| Firmemente convencida de que es víctima de una persecución
de fe, la mujer que es sindicada como líder de la Comunidad de Pirque
asegura que nada de lo que ocurra la hará renunciar a lo que cree.
Y sobre su estada en la cárcel saca una conclusión sorprendente:
“Terminó siendo una experiencia hermosa”.
Por Catalina Plaza Squella.
Fotos: Ronny Belmar.

Desde principios de este año y tras la muerte e inhumación
ilegal de Jocelyn Rivas, la llamada Comunidad de Pirque ha estado en el
centro de la noticia. La opinión pública ha seguido de cerca
el caso y otros integrantes de ese grupo han alcanzado una alta notoriedad,
luego de que algunos ex miembros denunciaran que, más que un grupo
de personas, lo que existía en Pirque era una secta. Fue así
como todos comenzaron a hablar de una supuesta líder argentina
y, poco a poco, la figura de Paola Olcese comenzó a tomar protagonismo.
Y si la muerte de Jocelyn puso a la comunidad en el ojo del huracán,
fueron los diarios de Paola los que abrieron un nuevo flanco en el proceso.
Para muchos, sus escritos y los de Jocelyn fueron la pieza que faltaba
para probar que esta argentina ejercía un liderazgo religioso al
interior del grupo y que para ellos Paola era una especie de reencarnación
de Dios en la Tierra. Todas, conclusiones que Olcese desmiente tajantemente.
En ésta –una de las pocas entrevistas en extenso que ha dado–,
Paola habla del reciente diagnóstico del Servicio Médico
Legal que la califica como demente, de su paso por la cárcel y
del futuro que le ve a la Comunidad.
Sentada en el apacible jardín de la parcela que arrienda en Lo
Zárate, comuna de Cartagena, Paola cuenta que está con sus
hijos sólo los fines de semana y que ha debido adaptarse a esta
nueva vida lejos de la Comunidad. Sólo mantiene contacto con su
pareja, Matías Carrión, debido a la medida cautelar que
existe en su contra. Aun así, Paola se ve tranquila y no pierde
la calma. “Todo lo que me ha pasado ha sido duro, injusto y muy
humillante. Desde todas las partes en que uno lo mire, es como una violación,
partiendo por haberme quitado mis diarios de experiencias. Se llevaron
cosas mías que son de 1997. Ha habido mucha injusticia. No me han
dejado explicar a mí, que soy la protagonista, qué es lo
que escribí y por qué lo hice. Si muestran eso, por qué
no muestran todo. No han dado a conocer nada de lo bonito ni de lo profundo
de esta experiencia. De hecho, lo que vieron es sólo una parte
del camino que yo he seguido. Cuando uno sigue la huella del Señor,
hay un camino de renuncia a todos esos ideales que tenía. Eso no
quiere decir que no haya luchas internas en ese proceso. Eso sucede cuando
uno está buscando la verdad. De lo que nos habla el Señor
es de ese servicio por amor”, dice.
Para algunos ex miembros de la Comunidad, no había una
renuncia voluntaria, sino más bien una obligación a cumplir
con una serie de reglas.
–Los que se fueron, lo hicieron porque no se la han podido con este
camino. Este tiene exigencias, las que cada uno tiene consigo mismo, no
las que otro impone, porque, si no, nunca lograríamos el amor.
Ellos no lograron renunciar al egoísmo, a su deseo de tener su
propio dinero. Nosotros tenemos un fondo común y si yo recibo mil
o cien mil pesos, va al fondo. Para salir, hay que pedir plata a ese fondo.
Si te quieres comprar un pantalón y no hay, se te dice: “Este
mes no se puede, porque hubo otros gastos”. Los que se han retirado
no se la pudieron con esas cosas. No hay ningún otro misterio;
no hubo peleas ni problemas con nadie.
¿Cómo te explicas, entonces, el odio con que habla
de ustedes Roberto Stack hijo, ex integrante de la Comunidad?
–Yo a Roberto lo conozco desde que él tenía 8 años.
