Espontánea, sin problemas para expresar lo que siente, la tía Sonia habló de todo. De su vida personal, del Nico, de la juventud “divino tesoro”, de los difíciles momentos que ha pasado y de su impasse con Luciano Brancoli. Fue un diálogo abierto. Sin censura.

Por: María Luisa Godoy / Fotos: Ronny Belmar

Sonriente y orgullosa nos recibe Sonia Fried (60). Se acaba de enterar que una estación del Metro en Londres llevará el nombre de su hijo durante los Juegos Olímpicos 2012. Nicolás Massú, en Inglaterra, “¡qué emoción! Siempre me voy a sentir orgullosa por todo lo que hizo mi hijo. De eso no hay que olvidarse, porque como ahora ya no gana, poco menos que no sirve. Cuando Nicolás consiguió las medallas de oro, acá le prometieron hasta ponerle el nombre a una calle, pero nunca lo hicieron… Es lo típico que pasa en nuestro país. Por lo menos que en Londres sea reconocido po’h oye”, comenta con una sonrisa radiante, mientras nos invita al jardín del departamento que tiene el Nico en la comuna de Las Condes.

“VOLVER A LOS 16

Pero quienes crean que la “Tía Sonia” se hizo conocida por su hijo tenista, están muy equivocados. Desde los 16 años que explota su pasión: “Me encanta hacer comerciales. ‘Creaciones Oriente’ fue mi primer spot y mi primer cheque”, recuerda, mientras señala con su mano una foto donde salía desfilando. “Siempre me ha gustado. Feliz lo seguiría haciendo… ¡Lo haría como siempre, con mucha dedicación! Paso el dato…”, dice riendo.

–¿Cómo fue tu primera experiencia de modelo?
–Se dieron las cosas, una profesora del Instituto Británico, donde yo estudiaba, me dijo que tenía que ser conocida, me presentó al único canal que existía y quedé. Hice desfiles y luego un comercial. Después, con lo de Nicolás, me ofrecieron hacer más comerciales. Incluso, una vez me pidieron hacer un spot de un medicamento, pero no resultó porque encontraron que tenía una cara muy saludable para eso.



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–¿Qué ha sido lo más raro o anecdótico que te han ofrecido?
–Un calendario… ¡Imagínate!

–¿Y no lo quisiste hacer?
–¡Cómo se te ocurre! Estaba más flaca, pero no… un calendario, no.

–¿Y era un calendario sexy?
–Claro. Te ofrecen muchas cosas, pero uno no puede estar en todas.

–¿Y era buena plata?
–No llegamos a eso. Cerré la puerta inmediatamente.

–¿Te sentiste ofendida?
–No, porque se supone que estas cosas son como artísticas, pero en realidad no van conmigo. Si hubiera estado como antes, a lo mejor, pero no… Fue la hija de Elías Figueroa quien trajo la idea. Era en beneficio de personas con cáncer. Siempre te están ofreciendo cosas, pero uno tiene que ver qué puede aceptar y qué no.

–¿Te gustaría estar en la televisión o hacer un programa de radio?
–Tuve una gran oportunidad el año pasado. Me ofrecieron estar los viernes en el programa “Dime por qué”, con Karen Doggenweiler y Julián Elfenbein. Fueron como tres meses, pero desgraciadamente se terminó. Fue una experiencia nueva y entretenida.

–¿Te han pagado en algún programa por dar una entrevista?
–Por dar una entrevista, no. Tendría que haber hecho algún escándalo muy grande para que me siguieran y yo cobrar, una cosa así, pero no.

–¿A qué programa no irías por ningún motivo?
–A uno donde haya polémica, porque no me gusta estar metida en eso. Tampoco quiero hablar de la vida privada de mi hijo. Me han invitado a los de baile, de los dos canales, pero he dicho que no… Hay que ensayar y venir todos los días a Santiago. No voy a abandonar mi casa, porque ante todo soy mamá.

–Pero, si tuvieras el tiempo, ¿te animarías a participar?
–Por ahora no, hay que dejárselo a la juventud y a todas estas mujeres regias que hay.

–¿Sigues descartando entrar a la política? Porque en su minuto decías que se lo dejabas a tu amiga Virginia Reginato.
–La verdad es que no está dentro de mis proyectos participar en política.

