Destinada más bien a un público masculino, a esta cinta la respaldan elogiosas críticas en su país y, sobre todo, el récord de ser la más taquillera comedia estadounidense calificada de “R” –o sea, con reservas– desde “Un detective suelto en Hollywood”, cinta de hace 25 años, lo que no es poco decir (hasta ahora ha ganado unas 10 veces lo que costó, apenas 35 millones de dólares). Trata de un novio que junto a sus dos mejores amigos y su futuro cuñado que padece un serio grado de autismo, festeja –como muchos– su despedida de soltero con una noche de desenfrenada juerga en Las Vegas. A la mañana siguiente la resaca les impide recordar lo que hicieron, y deben reconstruir los hechos de modo urgente, porque hay un tigre en el baño de su suite, uno de ellos aparentemente se casó con una striptisera local y, lo peor, el novio desapareció. Los gringos –para los cuales una visita a la Ciudad del Pecado es tradición obligada antes de casarse– la disfrutaron, claro, pero a nosotros su historia puede que nos parezca demasiado gruesa y disparatada como para reírse de algo bastante concreto: la irresponsabilidad, infantilismo y estupidez del macho humano en general, y del norteamericano medio en particular. El dos veces campeón mundial de los pesos pesados, el boxeador Mike Tyson, aparece como él mismo en un rol secundario, otro guiño a la cultura pop de hombres. Sólo discretamente jocosa.
Dirigida por Todd Phillips. Con Bradley Cooper, Ed Helms, Justin Bartha, Heather Graham.
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