En este tiempo no he querido hablar de él ni de Rodrigo (Meléndez),
porque si hay algo con lo que quiero ser consecuente es con mis sentimientos.
Con ellos tuve experiencias muy bonitas y mi recuerdo de ellos es ése.
Si los tuviera en frente, tendría muchas cosas que decirles, pero
no voy a utilizar eso para mi defensa. Me identifico con el bien de Dios
y, en ese sentido, no es que yo me muerda la lengua para no decir cosas
malas; yo no siento cosas malas por ellos, sino que un gran cariño
por lo que vivimos.
El, incluso, ha dicho que tú estuviste embarazada a comienzos
de este año.
–No tengo nada que decir al respecto.
¿Qué opinas del diagnóstico del SML que dice
que sufres de demencia mística mesiánica?
–Todo esto es absolutamente injusto y hay una ignorancia muy grande.
No hay ninguna ciencia que tenga un manual o un parámetro para
decir “esto sí es experiencia de Dios o no lo es”.
Nadie puede determinar eso. Por todo lo que han leído en mis diarios,
si yo tuviera un hábito, sería una santa, pero como no tengo
hábito, soy loca.
Pero por el diagnóstico quedas como una persona inimputable
y, por lo tanto, libre de todas esas acusaciones.
–No lo vamos a ocupar. Si la fiscalía me sobresee, no sé
qué pasaría ahí. Lo que no quiero, en ningún
caso, es usar el diagnóstico para salir fácil de todo esto.
Aquí estamos hablando de la muerte de Jocelyn, pero se ha desviado
completamente la atención. No se acuerdan de la muerte de ella,
porque no hay nada que investigar. No hay homicidio de terceros, ni siquiera
causal de muerte, porque en el informe mismo dice que la causal es indeterminada.
Suponen que si hubiera recibido atención médica las cosas
habrían sido diferentes. Aquí lo que quieren es culpar a
alguien de algo y ya desviaron todo a nuestra fe.
La fiscalía sostiene que Jocelyn murió por la falta
de cuidados de parte de ustedes, porque no recibió atención
médica oportuna.
–Es que no pueden mezclar las cosas. Si ellos tuvieran como prueba
que ella murió por la fe que nosotros tenemos, por una enfermedad
mal tratada o por una decisión nuestra de negarle atención
médica argumentado que Dios la tenía que salvar, sería
distinto. La fe es viva, no es ciega. Cualquiera no hace milagros. Si
alguien está enfermo, desde qué arrogancia nosotros vamos
a creer que lo podemos sanar. Jocelyn tuvo una alimentación muy
buena, tomaba suplementos como fierro, calcio y vitaminas. Acá
no hay una cosa rígida. Se ha dicho que nosotros tenemos reglas
que no se rompen por ningún motivo, y no es así. No somos
fanáticos. Ella era vegetariana y nosotros le dijimos que tenía
que empezar a comer carne para recuperarse más rápido, y
así lo hizo”.
Se ha insistido mucho en que tú eres la líder de
la Comunidad y que estás detrás de todo lo que pasaba en
ella.
–Diciendo eso, han humillado al grupo. Los tratan como unos enajenados
que siguen a dos locos con ideas apocalípticas. Aquí no
se ha profundizado en la experiencia que nosotros en realidad vivimos.
No se quiere profundizar, porque les parece algo desconocido, que va en
contra de la sociedad, y por eso lo tildan de malo. No entiendo por qué
nos llaman secta y dicen tantas barbaridades. Nunca nos llamamos Comunidad
Ecológica Cristiana. Nunca tuvimos un nombre.
¿Crees que ha habido mucho morbo?
–Desde que todo comenzó, la muerte de Jocelyn ha estado envuelta
en una morbosidad, en una mentira y en una injusticia muy grandes. ¿Qué
recuerdo queda de ella?, ¿que Jocelyn era una pobre niña
que fue utilizada? Esa no fue su experiencia. Me gustaría que mostraran
las partes de sus diarios donde dice que por fin encontró una familia,
que ama mucho a la Comunidad y que está agradecida de Dios por
la vida que lleva. Se distorsionan los procesos de esta lucha interna
que ella tenía o que puedo tener yo. Además, quién
puede decir que ése sí es Dios y que otro no lo es. ¿Lo
conocemos con esa cabalidad?
