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Fue el primer rostro televisivo que informó sobre el terremoto. A 20 minutos de ocurrido, ya estaba en los estudios del Canal 24 Horas de TVN transmitiendo las noticias. Así es ella, apasionada por su profesión, pero sobre todo por el servicio público que implica informar. Aquí analiza el rol de la prensa en esta catástrofe.

Por: Carolina Honorato C. / Fotos: Ronny Belmar

Mónica Rincón es una profesional de tomo y lomo. Su pasión por el periodismo, su forma de hacerlo, sus “horas de vuelo” –como llama ella a sus 12 años como reportera, conductora, etc.– la han convertido en uno de los rostros más notables de prensa, siendo junto a Alejandro Guillier, los anclas del Canal 24 Horas. Su carrera ha sido justa y ascendente. Sin embargo, hay hitos que la han ido premiando, como haber estado al aire cuando murió Pinochet o como haber podido llegar en 10 minutos al canal el pasado 27 de febrero y transformarse en el primer rostro televisivo en informar los aterradores detalles del terremoto.
“Es una profesión que no abandonas las 24 horas del día”, asegura. Ese sentido de urgencia es el que le impidió poder abrazar a sus papás, que viven en Concepción, durante nueve días, porque a ella le correspondió permanecer durante ese tiempo en los estudios de Santiago. Hasta que finalmente pudo viajar la ciudad penquista donde, además de hacerse cargo de las notas periodísticas desde la zona del epicentro, se reencontró con sus padres. ”Fue un rencuentro breve, en medio del trabajo que siempre es intenso y más aún en una tragedia como ésta”, confiesa, mientras cuenta que la pena y el horror se acentúan muchísimo una vez que uno llega a su ciudad natal.
–¿Cómo recuerdas el momento en que decidiste partir a TVN a informar?
–Como un momento de angustia, miedo, pero también de ésos en que se prueba tu vocación, en que tu pega tiene más sentido que nunca, porque puedes tenderle la mano a la gente, que es para quien uno trabaja. Darles información útil y compañía. Es un momento en que la pasión de informar, de servir, te impulsa, te alerta, te hace correr. Algunos dicen que el periodista tiene que ser frío en estas tragedias, yo digo que no. Si no te importa lo que le pasa a la gente, mejor abandonas el periodismo. Si ya no te conmueve el dolor de otros, ha llegado el momento de retirarse...


“La noche del terremoto”, recuerda, “estaba en mi casa con mi marido (José Manuel Galdames). Una vez que terminó, supe que me tenía que ir a TVN. Nosotros estábamos bien, entonces la única forma que yo tenía de ayudar, era informando y también era una vía para contactarme con mi familia. Literalmente me vine en pantuflas. Encontré la ropa, pero no mis zapatos. Busqué mi computador y el cargador del celular. Camino al canal, hablé con uno de mis hermanos y él iba a hablar con los papás. Cuando llegué a prensa, me encontré con Gerson del Río, mi jefe; también estaba Ignacio Uribe, otro colega. Así salimos al aire. Con un informe preliminar de la magnitud. Ignacio se fue a la Onemi y así comenzamos a despachar. Y empezamos a mostrar las cámaras de la unidad operativa del control de tránsito. Este fue un trabajo colectivo, de equipo. Sola no hubiese hecho nada. Fuimos ‘nosotros’ quienes salimos primero al aire, no yo”.
“Hubiera partido a Concepción feliz antes si me hubieran enviado”, afirma Mónica. “Pero cuando uno cree que el periodismo tiene un rol social, sabe que no debe haber espacios para los gustos personales. El objetivo es informar y me sentí muy útil en Santiago, siendo parte de un equipo que puso al aire esta noticia, antes que ningún canal en el mundo”.
Y mientras esta entrevista ocurre, mucha gente se le acerca para felicitarla, con palabras emocionadas y de agradecimiento.

