Convencido de que el movimiento social debe fortalecerse, el presidente de los comunistas señala que el gobierno debe escuchar a la gente y democratizar mucho más al país. Cree que aunque hoy aparezca debilitada, la derecha puede ganar la próxima elección tranquilamente.

Por: Claudia Alamo / Fotos: Matías Bonizzoni

teillerFue en 2011 que el Partido Comunista comenzó a dar que hablar. El rostro de Camila Vallejo, dirigente universitaria con ficha en esa colectividad, liderando el movimiento estudiantil, dio cuenta de un nuevo fenómeno político. Un amplio malestar ciudadano que cuestionaba las instituciones, el modelo, la educación, la salud, todo aquello que la clase política daba por seguro. Y fue entonces que muchos miraron al PC para saber cuánta de esa insatisfacción estaba siendo recogida por los comunistas y cuánta más podría venir. 

La respuesta no tardó mucho. Este 2012 no alcanzó a pisar el mes de marzo cuando la ciudadanía de Aysén salió a las calles a protestar y el gobierno se vio obligado, nuevamente, a enfrentar la fuerza del movimiento social. Hay consenso en que las movilizaciones llegaron para quedarse. Falta ver cuánta destreza mostrará La Moneda para relacionarse con esta sociedad más potente y expresiva que la que conocimos en la década de los 90.

Es en ese contexto que la figura de Guillermo Teillier, diputado y presidente de los comunistas, genera interés por estos días. ¿Qué rol jugará el PC en esta nueva ola de protestas? ¿Cómo se preparan para liderar los movimientos sociales y, paralelamente, desplegar su estrategia política con miras a las elecciones municipales de este año? Teillier lo responde claramente: “Para nosotros, la movilización social debe continuar y seguir fortaleciéndose”, dice.

Sentado en un café al lado de la sede del partido y en medio de cientos de libros sobre el Che Guevara, Fidel Castro y otros, Teillier explica que en la sociedad chilena hay muchos temas, como educación, salud, reformas institucionales, ajustes en el modelo económico, que requieren cambios. “Para nosotros es una responsabilidad muy grande que todas estas demandas que han estado en el mundo social ahora pasen a transformarse en banderas políticas”, señala.

–¿Cómo?
–Bueno, si hay líderes sociales importantes, estos deben tener un rol político. El movimiento social no puede ir separado del movimiento político. Hay que permearlo absolutamente. La gente se ha dado cuenta de que el consumo ha sido a costa del endeudamiento de muchos chilenos. Y, en la práctica, todos hemos contribuido a tener una concentración de la riqueza en pocas manos. Aquí son dos o tres familias las que han obtenido todas las ganancias, pero quienes se han sacrificado son los que hoy están endeudados. Por eso es importante producir una mejor distribución de toda esa riqueza y que el pueblo, que ha trabajado tanto, también tenga acceso a ella.

–También hay riesgos, ¿no? Es decir, si ya se sabe que los movimientos sociales no cesarán, ¿cómo se va a manejar el PC para evitar ir al choque y que eso pueda dejar heridos o víctimas?
–No, porque nosotros nunca hemos llamado al choque ni a la violencia. Y eso el gobierno lo sabe perfectamente. Así que cualquier cosa que pase, es responsabilidad única del gobierno. Los movimientos sociales son los movimientos sociales y si un gobierno no es capaz de comprender que, primero, tiene que escuchar, y luego tratar de responder los problemas, estamos mal. O sea, si la derecha no es capaz de entender que Chile hay que democratizarlo, la cosa no va a ir bien y se puede producir una crisis. Y en cuanto a nosotros, si empezamos a tener temor o a cuestionarnos por las movilizaciones, tendríamos que cruzarnos de brazos. El movimiento social no va a hacer eso y nosotros nos debemos al movimiento social.

–Ya el año pasado se decía que frente al desorden en las calles, los anarquistas campeaban. ¿Ustedes debieran jugar algún rol?
–Es que esa es una trampa mediática que puso el gobierno para tratar, primero, de desacreditar al movimiento estudiantil y luego para intentar confrontarlo. No lo logró. Al final, la técnica del gobierno de acusar a diestra y siniestra a todos como ultras, como violentistas, no le resulta.