¿Qué error reconoces, después de todo lo
que ha pasado?
–Frente a la sociedad y a lo legal, lo de la inhumación fue
un error. Pero para nosotros la prioridad fue otra: despedirse de Jocelyn
y no empezar a hacer trámites. Quisimos respetar el tiempo de Nataniel
(pareja de Jocelyn). El no quería que le hicieran una autopsia
y que le abrieran el cuerpo. Yo me pregunto si eso es muy difícil
de entender. Aquí no hay nada oculto ni nada macabro. Nosotros
nos pusimos frente al amor que sentíamos por ella, por eso a nadie
se le ocurrió empezar a hacer trámites. Cuando llegué,
no se me ocurrió preguntar si habían llamado o hecho alguna
diligencia especial. Eso indica, no que estoy en contra de la sociedad,
sino que estoy conectada absolutamente con mis sentimientos. Si eso es
considerado peligroso, no sé quién está mal. Jesús,
que era el hijo de Dios, no levantó ningún dedo para defenderse
de la maldad, El nunca dejó de ser amor. Lo clavaron en la cruz
y le dieron muerte y aun así no evitaron que siga siendo amor.
Me encarcelaron, me quieren quitar a mis hijos, hablan de encerrarme,
pero hagan lo que hagan el amor de Dios va a seguir existiendo siempre
y yo voy a seguir creyendo que un nuevo mundo sólo se puede construir
basado en el amor, no en el progreso ni en el dinero. En eso creo y, si
se me tiran encima, eso es lo que voy a defender.
¿Te sientes perseguida?
–Absolutamente. Hay una persecución de la fiscalía,
que está coludida con intereses de otras personas. Lo que buscan
es destruir a la Comunidad y no lo van a lograr. Nosotros estamos unidos
por el amor y eso no lo pueden evitar. Lucharemos hasta el final, por
lo que creemos y porque deseamos vivir juntos.
¿Crees que sea posible que te internen?
–No creo. Me parece que tendrían que tener otra visión
y no basada en mis experiencias espirituales o en mi relación íntima
con Dios. El amor de Dios está por sobre la maldad, por eso espero
en absoluta calma y confianza. Mi camino no es ciego. Yo no me invento
a Dios. Para mí, Dios es vivo y verdadero, porque El se ha mostrado
así en mi experiencia con los demás. Yo puedo tener muchas
experiencias y visiones y también puedo decir que son fantasías
mías. No lo sé, pero a mí todo eso se me hace real
en la experiencia que vivo y tengo con los demás.
"En la cárcel me pasó
algo muy bonito"
¿Cómo fueron los días en
que estuviste recluida en la cárcel?
–Los primeros días fueron difíciles. Me costaba encontrar
lugares para hacer oración. En la pieza había 30 mujeres
y la tele estaba prendida hasta la una de la mañana. Al mismo tiempo,
algunas oían reggaetón. Después me cambiaron de lugar,
por algo que nunca sucedió, y me pusieron en una habitación
sola y ahí yo encontré más tranquilidad. Me lo tomé
como si estuviera en un retiro y me dediqué a la meditación.
Todas las cosas me llevaban a Dios. Al final terminó siendo una
experiencia hermosa, una certeza absoluta de Dios. No es que no la tuviese,
pero se incrementó.
“Además, me pasó algo muy bonito: empecé a
mirar a las personas no por el delito que habían cometido, sino
por lo que eran como seres humanos”.
Llama la atención que alguien saque experiencias tan positivas
de su paso por la cárcel.
–Sabes que yo no las saqué. Ahí está la certeza
de que Dios existe. Porque, por mis debilidades y flaquezas, yo no hubiera
podido sostener una situación así. A mí, lo que más
me duele de todo esto es que se me acuse del homicidio de una persona
a la que amo. Eso es lo más triste de todo esto.
