Exclusivo, Miguel Bosé: “Me confieso en mis canciones” E-Mail
 

Una vez más, este amante bandido revolucionará con una obra en la que destapa y le levanta el velo a lo más íntimo del ser humano. En esta entrevista exclusiva, confidencia por qué “Velvetina” será su chica durante los próximos años.

Por Andrée Burgat M.

Aunque Miguel Bosé no lo sienta así, está a años luz de ser un hombre “normal”. Simplemente porque no nació ni creció en un entorno que se lo permitiera. Bastan tres detalles que lo confirman: su padre fue un torero excepcional; su madre pasó de campesina a Miss Italia y después fue una de las más famosas actrices de su país, y la primera persona que descubrió sus dotes artísticas fue un gran amigo de sus padres: Pablo Picasso.

La mezcla de talentos y sensibilidades que corre por su sangre le ha permitido a Miguel ser un compositor e intérprete afín a las atmósferas misteriosas y la sensibilidad de las baladas. Aunque recién el año pasado el disco “Por vos muero” impresionó a sus seguidores, la esencia inquieta de Bosé avanza rápido y ya está lanzando otra apuesta a la que tituló “Velvetina”. La grabó en su casa, “La Cuadra”, mano a mano con el músico Antonio Cortés.

Nos confidenció que este disco nació porque, junto con Cortés, tenían ganas de escuchar unas canciones que no aparecían por ningún lado. Entonces las hicieron ellos y ahí están, en “Velvetina”, cargadas de una ironía que, sin embargo, combate la desesperación y renueva esperanzas. Siguiendo el hilo del álbum, en sus temas Miguel habla –quizás más que nunca– de sí mismo y sus grandes emociones...

“Más libre
que nunca”

–Desde la primera canción se nota un giro respecto a los discos anteriores. ¿Por qué decidiste cambiar de estilo en forma tan radical? –No es un cambio radical. Yo creo que si quitas a “Por vos muero”, que está al medio y que es tremendamente sinfónico, verás que hay más continuidad con “Sereno”. Lo que pasa es que desde este último a “Velvetina”, me he cuestionado muchas cosas que he dejado en el camino y musicalmente he seguido una necesidad que es exactamente ésa que ves reflejada en el disco, que es el deseo de ser más libre que nunca, tanto en estructuras, melodías y conceptos, para llegar a retratarme hoy. Eso es siempre lo que hago y he venido haciendo desde el principio de mi carrera y es verdad que cuando llega un trabajo nuevo, con respecto al anterior, siempre hay una especie de cuestionamiento de por qué un salto tan grande, pero no es así.

–De “Velvetina” dices que “habla del amor cuando no quiere hablar de cosas peores”. ¿Tienes una apreciación negativa del amor? –(Entre risas…). No es negativa. Pero es cierto que todo el resto es peor. Hombre, lo que estoy diciendo ahí es que en el fondo, entre todo lo que hay, lo mejor es el amor y todo lo demás son cosas peores.

–¿Qué sensaciones esperas que afloren en quien escuche este disco por primera vez? –Mira, el disco cuando ya está en la calle, es vuestro. A partir de ese momento, cada uno de vosotros tiene que decidir de qué manera le va a afectar o de qué forma le va a servir. Ahí es vuestra responsabilidad y yo no quiero saber nada de lo que os pase. Estaré feliz de que las cosas pasen bien y de que a cada uno le sirva de una manera diferente, pero no me voy a meter en discusiones...

–Hay una canción que representa a una mujer que se niega a hacer algo impuesto. ¿Crees que las mujeres realmente tienen ese poder? –“Ella dijo no” habla de una mujer que toma el mando de su vida y decide sobre sus sentimientos. Es un hecho y creo que si no tienen ese poder, deberían tenerlo. El poder de decisión total y absoluto sobre su vida, deberían manejarlo. La total paridad. Por eso en el estribillo cuando dice “y entonces el rey ordenó…” (tararea la canción), se sobrepone una voz que va borrando la otra y dice “ella dijo no, dijo no, dijo no” y de eso se trata, de ganarle el pulso a la voz del hombre, a la no manipulación.

–En “Velvetina” dices que “no hay que echarse a la cara las cosas, sino hablarlas a tiempo”. ¿Tú lo haces? –Supongo que si escribo una canción así, surgió algo que me hizo entender que no había hablado a tiempo. Me confieso en mis canciones. Es algo que se debe hacer, hablar las cosas por delante y no tener que arreglarlas después, porque muchas veces tienen un efecto devastador cuando no se dicen a tiempo y en forma clara.

–Personalmente, ¿qué te ha faltado por decir? –Lo iré descubriendo. Hay muchas cosas que todavía no están habladas, ya sea porque no ha llegado su hora o porque no las he descubierto y entonces, supongo que me quedan muchas por decir. Pero lo que he necesitado decir en este momento, lo he dicho. Lo prioritario está dicho y las otras cosas ya irán saliendo. ¿No crees?

–Si este disco fuera una persona, ¿cómo sería? –No sé cómo es “Velvetina”, de hecho es alguien que veo de espalda, siento que tiene mucha sensualidad, que la recubren muchos misterios, tiene mucha elegancia, ganas de comunicar. De alguna manera tiene un cierto grado de capricho. Pero vamos a ver, cuando se dé la vuelta, si es un ser bello o si es una gárgola, no lo sé, lo descubriré en el camino.

