Con la nueva normal legal conocida como Tolerancia Cero, ni siquiera una cerveza es compatible. “Lo mejor es abstenerse de tomar”, afirma la directora de Senda, Francisca Florenzano, una de las principales impulsoras de esta nueva fiscalización. Pero, también hay voces que la refutan.
Por: Paula Bengolea / Fotos: Gonzalo Romero
a nueva ley de “Toleranci
a Cero al Alcohol”, que endurece los límites y las sanciones para quienes conducen bajo el efecto del alcohol o estado de ebriedad, ha sido por semanas el tema de conversación y discusión en gran parte del país. ¿La razón? Esta norma afecta transversalmente a todos chilenos y chilenas, de Arica a Punta Arenas, y de todos los niveles socioeconómicos. Además, la posibilidad de ir detenido por conducir luego de tomar dos vasos de vodka o quedar sin licencia por tres meses si solo se bebió una copa de champagne… nos tiene a todos alertas y –¿por qué no decirlo?– bajo el régimen del terror.
Junto al ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, y al titular de Transporte, Pedro Pablo Errázuriz, Francisca Florenzano fue una de las principales gestoras de esta disposición que busca frenar el consumo de bebidas etílicas por parte de los conductores de vehículos.
“Me parece que este es un sistema de fiscalización efectivo que permitirá a los conductores entender que beber alcohol y manejar no son compatibles”, señala la directora del Senda, entidad que desde septiembre del año pasado está trabajando en la implementación de las ambulancias móviles, que se ubican junto al control de Carabineros, y cuyo objetivo es tomar ahí las muestras de sangre una vez que el alcotest supere los límites permitidos.
–¿Por qué intentar cambiar una conducta con una medida tan drástica? ¿Este es un veto total al alcohol?
–En Chile tenemos una cultura de consumo problemático de alcohol, que es un diagnóstico que está hace mucho tiempo. Quizás en cantidad de litros no tomemos tanto, pero cómo lo hacemos es lo que nos complica. Hoy la segunda causa de muerte en nuestro país está vinculada al alcohol.
–¿Por qué no aumentar el control, en vez de bajar tanto los límites permitidos?
–Seamos honestos, uno antes tomaba y sabía que la posibilidad de que lo parara un carabinero era mínima. Aparte, uno sabía dónde se paraban a controlar. Ante eso, ahora Carabineros va a aumentar su fiscalización en un 300 por ciento y va a cambiar el procedimiento para que sea más ágil y eficiente.
TOMÁS OLIVERA: “OPTARÉ POR EL TAXI”
El destacado chef Tomás Olivera Leiva, cómo no, goza de la buena mesa y de tomarse un trago. Aunque su trabajo es de noche, mientras todos se divierten, y por motivos lógicos no toma a esas horas; de todas maneras no le parece bien la nueva ley. “Creo que sin criterio terminará siendo algo negativo y ese afán de ser ‘más papistas que el Papa’ no ayudará mucho a la prevención y educación respecto del consumo de alcohol. Además, Al final del día, hay más accidentes de conductores sobrios que de conductores ebrios, solo que los curados son más noticia en todo sentido”, afirma. Aunque asegura que su vida no se centra en el alcohol, cree que las leyes son para cumplirlas, por lo que se sumará al mundo de los peatones que anda en taxi y radiotaxis. “El alcohol lo dejaré para cuando me corte, jajajaja. Prefiero eso, a irme preso por manejar con unas copas de más. ¡Salud por eso!”.
–¿Será esta una fiscalización extrema, de todos los días, a toda hora y en cada esquina?
–Hoy te puede parar un carabinero a cualquiera hora, principalmente en la noche. Sabemos que el mayor consumo se concentra de jueves a domingo, lo que exigirá una mayor fiscalización sobre todo entre una y siete de la mañana. El control también estará relacionado con lugares donde se vende más alcohol.
–¿Qué pasa si la persona se niega a hacerse el alcotest?
–La negación hace presumir que está bajo el estado de ebriedad y se irá detenido igual.
–Este control cero alcohol, ¿no tendrá como consecuencia un aumento en el consumo de drogas, en especial de marihuana? Todavía no hay un procedimiento que logre detectar su consumo.
–El tema de las drogas lo estamos calibrando bien y lo más probable es que en tres meses más se empiece a implementar un procedimiento que detecte el consumo de marihuana, cocaína, anfetamina, metanfetamina… Estamos siendo muy cuidadosos en desarrollar este mecanismo, porque es mucho más novedoso que el tema del alcohol. Una cosa es detectar que la persona haya consumido drogas, pero otra es tener el mecanismo que se requiere como prueba para el juicio.
–¿Esta ley va a lograr los resultados esperados?
–Tengo mucha confianza. En un principio esto va a funcionar porque las personas van a sentir que la probabilidad de ser controladas es mayor. Esto va a llevar a un cambio de conducta.
–Todavía siguen las dudas de qué pasa si a uno lo controlan después de haber comido un pollo al cognac o un turrón de vino.
–Es verdad. Hemos recibido muchas preguntas en torno a esto, pero cuando se cocina el alcohol se evapora. Además, por eso el control no parte de cero, sino de 0,3.