–¿Pero te lo ha ofrecido algún partido?
–Hay algo por ahí, pero no es lo mío. ¡Descartado!

–Y con la alcaldesa Virginia Reginato, ¿haces campaña?
–No me ha invitado, pero si me lo pide, con gusto lo haría, para ayudar a Viña. Todo lo que sea por ayudar, por el bien de mi ciudad que la adoro, estaría dispuesta. En el fondo, siempre le estoy diciendo: “Mira, esto me dijeron”, pero ella es la autoridad y sabe muy bien lo que hace.

2004, UN “ACE” A LA FAMA

–Ustedes, con Virginia Reginato, ¿se conocen desde siempre?
–Desde el año 2004, cuando mi hijo ganó las medallas.

–En ese tiempo el ritmo de vida te pasó la cuenta. Estuviste bastante estresada, te alejaste de las cámaras. ¿Eso lo produjo la fama?
–Bueno, es que, la verdad, la vida de nosotros cambió. Todo el día nos llamaban por teléfono. O era la prensa o distintas invitaciones. Eso produce un poco de cansancio y extremas las emociones. Es un conjunto de cosas, pero fue maravilloso. Ojalá pudiera vivir todo eso de nuevo y con calma para disfrutarlo.

–¿Te imaginaste alguna vez que ibas a ser tan famosa? Porque incluso hoy se puede decir que eres casi igual de querida que tu hijo tenista..
–Lo pensé en el fondo, pero no que iba a durar tanto. Doy las gracias y espero que nunca se acabe. Siempre trato de que en mí encuentren a una persona honesta, sincera y dispuesta a ayudar. Para mí, no es una postura el sacarme fotos o detenerme a conversar, porque yo soy sociable. Es algo que me nace y lo hago con gusto.

–¿Qué te dice la gente?
–La gente es increíble, donde voy me dicen cosas, o sea, no podría andar en ningún paso raro porque nunca paso inadvertida, siempre me ven (se ríe).

–¿Te ha costado poner los límites con tu vida privada?
–Sí, cuando te invaden, se te hace difícil… Por ejemplo, cuando hay un tema polémico y la prensa pasa horas esperando afuera de la casa, eso lo encuentro desagradable.

–¿Te duele cuando hablan de tu familia?
–¿De mis hijos, dices tú? Bueno hay muchas cosas que dicen que no son verdad, pero tú aprendes a no hacer caso. Mientras yo sepa que no es, no me tengo que acalorar.

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LA MADRE INCONDICIONAL

Desde hace un tiempo, Sonia Fried se encuentra entre las “top ten” de las mamás más famosas, gracias al apoyo incondicional que le ha entregado a sus hijos, en especial a Nicolás. Los chilenos ya estamos acostumbrados a ver en las tribunas de las canchas de tenis del mundo la imagen de la “Tía Sonia” gritando el “ceacheí”, levantando carteles y con el rostro pintado con la estrella de la bandera. Sin embargo, para ella no ha sido fácil seguir a su hijo. Reconoce que nunca fueron viajes de placer. “Subirme a los aviones ya me causaba estrés. Yo lo acompañaba con ganas, pero sufría en el fondo, porque sabía que el viaje iba a ser terrible y a eso se sumaban los nervios que sentía en los partidos”, relata.

–Cuando se tiene a un hijo famoso debe ser difícil no hacer diferencias con los otros hijos. ¿Cuál es la fórmula?
–Yo no hago diferencias, pero la gente sí. Cada uno tiene su cuento, pero me preguntan solo por el Nico. A los otros dos no les importa, lo han sabido llevar muy bien, sobre todo Stéfano (22), que lo ha acompañado en varios viajes. En la familia todo gira en torno a Nicolás, siempre lo apoyamos y seguimos en este camino, nos interesa que el Nico llegue arriba con puro amor y cariño.

–¿Y el hermano mayor?
–Jorge Andrés (36) vive con su cuento de los autos y su linda familia. Con él también estuve cuando inauguró la compraventa, por ejemplo. Por lo menos he tratado de ser una buena madre.

–¿Y una buena esposa?
–No, de eso nada.