–“La soledad es no tener a nadie a quien volver” es la frase de la canción “Celeste amor”, y en el video hay un hombre que parece extrañar su propia vida. ¿Hay momentos en que te echas de menos? –No. Porque tengo la posibilidad de ser Miguel siempre, constantemente. Y luego Bosé entra y sale, por lo cual lo que más me ha preocupado toda la vida es nunca perder de vista a Miguel y tener su compañía. Es algo que he aprendido desde hace mucho tiempo, a no tener que sufrir por ello. Entonces, no me echo de menos ni echo de menos absolutamente nada, yo creo que sería energía perdida y sería estúpido, porque querría decir que hay algo que no he resuelto y creo que las cosas las voy cerrando bien y los cuartos, las habitaciones de esta casa por las que voy pasando en el video, van quedando limpias. Sí extraño no poder disponer de más tiempo cada día, porque se me van muy rápido, están muy llenos. Pero supongo que de todas maneras, aunque los días tuviesen 48 horas, te haría el mismo discurso.

–Uno de los productores de los videos, Manuel Huerga, dice que “Miguel se renueva constantemente”. ¿Tu renovación artística calza con una a nivel personal? –Supongo que va de la mano. Uno no puede renovarse en forma artística si antes no lo hace humanamente. Date cuenta de que en el fondo el soporte humano es la base de todas las otras cosas que luego nos suceden.

–Sean Makaoui, otro de los productores, se refiere a ti asegurando que “Miguel, a nivel artístico, siempre ha sido fiel a sí mismo”. ¿Qué es para ti la fidelidad? –La coherencia, el no traicionarse, no alejarse de sí mismo, no clavarse puñaladas, ser siempre franco, sincero y, sobre todo, en las luchas más difíciles no darse la espalda. Tampoco caer en compromisos o en pactos, no ceder; mantener a veces, contra viento y marea, una cierta radicalidad con todas sus consecuencias. Todo esto simplemente para dormir tranquilo, que parece algo muy sencillo, pero te puedo asegurar que el 99 por ciento de las personas no lo logra.

–¿Y tú sí? –Sí, absolutamente. Lo digo con mucho orgullo. Hay días en que esa teoría falla, pero al siguiente recupero las horas perdidas de sueño e intento que todo vuelva a su cauce.

El aroma del aire

–Dices que “Velvetina” “duerme y no para de soñar”. ¿Con qué sueñas tú? –Carezco de memoria. Me despierto por la mañana y me da mucha rabia no poder acordarme, porque sé que he soñado, pero no recuerdo qué. ¿No te pasa a ti?

–Sí… o estás soñando algo fascinante, te despiertas y quieres volver a dormir para seguir con el sueño, pero no puedes… –¡Claro! Es atroz, y piensas “sí me voy a acordar” y luego te despiertas otra vez, pero nada… sólo piensas que necesitas acordarte de algo, aunque no sabes de qué. Bueno, creo que ésa es la peor de mis pesadillas.

–“Velvetina”, que es tu retrato, “al levantarse decide qué desayunará y por ene vez quién tendrá que ser durante ese día”. ¿Eres muy diferente cada día? –No soy diferente. Lo que pasa es que me muevo por instintos. No establezco a priori una costumbre o una regla, porque no sé el humor dominante del mañana. No tengo ni la más mínima idea de qué me va a pasar, qué va a suceder. Y si me levanto con buen pie o más positivo, probablemente no necesite las vitaminas de un jugo y me coma otra cosa. Y luego, según va pasando el día, voy descubriendo cómo va siendo, pero te digo: me levanto, huelo el aire y según su aroma sé para dónde tengo que ir. Después de eso, pasito a pasito, construyo las horas restantes.

–En el video de “Down with love” cantas bajo el agua. Dicen que lo haces durante minutos… ¿Cómo desarrollaste esa capacidad? –Del buceo. A lo largo de muchos años. Llevo 14 o 15 años buceando. Tengo ciertas características de anfibio.

–En Chile ese video ha sido censurado. ¿Cuál es tu posición frente a la censura? –Estamos hablando de expresiones artísticas y nadie tiene el derecho de censurarlas. Absolutamente nadie. Si ha sucedido, como siempre ha pasado, al cabo de un tiempo esa censura caerá. Pero la gente sabe que el soporte está en las tiendas y podrá tenerlo igual. Además, cuidado, que estamos hablando de desnudos y si en el siglo XXI todavía los desnudos nos escandalizan, creo que hay que ir en masa a hacer un ejercicio siquiátrico, no sicológico, porque es una locura y demencia grave. No son nada más que desnudos, no hay pornografía. Entonces, propongo una cosa: que si este video lo han censurado porque escandaliza, yo exijo que los días que pase por Chile, como invitado de ese país, se me trate con la deferencia de no hacer ver en televisión imágenes violentas, que me puedan afectar sicológicamente, como lo que tenga que ver con las guerras, o que controlen los video juegos que caen en manos de los niños que son, creo yo, excesivamente violentos. Eso sí que es más grave que cualquier tipo de desnudo, porque todos tenemos uno, pero no todos tenemos violencia.

–Dices que “Velvetina” va a ser tu chica durante los próximos años. ¿Nunca te habías enamorado así?
–No así. Me he enamorado de otras formas, pero jamás así. Es que si no, no me hubiese enamorado. Date cuenta de que ningún enamoramiento se parece a otro, porque si se da otra vez lo mismo, no te vuelves a enamorar. Hoy estoy loco de amor por “Velvetina”, en este momento me tiene sorbido los sesos.


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