
Minka Kelly ocupó el lugar 54 en la lista de las mujeres más hot de 2008 en la revista Maxim, y sería fácil suponer que aparecer en ese grupo es la mayor aspiración de una starlet de Hollywood por estos días. Pero no. Para Minka no es suficiente lucir bien en un bikini a doble página ni estar colgada en los dormitorios de millones de adolescentes alrededor del mundo. Quizás porque es hija de Rick Dufay, un guitarrista que alcanzó su mayor fama por un corto tiempo a mediados de los ’80 tocando con “Aerosmith”, y de una “bailarina exótica” llamada Maureen Kelly, la actriz/modelo tuvo desde un principio grandes sueños y supo que, tarde o temprano, Hollywood estaría a sus pies.
Eso no ha sucedido todavía, pero va por buen camino.
Cuando uno es producto de un corto affaire –aparentemente sólo unas horas– entre un rockero y una bailarina, crece bien consciente de que cada decisión tiene sus consecuencias. Por eso, después de pasar su niñez viajando de pueblo en pueblo junto a su madre y de terminar finalmente el colegio, a los 19 años, en Alburquerque, Minka dijo adiós a su pasado y se dirigió a buscar un mejor futuro en Hollywood.
Lo que sucedió después todavía es motivo de confusión y, posiblemente, de potenciales demandas judiciales.
Un día, apenas instalada en California, Minka estaba en la recepción de una agencia de modelos esperando ser entrevistada, cuando una mujer se le acercó y le dijo que quería ser su manager. Cómo será la suerte de la starlet, que la mujer en cuestión resultó ser una ex “Playmate of the year” de Playboy que, después de entrevistarla, decidió que Minka era perfecta para esa revista. Había, sin embargo, un solo problema: sus pechos eran muy pequeños.
Minka por esos días trabajaba en un hospital como asistente de enfermería, y la madura “conejita” pensó que sería ideal conseguirle un trabajo como recepcionista en la consulta de un cirujano plástico amigo suyo. El trato fue que Minka trabajaría suficientes horas como para cubrir un par de implantes.

Para bien o para mal, la actriz/modelo se arrepintió a último minuto, dejando al cirujano sin recepcionista y a la playmate/agente sin representada.
Después de varios años audicionando, Minka obtuvo en 2007 un mini rol en la megaproducción “The kingdom”, un thriller bélico protagonizado por Jaime Foxx y Jennifer Garner. Luego, en 2009, actuó en “Friday night lights”, una serie de televisión que arrasó con los halagos de la crítica, aunque nunca logró grandes ratings. Después vinieron apariciones esporádicas en sitcoms como “What I like about you” o “Parenthood”, y finalmente un papel secundario en la adorable comedia romántica “500 días de verano”. Su próximo proyecto es una película independiente titulada “Searching for Sonny”.
Si su carrera como actriz es hasta el momento, mmm, ¿cómo decirlo?, tibia, su popularidad como modelo para revistas masculinas parece ir, perdonando la expresión, viento en popa. Y nos referimos específicamente a ciertas fotos publicadas en Esquire a mediados del año pasado, cuando esa prestigiosa revista la eligió como “La mujer viva más sexy de 2010”.
En ciertos círculos de Hollywood, eso es como ganarse un Oscar a mejor actriz de reparto: despierta de inmediato el interés de los más importantes productores y directores, que le abren de par en par las puertas. ■