
Por: Fernanda Quinteros / Fotos: Bárbara San Martín / Maquillaje: Nicolás Briones para Lancôme / Locación: agradecimientos a Hotel Radisson de Concón
Una de las características que hacen de Eva Siebert una de las modelos favoritas de su generación, es la disposición que tiene para dar lo mejor de sí. Además de su natural belleza, irradia jovialidad y una energía encantadora, que la han hecho infaltable en los desfiles de moda más importantes de nuestro país. También figura siempre entre las primeras invitadas a las fiestas más glamorosas y es muy cotizada en el ambiente de la publicidad.
Tanta exposición la obliga a mantenerse siempre linda y saludable y por eso la entrevistamos en esta edición Especial de Belleza Verano para que nos contara sus trucos y secretos para conservarse radiante en los meses de enero y febrero.
Dice que empezó a modelar “tarde”, a los 18 años, cuando dejó su natal Valdivia –es la hija mayor– y llegó a vivir a Santiago para estudiar sicología. Un día, mientras paseaba en un mall, la invitaron a participar del scouting organizado por Elite Model, le dio curiosidad y aceptó. Ese año, 2000, la ganadora fue ella.
Hoy está cerrando este ciclo. Pronto dará su examen de grado, ejercerá su carrera y dejará las pasarelas.
–¿Cómo fue salir de tu ciudad, de tu casa y, al mismo tiempo, entrar al mundo de la moda?
–De partida, en Santiago la gente maneja códigos muy distintos a los del sur. Más todavía, en un mundo pequeño como el de la moda. Aunque los santiaguinos son fríos, tuve la suerte de conocer gente bastante receptiva y abierta. Uno se deslumbra con el glamour, los desfiles, las fotos... se ve magnífico, pero igual es duro. En todo caso, siempre se habla de que entre las modelos hay mucha competencia, pero nunca he tenido problemas. Mi generación fue de estudiantes que modelaban como algo paralelo; entonces teníamos una perspectiva de futuro distinta. No éramos modelos cien por ciento, y por lo mismo no competíamos.
–¿Qué te gusta del modelaje?
–El no tener esa rutina o tedio del día a día. Vas cambiando de lugares y accedes a algunos que de otra manera no conocerías. Hace poco estuve haciendo fotos para una revista española que se especializa en moda y viajes. Estuvimos recorriendo los mejores hoteles de San Pedro de Atacama, y mientras yo posaba, ellos escribían las críticas. Fui con periodistas que han viajado por todo el mundo. En esos momentos aprovecho de aprender de esas personas. Son cosas muy entretenidas y que también enriquecen.
–¿Qué te molesta?
–La poca seguridad y la inestabilidad, porque hay meses muy buenos económicamente y otros, no tanto. Respecto de la gente con la que uno trata, la ves tan poco que nunca llega a profundizar mucho las relaciones que genera laboralmente. Maquillador, fotógrafo, productor y todo el equipo va rotando. Es muy difícil establecer lazos más estables.
–¿Qué diseñador chileno te gusta?
–De los emergentes, me gustan mucho Paulo Méndez y Carola Muñoz, porque tienen propuestas distintas y originales. Ellos desarrollan una idea, la trabajan y así ves una continuidad en el desfile y logras entender lo que quieren transmitir a través de la colección. Además, tienen muy buena confección. Al consolidarse están abriéndole las puertas a un montón de diseñadores más jóvenes que vienen con mucha fuerza.
Aunque por su cara de niña parece menor, Eva tiene 30 años y una espléndida figura. Mide un metro 78 y sus medidas anatómicas son casi perfectas. Pero eso no es gratis. Como cuenta, tiene que prestar especial atención a la piel de la cara y aplicar algunos trucos que aquí comparte...
–¿Cómo te cuidas?
–Estoy súper agradecida de la genética, porque no me tuve que cuidar desde muy joven por las arrugas o la celulitis. Siempre he tenido muy buen estado físico, sin necesidad de hacer tanto deporte. Pero lentamente he ido aprendiendo cuáles son mis talones de Aquiles. Como me maquillan mucho, tengo que limpiarme muy bien la cara porque la piel se reseca. Casi siempre ando trayendo agua de rosas para hidratarla. También uso leche virginal para hidratar la piel del cuerpo sin dejarla grasa, y el agua bioenergética la ocupo para revitalizarla. Me pongo bloqueador solar dos veces al día. También estoy empezando a usar crema despigmentadora, porque cuando pasan los años se empieza a manchar la zona T. Y llevo bálsamo labial en la cartera para mantenerlos humectados.
–¿Haces deporte?
–Siempre fui súper floja. Me gusta mucho hacer actividades al aire libre, pero por los estudios y el trabajo, nunca tuve la persistencia. Como mis horarios no son fijos, me cuesta mucho establecer rutinas; pero me gusta trotar y caminar en época de verano. Aparte, descubrí que me encanta la bicicleta, porque combina el hacer algo al aire libre con “enchufarme” a mi iPod y revisar lo último que hay en música.
