Algunos la catalogaron como la gran ganadora del Festival de Viña del Mar. Otros, como la perdedora. Y como “maestra” la definieron algunos por lograr siempre la atención de los medios. Sea como sea, la vida de Kenita siempre está en el ojo del huracán. Aquí abre su corazón y habla con nosotros del momento que está viviendo.

Por: Carolina Honorato / Fotos:Fotos: Gonzalo Romero / producción: Patricia Comandari / Asistente de Producción: Claudia Illanes

He pasado por un período muy triste en estas últimas semanas, pero siempre trato de sacar toda mi fortaleza. Además, la gente me grita en la calle que no baje los brazos, que siga luchando y eso me llena de energía. Así como muchos me tienen mala, otros me quieren. Después de lo ocurrido en Viña del Mar, estoy feliz cumpliendo mis compromisos pactados antes del festival. Ya debuté en ‘Tu cara me suena’ de Mega y sigo como columnista del diario La Estrella en todo el país, dado el éxito que fue durante el festival…”, dice de entrada María Eugenia Larraín, en un restaurante del Hotel del Mar. Es el tercer encuentro, en tres meses, para concretar la presente entrevista. Ello, debido a que siempre surgía una nueva noticia en torno a ella que ameritaba actualizarla.

Pero Kenita se ve tranquila. Es que más allá de los momentos de tensión que vivió en la Quinta Vergara, ella tiene fuerza para enfrentar la adversidad y transformarla muchas veces a su favor. Lo que sí está claro es que no le teme a nada. A pesar de que en los días previos se había dicho que los guardias de Luis Miguel –con foto en mano– no la iban a dejar entrar a ver su show, ella fue capaz de llegar tranquilamente a la platea de la Quinta Vergara y presenciar igual el espectáculo, arriesgándose además a que parte de las fans del artista le gritaran de todo.
Kenita asegura no haber visto al cantante desde que terminaron su relación.

Larraín

–¿De verdad que esta vez no hablaste con Luis Miguel?
–No. Ese es un capítulo cerrado. Y jamás voy a contar cosas íntimas, porque él depositó una confianza en mí. Le estaría fallando. Luis Miguel cuida demasiado su privacidad y pocos lo conocemos como realmente es.

–Pero estaba acá. ¿Ustedes terminaron en mala?
–No, hace mucho que no hablamos. Y diga lo que diga, da lo mismo, si igual van a ensuciar todo. Hay demasiada envidia y maldad en torno a este tema.

–¿Y como amigos, para saber cómo estaba?
–Colorín colorado, este cuento se ha acabado…

–Estás repitiendo lo mismo que él dijo en Los Angeles cuando le preguntaron por ti.
–Entiendo que eso dijo.

Pero eso fue una forma de reconocer que tuvo una relación contigo, cosa que no ha hecho con nadie.
–A buen entendedor, pocas palabras.

–¿Cómo lo notaste en su show de la Quinta Vergara?
–El es un tremendo artista, canta como los dioses, y me quedo con eso. Por algo lo apodan “El Sol de México”.

–Pero físicamente se veía distinto. ¿A qué lo atribuyes?
–No conozco las causas, quizás fue la insolación que dicen que tuvo en Punta del Este.

–Y así y todo, ¿no lo llamaste para preguntarle si le pasaba algo?
–No.



LarraínY mientras Kenita contesta con toda naturalidad nuestras preguntas sobre su relación con Luis Miguel, su celular no para de sonar. Ahora es la Televisión Azteca.

“Siempre fui muy discreta con el tema de Luis Miguel”, explica. “Solo hablé cuando estaba encerrada en ‘Pelotón’ y me mostraron unas imágenes de nosotros juntos de Turks & Caicos donde ya no podía negar que lo conocía. Siento que pisé el palito, porque como se habían dicho tantos inventos y cosas feas en torno a esa relación, quise aclarar la verdad. Dije que había sentido algo importante por él, pero fue todo para peor, porque después de eso la envidia y los inventos se acrecentaron. Además, diga lo que diga y haga lo que haga, siempre soy cuestionada y criticada. Para desenmascarar una mentira hace falta mucho más que la verdad, en un país donde el pelambre prende con mucha facilidad. Miente, miente, que siempre algo quedará”.

–Todo lo que te ha tocado vivir, por las razones que sea, ¿te ha pasado la cuenta, te ha deprimido, te ha enfermado?
–No, pero me molesta que algunas personas, por su conveniencia, insistan en reflotar situaciones que ocurrieron hace ocho años (aludiendo a la suspensión de su matrimonio con Iván Zamorano). Todos hablan del tema asegurando que tienen la verdad, se dan muchas versiones diferentes y siempre dicen tener pruebas, pero hasta el día de hoy no hay ninguna. Entonces queda clarísimo que hablar mal de mí es un buen negocio.

