De visita en Chile, el nuevo director artístico de MAC Cosmetics para Europa y Medio Oriente nos contó sobre las tendencias cromáticas y, además, nos hizo un genial paso a paso.
Por: Francisca Olivares / Fotos: Bárbara San Martín
El actual director artístico de MAC Cosmetics para Europa y Medio Oriente es el español Baltasar González, quien lleva 12 años en esta marca y se ha destacado por su impronta apasionada, generadora de múltiples looks, y por ser capaz de pasar de lo más clásico a lo absolutamente transgresor. Hace unos días estuvo de visita en Chile, donde compartió con los make-up artists de nuestro país y el senior-artist internacional para el Cono Sur de América Latina, Sergio Erasmo.
Lo primero que conversamos con Baltasar fue sobre cómo se ha ido formando la figura de los make-up artists a nivel internacional. “Antes de que viniera todo el boom de las súper modelos, no había grandes escuelas ni grandes procesos creativos. Todavía estamos en ‘proceso de’, pero hay una diferencia brutal si comparamos con el principio de los años 90”, cuenta, y agrega que ahora el maquillador está en una posición privilegiada para definir los looks.
“Ya no se habla tanto de moda, sino del ‘beauty”, aclara, y agrega: “El maquillaje está al cien por cien con lo que ocurre en los fashion shows, y con ello se puede saber lo que está sucediendo con el eyeliner, con la piel… El maquillador se ha convertido en un profesional muy completo que es capaz de dar una información que es de difícil acceso. Porque te pueden decir, que se lleva mucho el estilo pop; bueno, pero el estilo pop ¿qué es? Eso hay que hacerlo demostrable.
–¿Cuáles son las inspiraciones en MAC?
–Nosotros tenemos un claro link con la moda y la costura y pensamos que MAC tiene que conservar esa conexión como el gran foco de su génesis inspiracional. De ahí sacamos información cromática e iconográfica que nos ayuda a construir historias; como lo hemos hecho con la decoradora Iris Apfel, que tiene unos 90 años y es un icono de la moda en Nueva York. Tiene opinión y mueve a las masas. Estamos muy pendientes de eso, le ponemos acento y vemos qué se mueve de manera misteriosa y mágica, y casi eruptiva. Para muchos, MAC es una marca joven, pero no hay que olvidar que se dirige a todas las razas, a todos los sexos y edades. Puedes encontrar desde lo más suave y nude, o exquisitamente refinado, a lo más explosivo y tendencioso; siempre tenemos un punto de conexión con todo tipo de público. El secreto es tener todo en nuestro maletín.
–¿Cómo te sientes al desempeñarte en este tiempo globalizado, en que ya tenemos acceso a ver lo que se va estrenar en la próxima temporada 2013, por ejemplo?
–Al estar tan globalizado todo, otra de las grandes visiones es que el maquillador actual tiene la responsabilidad de transmitir que conceptualmente no existe ni el verano ni el invierno; no hay maquillajes muy especiales por temporada. Alguien puede estar bronceado precioso y totalmente bien contextualizado en invierno, por la nieve. Ahora, ni siquiera hay normativas para el día y la noche, o esas reglas que dicen que si se maquillan mucho los ojos no se pueden maquillar mucho los labios. Todas esas supuestas “reglas” hay que abandonarlas. El “beauty” tiene que estar expuesto de tal manera que cada persona encuentre su lugar; porque de lo contrario estaríamos viviendo en los años 60 donde solo existía un par de looks. Si el maquillaje se convierte en una obligación o si tiene que encerrarte en unos productos y no dejarte ver quién eres, no es bueno. El maquillaje es para disfrutar. El maquillaje no es necesario para vivir y, por eso, si lo usas tiene que conectarte contigo misma, definirte. No hay que convertirlo en una esclavitud.
–¿Qué es lo que más te llama la atención para este 2012?