–¿Y en materia de alimentación?
–Tengo la suerte de que no me gustan muchos los dulces ni los carbohidratos. Me encantan los mariscos y pescados..., no es pose. Mi gran debilidad son los lácteos, aunque sé que no son muy buenos para la salud... Me he ido educando y haciéndome el hábito de comer más sano. Hace mucho tiempo que dejé de comer pizzas y papas fritas; no es tan terrible vivir sin eso.
–¿Qué buen consejo de belleza te han dado?
–Mi hermana tiene una receta: moler hojas de aloe vera y ponerlas en el shampoo. Eso nutre el pelo y lo mantiene hidratado, algo que necesito porque por mi trabajo están siempre pasándome la plancha, el rizador, escarmenándome, poniéndome laca... Además, para no retener líquido es bueno tomar mucho té rojo y té verde.
–Y, ¿qué desacierto has tenido?
–Hace un par de años me corté melena y me arrepentí. Hay que poner ojo con la forma de cara que uno tiene, y con la mía no pegaba mucho. Estuvo un tiempo poniéndome extensiones, pero ahora las he dejado de usar. He aprendido a acercarme lo máximo a la naturalidad; producirse mucho hace que te veas más vieja. Dentro de lo posible trato de ser más neutral y tener la cara limpia; si trabajo, me pongo una base y listo
Su carrera de modelo le ha traído muchos beneficios y también ha implicado asumir ciertos costos. Eva reconoce que ser una de las mujeres más bonitas de Chile le ha abierto puertas, pero a la vez ha tenido que ser fuerte, ya que a veces siente que la juzgan negativamente sin conocerla.
También le han hecho ofertas que ha debido rechazar –para algunos programas de televisión, especialmente– porque no se ajustan a su estilo y no quiere verse demasiado expuesta en público.
–¿Se te han facilitado cosas por tu apariencia?
–Sí, definitivamente. Hoy todo es tremendamente visual; si eres atractiva te van a dar la oportunidad. No obstante, eso no te mantiene en el tiempo. Si no logras cultivarte intelectual y emocionalmente, no llegas a ninguna parte. Porque así como se te abren puertas, también te prejuzgan negativamente.
–¿Qué cosas has sacrificado por el modelaje?
–No sé si sacrificar, pero está siempre la obligación de mantener la figura. Si te contratan como modelo, no puedes llegar gorda o llena de granitos. Cuesta mantenerse siempre bien y estar con la mejor disposición. Es un poco desgastador. Por ejemplo, no vivo a dieta, pero me cuido y sé que para darme gustos tengo que privarme de otras cosas bastante tiempo.
–¿Qué has aprendido con el modelaje?
–Llegué a Santiago muy huasa y soy tímida, me costaba mucho decir lo que pensaba o sentía. Como el mundo de la moda es duro, aprendí a sacar la voz. Dentro de las cosas que me definen soy una persona súper honesta y eso me lo enseñó el modelaje. También hay que ser disciplinada, menos soberbia y un poco más tolerante. Siempre va a haber alguien más flaca, más linda o que camine mejor que tú.... o simplemente no tienes el perfil que buscan. Tienes que respirar tres veces y darte cuenta de que no todo el mundo te ve como te gustaría que te vieran. El hecho de que trabajes con tu cuerpo no significa que eres solamente eso.
–¿Te cuesta encontrar pareja?
–Creo que nunca he tenido problemas en un primer acercamiento con los hombres. Me siento muy conforme con mis relaciones de pareja, aunque todavía no he encontrado a la persona con la que quiera pasar el resto de mi vida o tener una relación más larga. Ahora disfruto estar soltera, hacer mis cosas y tener mis proyectos. Aunque fui muy polola, aprendí a aprovechar mis espacios. Me di cuenta de que no es necesario tener a alguien para sentirte querida y acompañada. No sé si en este minuto necesito una pareja.
–¿Eres exigente contigo misma?
–Sí, me gusta hacer las cosas bien. Me dediqué al modelaje y cuando me retire quiero decir que lo hice bien, que ocupé un puesto destacado dentro de las modelos de mi generación.
–¿Te quieres retirar pronto?
–Siento que mi ciclo de modelo está llegando a su fin. Llega un punto en que no hay lugares donde puedas ampliarte o moverte. Lo siguiente sería saltar a la televisión, pero no me siento interesada ni preparada para hacer algo así. Es que yo defiendo mucho mi intimidad y creo que al entrar a ese mundo más público, pones en jaque tu privacidad y eso es algo que me cuesta transar. Quiero tener mi vida, estar tranquila. No me gusta tanta tribuna....
Dentro de sus proyectos, el que encabeza la lista es ejercer como sicóloga. El resto se lo tomará con la mayor de las calmas, porque planificar a largo plazo no es su estilo. Tampoco le apura formar una familia. “No creo en el matrimonio porque tenga que cumplir con lo que establece la sociedad para ser feliz. Me parece muy lindo encontrar un compañero de vida y tener hijos, pero si eso no pasa, no importa”, finaliza.