Famosísima gracias a su hermosura y capacidad de encarnar a extraterrestres y mujeres fuertes, quiere ir evolucionando hasta poder mostrar en la pantalla su lado más suave.

Por: Yenny Nun

Milla Jovovich dice, con un perfecto acento inglés, que es mitad ucraniana y mitad croata. ”Llegué muy niña a este país, por eso hablo como norteamericana”, explica. La escultural modelo y actriz nació con el nombre de Milica Natasha Jovovic en Kiev, Ucrania, el 17 de diciembre de 1975, cuando ese país formaba parte de la Unión Soviética, por lo que creció hablando ruso. Su padre, Bogdanovitch Jovovic, era pediatra, y su madre, Galina Longinova, actriz rusa. La familia dejó Kiev en 1981, llegando primero a Londres y luego a California. En Estados Unidos el matrimonio tuvo problemas para encontrar trabajo, por lo que Galina terminó limpiando casas y el padre de Milla pasó cinco 5 años en la cárcel acusado de fraude. Finalmente, se divorciaron en 1991.
Cuando tenía 11 años, Milla le dijo a su mamá que deseaba ser actriz, por lo que Galina la matriculó en clases de drama y le buscó un agente. Lo consiguió de inmediato y la niña fue fotografiada por Richard Avedon para una campaña de Revlon. Ha sido la modelo más joven en las portadas de “Vogue”, “Mademoiselle”, “The Face” en Londres y “Lei” en Italia. Pronto estaba ganando tres mil 500 dólares a la semana, y en 1985 ya había acumulado más de un millón.
Crecer en el huracán de la fama tuvo costos. Milla probó drogas y a los 16 años se fugó con su novio Shawn Andrews a Las Vegas, y se casó, pero la unión fue anulada por su madre. “Cuando era joven peleaba todo el tiempo con mi mamá para establecer mi propia identidad”, ha dicho la actriz. “Me teñía las cejas, salía toda la noche; pero cuando tuve mi propio departamento me calmé, dejé de carretear y me quedaba en casa leyendo”.
En 1991 debutó en el cine con “Regreso a la Laguna Azul”, cinta que originalmente había hecho famosa a Brooke Shields. A pesar de que sólo tenía 15 años, Milla apareció parcialmente desnuda en varias escenas y entonces la apodaron “la Brooke Shields eslava”. Se consagró en 1997 con “El Quinto Elemento”, donde interpretaba a una extraterrestre. Poco después se casó con Luc Besson, el director del filme, pero se divorció en 1999, aunque alcanzó a rodar “La mensajera, historia de Juana de Arco”, con el cinesta francés.
Nunca abandonó su carrera de modelo, apareciendo en portadas de revistas y en campañas publicitarias para L’Oréal, Almay, y Prada. En 2003 lanzó su propia línea de alta costura junto a la modelo Carmen Hawk. En 2002 aceptó ser la protagonista de “Resident Evil”, inspirada en un juego de video del mismo nombre. Las dos primeras películas fueron dirigidas por el chileno Alexander Witt, recaudando más de 200 millones de dólares. Filmando esta serie, Milla conoció a su actual pareja, el productor Paul Anderson, quien describió a su novia como “una mujer estupenda que puede patear, pegar y, al mismo tiempo, lucir hermosa”. La actriz dio a luz a su hija, Ever Gabot, el 3 de noviembre de 2007.
Conversamos con Milla por el estreno de su último filme “A perfect getaway”, donde interpreta a una joven en luna de miel con su marido en Hawai que, luego de conocer a otras dos parejas, comienzan un viaje de terror.
Muy simpática, la actriz y modelo –conocida en nuestro país como rostro de Ellus y tiendas Paris–, declaró que le encantaría conocer Chile y a los chilenos. “Quiero saber más sobre Latinoamérica. Hace años estuve en el Cusco y Machu Picchu y ahora me gustaría seguir más al sur”, declara. “Sé que Chile es un país con una geografía fabulosa, que tiene desde desiertos a glaciares. Me gustaría ir a conocer y desarrollar otros proyectos de moda. Quizás cuando Ever esté un poco más grande”.