–¿Te refieres a Raquel Argandoña y Pamela Díaz, que reflotaron el tema esta vez?
–Sí. Porque la misma Raquel Argandoña reconoció que iba a contar la verdadera razón del quiebre en su café concert. Claramente con eso buscaba acaparar la atención de la prensa y del público. Y como esto sube el rating y eso es rentable para los canales, los programas y los opinólogos, todos se cuelgan.

–Pero no me has dicho si todo lo vivido te ha afectado anímicamente.
–Sí, emocionalmente me afecta, y lo que más pena me da es lo que esto produce en mi familia y en los que me quieren, al escuchar tantos insultos y descalificaciones hacia mí en televisión.

–¿No has pensado irte a vivir al extranjero?
–Por supuesto que hay veces que me iría lejos, pero me gusta mi país, acá está la mayoría de mi familia y, además, ¿por qué tendría que darle el gusto a algunas personas? El día que desee irme, va a ser una decisión personal, no una que tenga que tomar por darle el gusto a otros.

–¿A qué atribuyes las pifias que recibiste en Viña?
–Yo siento que durante años se ha hecho un montaje para destruir mi imagen. O si no, cómo te explicas que cuando me iba a casar con Zamorano, yo era la princesa de Chile, y cuando decidí no hacerlo pasé a ser la prostituta de Chile. No es fácil en un país machista desafiar a un hombre poderoso que además era ídolo de multitudes. Si fuera tan interesada como algunos dicen, habría sido simple: me caso, tengo un hijo y después me separo, asegurándome así económicamente de por vida.

Larraín

–¿Tú crees que un montaje en la prensa puede influenciar tanto al público?
–Por supuesto. Basta recordar el episodio de Felipe Camiroaga, un hombre exitoso, admirado y el animador más querido de Chile, cuando en la prensa le hicieron campaña en su contra durante dos semanas para que lo pifiaran en el “Copihue de Oro” y así fue. Si eso lograron con él, siendo el más querido, entonces, imagínate a mí, que se me ha hecho esa campaña de desprestigio durante años.

–Sí, pero lo tuyo pasó hace tanto tiempo, ¿por qué crees que ese montaje siga durando hasta hoy?
–Tal vez se trata de una venganza. Porque, fíjate: cada vez que me está yendo muy bien, personas cercanas a su círculo reflotan este tema causando así la activación de toda la mala onda, la agresividad y los insultos en los programas hacia mí, colocándome el cartel de la reina de las malas, de la más aprovechadora de todas, de la prostituta, para que, si en algún momento me decidía a hablar respecto de lo que yo vivía en esa relación, tuviera cero, cero credibilidad. Y porque cuando a un malo lo insultan, la gente dice que está bien, porque se lo merece.

–Siempre se ha rumoreado que lo que tú viviste en esa relación fue maltrato físico y sicológico por parte de él...
–Hace algunas semanas yo ya conté lo que viví y lo doloroso que fue, y sigue siendo, hasta el día de hoy. Ese tema ya lo di por cerrado.

–¿Y cómo vives con eso?
–Soy fuerte. Yo no transo en mis principios y no avalo algo que me haga daño.

–¿Por eso no seguiste trabajando en “Primer Plano”?
–Sí, porque yo no firmé un contrato para poner en riesgo mi integridad física en una galería de la Quinta Vergara, donde a la hora que pensaban hacer el móvil había miles de fans de Luis Miguel y cero seguridad para mí.

–Eso te costó que te quitaran la entrada que te habían regalado en las primeras filas para ver a Luis Miguel.
–Así es, vi el show de Luis Miguel varias filas más atrás, pero no hice el móvil que ellos querían donde no se daban las condiciones mínimas de seguridad. Son pocas las personas como yo, que no se dejan llevar por la presión del resto de la gente o que actúan por miedo. Yo soy una mujer que rompe esquemas, porque tengo la libertad –aunque todos me critiquen– de estar dónde quiero y con quién quiero.

–Insisto, ¿quién te contiene cuando te toca enfrentar chaparrones tan feroces como el de Viña? ¿Un sicólogo, un cura?
–Hago meditación y mi mejor asesor es mi conciencia.

–¿Y en qué estás hoy profesionalmente?
–Soy parte del programa “Tu cara me suena” de Mega, donde me ha tocado imitar a diferentes artistas como Lucerito y Celia Cruz. Es uno de los desafíos más grandes que he tenido a nivel profesional, donde cantar en vivo imitando el estilo y la voz de otra persona es lo más complicado.

–¿Y piensas seguir incursionando en la música?
–Sí, debido al éxito de mi primer single, “Mi mundo sin ti”, tomé la decisión de grabar nuevas canciones, lo cual abre una nueva faceta en mi carrera. Eso me tiene muy motivada y contenta.

–Y en lo personal, ¿quieres volver a casarte?
–Por supuesto que sí y tengo ganas de ser mamá. Me encantan los niños, pero siento que no he encontrado al hombre que me gustaría como padre de mis hijos.

María Eugenia Larraín

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