Joven, alta, linda y con una figura envidiable. Declara que la moda es lo suyo y se hace ropa con una técnica bien particular. También se confiesa fanática del agua, las frutas, el deporte y de Chile… De hecho, piensa estar acá un buen tiempo.
Por: Bernardita Cruz / Fotos: Rodolfo Lertora

Nació en La Falda, una zona de Córdoba, Argentina. Tiene 26 años, mide un metro 76 centímetros y sus medidas anatómicas son envidiables: 90-65-95. Sin embargo, al parecer tanta belleza no le quita el sueño a esta modelo y se muestra como una mujer sencilla y muy agradecida de las puertas que se le han abierto en el mundo de la moda.
A los 14 años, ya la paraban en las calles trasandinas para poder reclutarla en alguna agencia. Incluso, a pesar de su corta edad, recibió por aquel entonces una oferta con la que seguramente sueñan todas las jovencitas que quieren ser modelos: radicarse en Europa y desfilar por las grandes pasarelas. Aun así, ella dijo no, algo de lo que jamás se ha arrepentido.
“Mis padres querían que viajara sí o sí”, dice, “pero yo era muy chica. Pensaba que de alguna forma iba a saltarme muchas etapas. Además, quería disfrutar a mis hermanos, el colegio, a mis amigos. Tenía que dejar muchas cosas para irme y no estaba dispuesta”.
Después de eso y durante cinco años tuvo distintos acercamientos con el mundo del modelaje y recién a los 19 se dedicó en forma profesional y definitiva. A los 23, se vino a Chile. Desde ese momento, Antonella forma parte de la llamada “cofradía cordobesa”, que p ha ido acaparando la atención de los chilenos gracias a que muchos de sus miembros aparecen en programas de televisión, como “Joche” (José Luis Bibbó) galán indiscutido del reality “Mundos opuestos” de Canal 13.
Se ríe sin parar cuando escucha la palabra “cofradía”, pero confiesa que son un grupo sumamente unido. Y claro está… si el modelaje los hizo venir a Chile a probar suerte y entre ellos mismos se han estado apoyando. “Por ejemplo, con Joche y otros amigos vivimos juntos varios meses. Compartimos harto. El es lo mejor, ¡si cuando llegué acá hasta me hacía mapas de las calles para que pudiera ir a los castings sin que me perdiera!”.
–¿Por qué aceptaste venir a este país?
–Con el tiempo la posibilidad de irme a Europa se volvió a presentar, pero la verdad es que siempre he pensado que los lugares de alguna manera me tienen que “llamar”, lo tengo que sentir, y eso me pasó, pero con Chile. La primera vez vine por dos meses, volví a Córdoba, donde estuve un año y luego debí elegir si volvía para acá o me iba a México y me decidí por este país, porque me gustó. Me vine por tres meses, pero me terminé quedando. Aquí hago comerciales, desfiles de alta costura, de lencería, gráficas, editoriales, un poquito de todo (se ríe).

–¿Siempre quisiste ser modelo?
–Antes no me gustaba, porque lo encontraba demasiado superficial. Pero hay que saber moverse. Hay gente muy buena y súper agradable. Es un prejuicio que yo tenía, pero entendí que si bien existe esa frivolidad, también hay un lado bastante más cálido y amable.
–¿Qué es lo que más te agrada del modelaje?
–Me encanta la pasarela y la fotografía. Más que el rubro comercial, me gusta el modelaje, porque disfruto mucho de todo lo que hay en él, como el maquillaje y la moda. De hecho, quiero seguir avanzando y expandiéndome en este mundo. Estudié diseño de vestuario y tengo muchas ganas de seguir con eso, pero en un nivel más avanzado. Quiero perfeccionarme.
–Practicas una técnica bastante particular para elaborar ropa, como el chaleco que luces aquí.
–(Se ríe antes de contestar). Sí, a todo el mundo le llama la atención, pero tejo con los dedos… no uso palillos ni agujas. Es una técnica que aprendí mientras trabajaba en un “boliche”. Mi meta es poder exponer mi trabajo y venderlo.
Y a pesar de tanta belleza y su talento, aunque a muchos les cueste creer, Antonella cuenta que por el momento está absolutamente soltera… eso sí, no se cierra a la posibilidad de encontrar a alguien y formar una pareja. “No busco el amor, pero si llega… ¡todo bien!”.

–¿Cómo te gustan los hombres?
–En cuanto a personalidad, puedo decir lo mismo que seguramente piensan todas las mujeres: que sea fiel, cariñoso, que se interese por ti y que sea un buen compañero. Pero por sobre todo que sea transparente y sincero. Y físicamente, me gustan los castaños y los morenos.
–¿Cómo encuentras a los chilenos?
–¡Me encanta que sean tan caballeros! Son muy respetuosos. Quizás lo malo que tienen es que… ¡son celosos! (lo dice haciendo una mueca que termina en una gran estadillo de risa).