SU PARTIDO MÁS DIFÍCIL

Sonia Fried se casó con Manuel Massú en 1973, cuando tenía casi 21 años, pero la relación sufrió un distanciamiento en 2009. Hoy está separada, vive con su hijo menor y sin tapujos reconoce que se arrepiente de haberse casado tan joven y de no haber tenido más pololos.

–¿A qué edad te casaste?
–A días de cumplir 21, pero anduvimos seis años y fue mi única pareja, ni siquiera puedo recurrir al primer pololo, como todas.

–¿Fue el único? Ah, pero dicen que cuando uno se salta etapas las vive desfasadas. ¿Te gustaría pololear ahora?
–¡Ojalá! Pero créeme que no ando desesperada, tengo otras prioridades. Cuento con buenos amigos y amigas. Si tuviera una hija le aconsejaría que viviera más la vida.

–¿Sientes que has fracasado en algo?
–Claro que sí, en mi matrimonio, porque me enseñaron que era para toda la vida. Pero no se pudo no más… Al menos tengo la tranquilidad de que hice todo lo que estaba a mi alcance y di hartos años de mi vida al matrimonio y a mis hijos.

–¿Te hubiese gustado tener una hija?
–De todas maneras. Mi vida hubiera sido otra, estaría feliz con ella. Con el primero quería, con el segundo, con el tercero, pero no llegó. Ahora me estoy realizando con mi nieta Alessandra, que es de Jorge Andrés. Va a cumplir 2 años y estoy chocha, chocha.

–Claro, los hombres acompañan menos.
–Menos, pero para eso tengo a las amigas de mi hijo que me acompañan harto.

–¿Amigas de tu hijo?
–Sí, si ese es mi grupo de amigas también.

–¿De cuál de tus hijos?
–De todos, pero más del Nico. Tengo hartas amigas de todas las edades, algunas son como mis hijas, la Luciana Dubini, la Titi Aguayo y otras modelos. Ellas me llaman y salimos, voy a despedidas de solteras, matrimonios… si ya no con tecito. Soy noctámbula y me encanta salir.

LA SUEGRA DE CHILE

Se describe como una mujer que goza la vida, alegre, jovial, honesta, transparente y leal, que quiere a su familia y le encanta pasarlo bien. Sabe que tiene fama de suegra presente, pero por ningún motivo le gustaría vivir en la casa de sus retoños.

–¿Vivirías en Santiago?
–Nicolás es lo único que quiere. Me pregunta qué hago en Viña y me dice que me venga a Santiago, porque acá tengo más amigas, pero la verdad es que yo soy feliz en mi Viña, aunque igual trato de viajar una vez a la semana a Santiago.

–Y si decides venirte a Santiago, ¿vivirías con el Nico?
–No, estás loca, cada uno tiene que tener su casa. Además, esa fama que tengo de suegra…

–¿Eres suegra amiga de las ex?
–Sí, yo tengo muy buena relación con las ex de mis hijos porque fueron parte de un pasado. ¿Por qué tiene que terminar mal uno?

¿Y cómo está tu relación con Dayane Mello?
–Mientras mi hijo esté feliz, todo bien.

–¿Y no dirás nada más?
–Nada más.

–Pero las madres en general le tienen mala a sus nueras cuando hacen sufrir a sus hijos…
–Por supuesto, porque uno sufre con ellos cuando lo pasan mal, pero bueno él ya es bastante grande y sabrá lo que hace, es su responsabilidad, uno solo puede aconsejar… Hay que esperar demostraciones.

–¿De cariño? Que se recuperen las confianzas…
–Sí, eso es.

¿Ella te ha tratado de reconquistar? ¿Hace méritos?
–En febrero, cuando estuvo en la gala (se ríe).

–Tampoco hace tanto mérito…
–Claro, que lo quiere, que lo ama… Veamos los hechos mejor.

–¿Crees que Nicolás está listo para retirarse o cuándo consideras que lo debiera hacer?
–Es algo personal de él. Como no ha tenido buenos resultados, muchos dicen que se retire, pero si quiere seguir...