La importancia del ejemplo de los padres
“Los padres no pueden hacerse los lesos y evitarse el problema del consumo del alcohol y drogas en sus hijos”. Así de enfática es Francisca Florenzano a la hora de abordar un tema que por años la apasiona. Y llegó a él por influencia familiar. Su padre es el destacado siquiatra Ramón Florenzano, quien ha trabajado toda su vida en temas de salud mental y rehabilitación de personas con consumo problemático de drogas y alcohol. Su madre ha estado también por años ligada a este campo de la salud a través de su trabajo como enfermera en consultorios en el proceso de rehabilitación de alcohólicos. “De a poco me fui vinculando con la sensibilidad y el interés de ambos. Así fui entendiendo que el consumo problemático de drogas y alcohol no tiene nombre, apellido ni sector. Es una realidad muy compleja que puede estar en cualquier parte y que hay que tratar con mucho cariño”, afirma.
Luego de estudiar sociología en la UC, trabajó cinco años en la Subsecretaría de Desarrollo Regional, en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Luego partió a estudiar a Inglaterra por cinco años, junto a su marido y su primer hijo. En Inglaterra estudió Políticas Sociales y luego hizo un magíster en Salud Pública. Dos de sus cuatro hijos nacieron allá. De vuelta en Chile y luego de trabajar en el Instituto de Sociología de la UC, asumió como directora de Senda.
Señala que la clave para enfrentar el tema del alcohol y las drogas es dar a las personas la oportunidad de rehabilitarse. “Esta es una meta grande, porque hoy en Chile tenemos muchas personas que lo necesitan. No es fácil dar rehabilitación de Arica a Punta Arenas, y de diferentes tipos. Una mujer necesita una rehabilitación diferente a un hombre, y la persona de Arica vive una realidad distinta de la que está en el sur. En el norte de Chile se consumen drogas mucho más complejas, como cocaína y pasta base, y en el sur hay un mayor consumo de alcohol”.
JORGE NAVARRETE: “JUSTOS POR PECADORES”
El abogado Jorge Navarrete Poblete ve los dos lados de esta nueva ley. Por una parte, cree que la norma exageró las hipótesis y sanciones. “Lo ideal sería castigar muy severamente a quienes ponen en peligro la vida de los demás, y la suya, pero al final pagan justos por pecadores. El que consume alcohol en forma moderada y responsable –por ejemplo, brindando en un matrimonio o acompañando la cena con una copa de vino– tiene igual tratamiento que el que bebe en forma desmedida o conduce borracho”, advierte. Pero considera positivo que va a poder estar esperando más tranquilo en las “horas de vigilia” cuando sus hijas entren a la adolescencia. Al mismo tiempo asegura que de ahora en adelante se van a tener que sortear quién maneja y “estoy seriamente pensando en invertir en radiotaxis, los que deben ser los más contentos con esta medida”.
Según ella, como país tenemos una deuda con el sistema de salud mental muy grande. Tan así es que las Isapres no cubren esos tratamientos.
Y la drogadicción y el alcoholismo no solo afectan a toda una familia, sino que también son enfermedades crónicas. “El adicto es adicto siempre. Hay que entenderlo como una enfermedad y por eso todas las personas tienen derecho a un tratamiento”, indica.
Cuenta que cada vez que entregan los resultados de sus estudios sobre el tema, muchos se preguntan qué está haciendo el gobierno o el colegio frente a este tema, pero pocos padres se preguntan qué están haciendo ellos… desde el vínculo con los niños, el tiempo que les están dando, la preocupación constante.
MACARENA VENEGAS: “COLAPSARÁN LOS JUZGADOS”
La otrora jueza de “Veredicto”, Macarena Venegas, está en la vereda de los que ven en esto la restricción para los bebedores responsables, pero rápidamente aflora su lado jurídico y sentencia que, “el Estado puede restringir o prohibir ciertos aspectos de la libertad de las personas, en miras del bien común, pero lograr un equilibrio entre las limitaciones y el derecho es muy difícil. Esto es una reacción a miles de accidentes con víctimas fatales, a manos de conductores irresponsables”. Desde el punto de vista práctico, cree que se va a producir un colapso de los juzgados de policía local por el aumento de casos. Tampoco cree que baste esta modificación para crear conciencia, ya que “deberán pasar años antes de que se produzca un real cambio cultural”, asegura. Mientras tanto, ella se sumará a las miles de personas que se cambiarán al taxi a la hora de tomar.
En su opinión “es necesario tomar una actitud proactiva con los niños y sentarse a conversar. Creo que uno de los gatilladores principales de que el problema del alcohol se nos ponga más grave está dentro de las propias casas”. Y explica que, “hoy día el grupo socioeconómico alto consume mucho más alcohol que los grupos con menores recursos. Sin duda, hoy los jóvenes toman mucho y los carretes son muy pesados. Además, el consumo de alcohol es muy parejo entre hombres y mujeres”.
A su juicio, el ejemplo de los padres en el consumo de alcohol es clave. “Todavía hay muchos mitos como el que sostiene que es mejor que los niños aprendan a tomar en la mesa con sus padres. No, un niño no debe tomar antes de los 18 años, y no por un tema moral o religioso, sino porque no le corresponde”, dice