Malabarismos de vida real

–La isla en que filmaron “A perfect getaway” es maravillosa, un lugar ideal para “escaparse”. En lo personal, ¿cuál es tu escape perfecto?
–Bueno, por ahora tengo dos. El primero es quedarme en casa con mi familia. Eso es fantástico. Y el segundo es sencillamente ir con mi marido a un hotel por ahí y tomarnos la noche libre, porque en este momento sólo tenemos tiempo para criar a nuestra hija.
–¿Con qué frecuencia hacen eso?
–Tratamos por lo menos una vez al mes; pero últimamente hemos tenido demasiadas actividades. Estamos preparando “Resident evil afterlife” –la nueva entrega de la serie–, por lo que Paul viaja continuamente a Toronto; yo acabo de terminar otra película, y la niña estuvo dos semanas enferma, lo cual fue espantoso. Entonces ha sido un poco difícil escapar.
–¿Qué cambios implicó tu hija?
–Ha habido bastante malabarismo, y desgraciadamente tuve que cerrar mi línea de ropa, porque después de dar a luz no iba a tener tiempo para mi carrera de actriz, mi carrera de modelo y a la vez tener una bebé y mantener esa colección. Lo más importante es que diqué a mi hija el mayor tiempo posible, y en la medida en que hago eso tengo la sensación que todo lo demás se ordena.
–¿Le hablas en ruso a tu hija?
–Sí. También mi mamá y la niñera le hablan en ruso. Además le leo, en ese idioma, viejos cuentos, poemas y canciones de Rusia, que son en versos con rima y también tiene moraleja; no son puramente juegos de palabras o de guardería infantil.
–Te recuperaste muy bien y rápido después del parto. ¿Fue algo natural?
–Bueno, en mi opinión ha tomado bastante tiempo. Tengo la sensación que este año estoy de nuevo en forma, pero requirió mucho trabajo, mucha dieta y ejercicios. Me parecía algo así como una eternidad.
–Tu personaje en “A perfect getaway” está casada con un asesino en serie. ¿Cómo trataste de justificar que tu personaje hiciera eso?
–No tuve muchos problemas en comprenderlo, porque ha habido muchas historias reales de mujeres casadas con hombres que han terminado siendo asesinos y han permanecido con ellos. De alguna manera, las dos energías juntas llevan a ambos a estos extremos. Desgraciadamente no es tan raro.
–En esta película, y perdón por contarlo, la persona menos sospechosa es la mala. ¿Por qué lo hicieron así?
–Es una película de suspenso, entonces se desea mantener a las personas inquietas, y el cambio se produce al final. Pero lo que realmente me atrajo del guión no fue el suspenso, sino que, por primera vez, mi personaje es una mujer común, una chica enamorada. Siempre he tenido papeles locos, extraordinarios, y nunca había tenido la oportunidad de mostrar esa parte mía en una película. Entonces, si bien hay un lado oscuro en ella y en la cinta, me gustó la idea de mostrar una buena chica normal, porque eso es lo que soy en gran medida en la vida diaria.
–¿Te duele que, por tus papeles rudos y de ciencia ficción, te veas poco femenina?
–Me gusta ser yo misma, y me gustaría serlo en mayor medida en las películas, incluyendo mi lado más suave. En la vida real no siempre soy suave, pero una de mis metas es poder actuar siendo yo misma y no siempre en papeles de mujeres fuertes. La gente me ve así porque yo puedo vender eso y me lo creen. Todos tenemos muchos lados diferentes. En general, creo que soy buena amiga, buena mamá, buena hija, y eso no se ve en mis películas, de manera que sería agradable mostrar esa parte mía.
–¿Qué películas te gusta ver?
–Las superproducciones épicas, como “La guerra de las galaxias”, y las películas cómicas. En general, reservo las más académicas y deprimentes para verlas en casa, porque me gusta llorar en privado para que los paparazzi no me encuentren a la salida del cine con el maquillaje corrido por las lágrimas. A mi marido le gustan las películas que tengan trajes bonitos y me propone, por ejemplo, ver “La duquesa”. Eso me encanta.

Modelo

–Comenzaste tu carrera de modelo a los 11 años. ¿Tuviste muchos problemas por eso?
–Tuve mi etapa de rebeldía, pero fui muy afortunada porque recibí una estupenda educación de mi mamá y ella siempre estaba conmigo. Entonces, cuando me rebelé, salía e iba a fiestas y cosas así, pero lo mío no era nada comparado con las historias que se conocen ahora de actrices jóvenes. Siempre tuve un sentido muy claro de lo que necesitaba hacer para mi familia, y eso era lo más importante, de manera que siempre conservé intacto mi profesionalismo.
–¿Qué importancia ha tenido el modelaje en tu vida?
–Soy muy afortunada de poder seguir siendo modelo y tener una presencia en ese sector al cabo de 25 años. Mientras pueda, me encantaría seguir porque no se consiguen contratos todos los días, y obviamente es más fácil que hacer películas. De manera que quiero seguir haciéndolo mientras me lo pidan. La moda siempre ha tenido un rol fundamental en mi vida, porque pienso que la forma en que uno se presenta es siempre muy importante. Especialmente, por ser mujer, cuando uno va a una fiesta o a alguna parte, cierto tipo de hombres se fijan indebidamente en una. Entonces, la manera de vestirme les indica que no deseo que me hablen, lo cual es bueno. Me visto de determinada manera por un motivo y también de acuerdo con mis estados de ánimo.
–¿Y el tema de la moda lo consideras importante también en los hombres?
–Lo más atractivo para mí es cuando los hombres dan la impresión de que no se preocupan de la moda. Mi marido, por ejemplo, cuando lo conocí sólo usaba camisetas y jeans, y toda la ropa bonita que tiene se la he regalado yo. Si un hombre es muy detallista con su vestuario, es señal de que no es indicado para mí. Me parece que no está bien que mi pareja se demore más que yo en arreglarse. Encuentro que hay algo despreciable en los tipos que se preocupan mucho de su apariencia.
–¿Rechazarías un papel que te ofrezcan sólo por el hecho de ser demasiado linda y que duden en cuanto a tu calidad como actriz?
–(Ríe). Bueno, ese tipo de prejuicios contra las mujeres lindas ya casi no existe. Cuando recién empecé, en los años 80 y comienzos de los ’90, se pensaba que las modelos no eran inteligentes o no tenían suficiente talento. Pero en los últimos 10 o 15 años, eso casi ha desaparecido. Hace 20 años las actrices no participaban en campañas publicitarias, no hacían el rol de modelos, pero ahora sí. Las actrices desean ser modelos y también cantar y las modelos quieren actuar. Me parece que ahora es mucho más común y las personas lo aceptan. Cuando recién comencé, ciertamente había más dificultades en ese sentido y me sentía un poco insegura de que, por ser demasiado bonita, no quisieran contratarme. Que pensaran: “No es realmente una actriz. Probablemente es estúpida”. Pero ahora ya nadie piensa así.
–¿Harías un papel de fea?
–Estoy abierta a actuar en cualquier rol, especialmente algo nuevo, un tema que el público todavía no haya visto. Mi meta máxima para el final de mi carrera es que la gente pueda tener una colección completa de mis películas y verlas, y que reconozcan quién he sido como ser humano a través de estos roles diferentes.

 

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