–¿Tú qué le aconsejarías?
–Que no se retire porque hoy no está bien tenísticamente como para hacerlo, que lo haga cuando esté mejor rankeado, aunque las lesiones también le están pasando la cuenta, pero bueno si no ha dicho nada hay que respetarlo. Nicolás es un profesional y tiene una fuerza increíble, de seguir, seguir y seguir… dice que todavía tiene ganas de levantarse y salir a entrenar. Por mi parte creo que todo ese desgaste va para atrás porque no está ganando partidos… Solo él decidirá cuándo.

“SENCILLA, PERO CON ESTILO”

Sonia Fried es la “hija sándwich”, tiene un hermano mayor y una hermana menor, todos criados bajo una doctrina muy estricta, “bien a la antigua”, nos dice. “Eso de dormir afuera, no existía, pero hoy les agradezco a mis padres por los valores que me inculcaron”. Le gusta la comida casera y es fanática del arroz y las machas a la parmesana. Si bien tiene una forma llamativa de vestir, no es de comprar ropa de marca. “No soy una mujer cara (se ríe)… nada de Louis Vuitton ni nada por el estilo”.

–¿Te gusta ser una mujer sencilla?
–Sencilla, pero con estilo, siempre me he vestido estrafalaria, con strass, con plumas, con esto y con lo otro, pero esa soy yo. De hecho, cuando hice comerciales, pedí salir como yo me visto.

–¿Te angustias fácil?
–Sí, pero desde hace tres años, cuando me separé, decidí alejarme de los problemas y de todo lo que me hace daño, solo quiero que me pasen cosas buenas. Hoy dedico mi vida a mis seres queridos porque tengo una familia muy linda, disfruto a mi nieta y en las mañanas trato de acompañar a mi papá en su paseo, tiene 91 años y es el amor de mi vida. Mis padres tienen como 65 años de matrimonio, son lo máximo.

–¿Cuál ha sido el mayor dolor en tu vida?
–¡Qué pregunta!... Cuando mi padre se enfermó del pulmón, hace cinco años, estuvo muy grave… Fue muy doloroso.

LA GARRA DEL NICO

Su personalidad extrovertida impresiona al igual que sus bellos ojos claros; no obstante, detrás de esa mirada esconde sus temores y pone barreras… Insistimos en conocerla más y nos reveló una parte de su vida que no le gusta compartir. Esta vez se atrevió a hablar del origen de “la garra inigualable” que tiene el Nico.

“Yo creo que él heredó ese corazón de mi padre, de sus abuelos, que son unos luchadores. Ellos son judíos, nacieron en Hungría y la abuela sobrevivió a los campos de concentración. Después de la Segunda Guerra Mundial se vinieron de Budapest a Chile”.

No quiso ahondar más en el tema, pero nos quedó claro de dónde viene esa fuerza que también ella tiene, pese a las críticas que ha tenido que enfrentar.

–¿Qué temores tienes?
–¡Uh, qué temores no tengo…! Pero a lo que más temo, aparte de subirme a los aviones, es a hacerme una lipo. Me da pánico, aunque sé que me ayudaría a mi autoestima.

–¿Tienes la autoestima baja?
–Yo creo que me quiero poco y, bueno, está a la vista, porque uno prácticamente tiene que ser más flaca para ser aceptada. Hay mucha competencia y me tiene chata que hablen de que estoy gordita.

–¿Sigues dolida con las críticas que te hizo Luciano Brancoli en la gala del Festival de Viña?
–Uno está expuesta a que te critiquen, pero la agresividad de Brancoli, que lo encuentro muy poco caballero, pasó los límites… Fue la alfombra de la violencia, no era una alfombra de gala donde uno va a pasarlo bien y a ser como es. El no puede estar de panelista porque critica todo, pero a sus vestidos no los toca. Además, fue grosero, lo encontré atrevido e insolente. Yo me miro al espejo y tengo claro que no estoy flaca, pero tengo 60 años, entonces no puedo pretender estar como las modelos. En mi época tuve un buen cuerpo, pero ahora tengo otros valores. Me sentí representada por muchas mujeres, creo que fue una ofensa a la mujer. Pero bueno, al final tuve el respaldo de todo mi Chile querido, de los medios, todos me apoyaron. Me sentí muy valorada y querida a la vez.

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