contestar las preguntas y ser honesta. Pero trato de proteger a mi hijo, especialmente en Suecia, donde varias publicaciones han tratado de meterse en mi vida personal con muchos rumores. Siento que eso ya no es acerca de mi trabajo y prefiero no hablar de esos temas. Quizás por esto algunos piensan que soy una chica muy oscura y muy enojada, con el letrero “no se acerquen” (risas). Estoy tratando de encontrar una manera para navegar por todo esto porque nunca me imaginé llegar a ser una celebridad. Todo este circo que rodea a los famosos no es algo que yo deseara. Amo mi trabajo y es importante para mí mantener una distancia del “mundo de las celebridades”, aunque estoy muy orgullosa de mis películas.
–¿Cómo te sentiste siendo dirigida por Ridley Scott en “Prometeo”?
–Me encantó. El sabe exactamente lo que quiere, pero al mismo tiempo es muy abierto, por lo que trabajamos muy bien. Estuve en esta película casi todos los días durante cinco meses. Fue muy intensa y tuvo algunas escenas muy duras. Estaba agotada y mi cuerpo sangraba, tenía muchos moretones; pero todos los días salía del estudio sonriendo, porque di tanto de mi energía en las escenas que sentía que volaba, fue increíble.