Bachelet y la derecha

–En ese sentido, y pensando en lo que viene para este año, ¿este gobierno es un contrincante fácil para ustedes?
–Fácil no... para nada. Se equivocan quienes creen que este gobierno es fácil de derrotar y que se dejan influir por las encuestas en que el Presidente aparece debilitado. No es así. La derecha es difícil de derrotar. Puede aparecer muy debilitada en un momento, pero a la hora de las elecciones crece y casi siempre llega a su piso histórico, que es en torno al 40 por ciento. Además, es cosa de ver el presupuesto para este año. Fue pensado para ganar las elecciones municipales. Veremos muchos fondos sociales para repartir y al ministro del Interior convertido casi en generalísimo de la elección municipal de la Alianza. En ese sentido, este gobierno es un hueso duro de roer.

–Pero a ustedes les ha permitido funcionar con nuevos bríos, ¿no? Bajo los gobiernos de la Concertación no tuvieron una influencia social como la que están teniendo ahora...
–Yo creo que sí la tuvimos.

–¿No estaban más amarrados con la Concertación?
–La Concertación tenía mayor poder de cooptación del movimiento social. Pero nosotros tuvimos un movimiento social rupturista, estuvimos con los “pingüinos”, con el tema de las subcontrataciones del cobre… Tuvimos una conducta de lucha social muy definida frente a la Concertación, porque esta mantuvo el mismo sistema que tenemos ahora. Por eso la gente reclama tanto en contra de este gobierno como en contra de la Concertación, que no hizo nada por desamarrar este sistema. Y pudo haberlo hecho.

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–¿Qué es lo que pudo haber hecho y no hizo?
–Sacar el posnatal, por ejemplo. Hoy vemos muchos cambios que aparece haciéndolos este gobierno de derecha. Es impresentable que no los haya hecho la Concertación, si tenía todas las posibilidades. Entonces, lo que ha pasado es que aquí ha habido un de vacío de proyecto de la oposición por un largo rato. Emergió el movimiento social y todo se ordenó detrás de él. Eso va a seguir ocurriendo.

Usted dice que este gobierno es un hueso difícil de roer. Si los chilenos quieren otra cosa, ¿por qué podrían votar nuevamente por la derecha?
–Porque el traspaso de conciencia social a conciencia política no es automática. Nosotros, por ejemplo, somos muy buenos luchadores en el mundo social y toda la gente nos respeta, pero en las elecciones no todos votan por nosotros. Hay temor, sensación de que se puede perder el voto.

–¿Todavía hay temor?
–Cada vez menos. Las nuevas generaciones han roto con esa malla de miedo que envolvía a la gente. Ellos salen a la calle sin temor. Pero todavía hay sectores que tienen miedo de que las cosas se radicalicen. Además, toda esta postura cada vez más represiva del gobierno de Piñera, encabezada por su ministro del Interior, y que trata de criminalizar todo movimiento social, es una amenaza velada. Claramente, la derecha está haciendo su juego por tratar de mantener esos grados de temor que ha tenido la población históricamente.

–Si lo que viene para la presidencial es difícil, ¿el PC no ha pensado en ponerse detrás de Michelle Bachelet, que parece ser la única realmente competitiva?
–Es que yo no estoy seguro de que la única posibilidad sea Michelle Bachelet. Segundo, creo que si una eventual candidatura suya no asume que la situación en el país ha cambiado y que, incluso, muchas de las políticas que se dieron bajo su gobierno han sido criticadas por el mundo social, no sería tan fácil un triunfo de ella. La única manera de ganar es recoger realmente el sentimiento social.

–Y si Bachelet asumiera banderas muy izquierdistas, ¿tampoco es claro que eso le permitiera ganar?
–Es que no se trata de asumir banderas muy izquierdistas; se trata de asumir lo que es realista en este país, y saber leer que hoy hay una nueva conciencia ciudadana en Chile, que es muy exigente. Por eso nosotros hemos dicho a la Concertación que hoy tienen una responsabilidad histórica, porque si aquí no se junta toda la oposición, la derecha va a volver a ganar.

–En los planes del PC, ¿Camila Vallejo podría ser una opción presidencial?
–No sé si hay algún límite de edad, pero perfectamente podría ser. ¿Por qué no? Ahora, cuidado, yo no la estoy proclamando candidata. Lo que digo es que todo dependerá de cómo se barajen las cosas desde la elección municipal en adelante. ■

Guillermo Teillier

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