Amor al periodismo

–¿Eres ambiciosa en lo profesional y eso te hizo tratar de estar ahí antes que otros?
–No, si llegué al tiro es por el amor que siento por el periodismo y por el servicio público. Y si otras personas quieren creer lo contrario, bueno…
–Y también estuviste al aire cuando murió Pinochet.
–Eso fue coincidencia y sí es un hito para mi carrera. Pero hay que tener horas de vuelo para poder hacerlo –reporteé siete años, he conducido seis años en prensa, me han tocado cambios de mando, etcétera, todo lo cual me fue preparando– y sobre todo hay que contar con un buen equipo de trabajo que te respalde. No nos hubiera gustado cumplir como Canal 24 Horas nuestro primer año de esta manera, pero el terremoto ratificó la importancia de un canal de noticias.
–¿Cómo recuerdas la evolución de esas 12 horas de transmisión?
–Fue largo, pasó mucho rato antes de que supiera de mi familia. Fue duro ver la destrucción. Por eso, informar era muy importante para poder sensibilizar, alertar…
–¿Cómo evalúas el trabajo de la prensa?
–Me parece que ha sido un gran trabajo, de un tremendo despliegue. Pienso que la mirada crítica es ineludible, porque como dice un amigo, el periodismo debe ser siempre un ejercicio de antipoder. Me saco el sombrero además por los equipos regionales, que han sido, junto al canal de noticias, claves en la cobertura de TVN.
Y agrega: “Nuestros equipos en terreno encabezados entre otros por Amaro, Juan José Lavín, han trabajado en jornadas extenuantes, sobreponiéndose a situaciones súper adversas. Hay colegas de la red regional Biobío que perdieron sus casas y aun así no han dejado de informar”.



“Vivimos sobre una falla social”

–¿Qué sentiste cuando llegaste a la “zona cero”?
–Siento que los medios tenemos una tremenda responsabilidad en que, pasada la efervescencia inicial, no se olvide este drama. Tenemos la obligación de seguir dando cuenta de esto. Las personas aquí te piden que no los olvidemos. Siento que este terremoto nos ha recordado, como me dijo alguien, que no sólo vivimos sobre una falla geológica, sino sobre una falla social, con tremendas diferencias que son brutales.
–¿Cómo describirías lo que estás viendo ahora en tu ciudad?
–Todo el casco histórico muy dañado, Talcahuano mucho peor, familias de clase media que nunca imaginaron vivir en la calle lo están experimentando hoy. Es muy duro ver la ciudad en que naciste y creciste en este estado. Mi colegio, por ejemplo, va a ser demolido. Pero mi sensación quedó en un segundo plano absoluto cuando la primera noche salí a reportear y vi a las familias de la caleta El Morro en Talcahuano, que están viviendo en carpas en un cerro. Perdieron todo lo material y ahora tienen miedo por el invierno que viene y la incertidumbre de cómo rehacer sus vidas. Esa noche justo llovió y sus carpas estaban mojadas, los niños tosían y una mujer me decía que por favor no los olvidáramos. Es triste, te angustia.
Y con mucha calma, continúa un relato bien devastador. “Tengo la sensación que pasarán años antes que la ciudad vuelva a ser la misma”.
–¿Pero no fue un exceso la forma en que transmitieron los saqueos?
–Yo me hago cargo de lo que hemos hecho nosotros como canal y no hubo una legitimación de los saqueos. Nosotros los mostramos en la justa medida, era oportuno y veraz. Era la realidad. Me siento tremendamente orgullosa de lo que ha sido la cobertura de TVN, llegamos a lugares impensados, en condiciones precarias. El norte fue siempre el servicio.
–¿Qué piensas de los saqueadores?
–Esta catástrofe ha mostrado lo mejor y lo peor de las personas... Creo que lo que sucedió en Concepción y en otras zonas: robos, saqueos, desorden, es absolutamente condenable, pero también es una muestra de lo que ocurre en general cuando no se da una respuesta adecuada a una tragedia de estas magnitudes. Faltó ayuda rápida, comunicaciones a prueba de caída de fibra óptica, coordinación adecuada, entregar a tiempo seguridad de los chilenos. Pero también lo que sucedió es un recuerdo de un malestar social más profundo, del individualismo, de las brechas sociales.

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Mónica Rincón
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