–Nosotros siempre estamos colaborando con diseñadores internacionales en París, Londres y Nueva York. Una vez que observamos, hacemos un informe y ahí van saliendo las tendencias. También está lo del inconsciente colectivo y todo lo que nos rodea, la gráfica o los anuncios o cosas que no tienen que ver entre sí, pero que coinciden. Se mezcla lo puramente creativo, impulsivo e irracional, con lo que es parte de un negocio. Al final sale algo de mucha conexión con la consumidora, con su espíritu más profundo. El inconsciente colectivo es la clave para entender el mundo de la moda; a nivel cromático no hay otra explicación. Por más que existan empresas que lo estudien y que digan que el azul índigo es el color… al final estamos sumidos en el coral, que ha sido una cosa inesperada, ¡de repente todo es coral!



Look urbano
Para esta entrevista le propusimos a Baltasar que nos diera una propuesta de temporada con un “paso a paso” personalizado a tono con las tendencias actuales, y que fuera “llevable” en el día o la noche en la ciudad. Así fue como después de conversar con amenidad en el Hotel W, nos hizo experimentar una vivencia creativa a través de los diversos productos de MAC y sus innovadoras técnicas.
1 Baltasar aplicó con la brocha 190 y con movimientos rápidos una base de maquillaje para iluminar. Dijo que lo ideal es que cada uno elija su tono. Además, usó en el contorno de los ojos el corrector líquido Pro Longwear, con el pincel 188.
2 Los ojos fueron delineados con el pincel 209 y Fluidline. Una prolongación desde el rabillo, levantando un poco al final del ojo. Después con una sombra tono carbón y la brocha 219, que es una especie de lápiz, se hizo un pequeño efecto ahumado. La sombra estelar fue el tono “rule” (que es bien anaranjada), que se puso arriba del negro. Muy poco producto.
3 Con el pincel 217, se difuminó el color “rule” desde el exterior del párpado.
4 En los labios, Baltasar usó el color Fanfare y lo aplicó suavemente con un pincel pequeño.
5 Se dieron pequeños toques de “rule” en la parte inferior del ojo y se aplicó la máscara Haute & Naughty Lash, que es para pestañas bien definidas. Tiene un sistema doble, que puede poner gran cantidad de máscara y después limpiar.
6 Al final, con la misma brocha 217 se iluminó el rostro usando el tono Naked Luch a la altura de los pómulos, sin llegar a los ojos. También se puso un poco de rubor dorado, otro de champagne y algunos con colores cercanos al cobre y durazno. Se integraron estos trazos con las brochas 138 y 182.



–Como el fenómeno naranja que partió hace unos cinco años.
–Totalmente, me acuerdo de los primeros apuntes... A mitad de los 90 el coral estaba prohibido. Y poco a poco el mismo coral que había encontrado tan feo me empezó a gustar. Y no es una moda pasajera, es algo más profundo; algo que es más allá del azul índigo, que sí es una moda. Lo del coral deriva en que se recuperan joyas, accesorios... Insisto, ¡ahora todo es coral!
–Además del coral o el azul índigo, ¿cuáles son las otras tendencias que conviene tener en cuenta?
–Principalmente son cuatro. La primera es la que destaca la piel. Hasta ahora, los focos de inspiración eran los ojos y la boca; pero ahora la piel tiene muchos sentidos. Incluso se le crean dimensiones a partir de brillos cremosos o zonas mate; se destacan más los huesos... es un trabajo de extrema precisión. La segunda es la que acerca a las mujeres a los años 20 y principios de los 30. Se usan técnicas derivan en acabados de porcelana, ojos oscuros, más redondos, menos estirados y labios degradados. Son las artes vanguardistas de principios del siglo XX aplicadas al maquillaje. La tercera es la que se inspira en el oro y se expresa en los dorados, bronces y cobres; sirve tanto para esculpir o para tener unos labios en café con reflejos dorados. La última habla de los looks radicales; y uno de los teoremas que más ha funcionado es el de colores saturados, corales, azules negros, vinos... Todo colorido pero saturado y profundo.
–¿Cuál es tu desafío como director artístico de MAC?
–Estoy en período de adaptación, pero mi gran foco mediático es hablar de manera globalizada de lo que pasa en todo el mundo, de acuerdo a nuestro sistema de ver la moda. Ayudar a que los senior-artists se encuentren cómodos y puedan autodefinirse, que opten por su mejor estilo. También, que haya consistencia y que no se aborde el maquillaje de manera vacía. Me gustaría ver que se forman profesionales sólidos, con personas abiertas a las necesidades, y libres.