¿Crees que la comunidad va a volver a estar junta y lejos
de la polémica?
–Sí, pero no va a ser lo mismo porque hay mucha gente que
nos quiere conocer y nosotros estamos abiertos a una cosa nueva.
¿Están dispuestos a ampliar la Comunidad a quienes
los quieren conocer y vivir con ustedes?
–Nosotros estamos juntos porque hay muchas conexiones familiares.
No somos una institución. En la cárcel me preguntaban qué
había que hacer para vivir con nosotros y yo les contestaba: “Nada”.
Yo no le ando preguntando a la gente qué hay que hacer para ir
a vivir a sus casas. De hecho, mis experiencias con Dios no las he divulgado
ni siquiera a gente de la casa. Si quisiera obtener un beneficio propio
o jactarme, andaría diciéndole a todo el mundo lo que Dios
me ha mostrado, pero no se trata de eso. Por ello encuentro una violación
a mi intimidad sagrada que me hayan quitado mis diarios. Por eso digo
que hay una persecución de fe religiosa. Yo no me voy a avergonzar
de Dios ni de lo que creo. Hagan lo que hagan, jamás me van a separar
de mi fe,
¿Cómo crees que va a terminar todo esto?
–Confío en que se restablecerá la verdad, porque tenemos
la certeza de que Dios está con nosotros. Quedará de manifiesto
que los que nos persiguen son los malvados. Siento que se va a mostrar
toda la persecución que está detrás y que se van
a levantar voces. Esto no puede quedar así.
Los
descargos de Roberto Stack
Roberto Stack
también ha sido sindicado como líder espiritual de
la Comunidad de Pirque. Aunque no reconoce ese rol, sí explica
que hace cuatro años estuvo detrás de la creación
de ese grupo y a fines de los años 60 fue integrante de la
Iglesia del Amor. Con todo, Stack desmiente que la de Pirque sea
una secta: “La Comunidad no es proselitista. Es un grupo familiar.
Los que estamos ahí somos familiares. Nunca hemos invitado
a la gente a vivir con nosotros. Somos los mismos de siempre”.
¿Cómo ve el futuro de la comunidad?
–Nosotros no vamos a pedir el sobreseimiento del caso por
demencia. Queremos un sobreseimiento por inocencia. Estamos convencidos
de que no hemos hecho ninguna barbaridad.
Con la estada de Paola Olcese en la cárcel, ¿no
tomó usted un rol de liderazgo?
–No. Algunos pensaron que la Comunidad debía ser descabezada
para terminarla. Pero va a seguir funcionando como siempre, aun
sin estos supuestos líderes de que hablan.
Una de las acusaciones en contra de la Comunidad proviene
de su propio hijo: Roberto Stack Sánchez, quien alega que
no lo dejan ver a su guagua de poco más de un año
de edad.
–Ese fue un conflicto que él tuvo con Elisa (su pareja)
y con los padres de ella. Como es menor de edad, sus padres son
los tutores del niño. Mi hijo ha tenido problemas con Elisa,
porque él no procedió bien con ella. Roberto se fue
porque no le gustó vivir en la Comunidad, le gustan las cosas
de otra manera y dispone de muchos recursos. Cuando se fue, advertimos
que Elisa tenía tres meses de embarazo, se le comunicó
eso y nos dijo que se iba a Europa. Después volvió
y exigió participar en el parto de la niña. Elisa
no quiso, porque ya no eran pareja, y eso se respetó. Desgraciadamente,
sus acercamientos fueron llenos de prepotencia, agresividad y amenazas,
incluso hacia mí. Estuvo cuatro meses y medio con nosotros.
Ya nacido el niño, no se incorporó bien a la Comunidad.
Para nosotros, es bonito compartir tareas, pero él prefería
hacer otras cosas. Estaba a ratos con su hijo, pero no en la noche
cuando había que mudarlo. Finalmente él se fue. No
me gusta hablar mal de él, pero así fueron las cosas.
El culpa a Paola Olcese de todo esto, pero ella no tiene ninguna
responsabilidad.
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