Por: Ignacio Ossa / Fotos: Bárbara San Martín

 

alfredo-goignantEn el corazón de Ñuñoa tiene su refugio el cientista político Alfredo Joignant. En una pieza fuera de la casa acumula libros, ensayos, papeles, corrige las pruebas de sus alumnos de ciencias políticas en la Diego Portales y se prepara para un gran desafío: la UDP, financiada por una agencia canadiense, le encargó dirigir una investigación sobre los procesos de desafección y malestar en tres países de ingreso medio: Argentina, Uruguay y Chile. Algo que, además de entusiasmarlo, le permitirá dilucidar lo que está pasando en Chile. Una situación que, para Joignant, es inédita, porque considera que el malestar surgido entre 2010 y 2011 no tiene comparación con ninguna época de la historia de Chile, y no tiene relación directa con Piñera. “Esto le hubiese pasado a cualquiera que estuviese en el gobierno. Aquí el Presidente no tiene ninguna responsabilidad particular. Lo que hay es un malestar con todas las élites: empresariales (azuzado por el caso La Polar, entre otros); espirituales (por la crisis de la Iglesia Católica) y políticas (lo que se expresa en el bajo respaldo al Parlamento, al gobierno y al Presidente, pero no así de sus ministros)”. 

Acá la pregunta, dice Joignant, es si no estamos en presencia de un malestar con las instituciones, lo que sería muy peligroso. Pero más que analizar el gobierno o la crisis del país, al panelista de Estado Nacional le de muchas vueltas en la cabeza el futuro de la Concertación, cómo se va a articular y quién va a encabezar ese proceso, para lo cual no se le ocurre otro nombre que Michelle Bachelet. Pero antes hay mucho paño que cortar.
–¿Cómo cree que se va a resolver el trance que vive la Concertación sobre hacer o no primarias?
–Creo que se va a resolver mediante la adopción de un mecanismo competitivo para seleccionar el candidato de la coalición y no hay muchas opciones. O son primarias abiertas o es primera vuelta. Lo que no va a ocurrir es que se decida por un acuerdo político. Si no hay primarias y se decide todo en la primera vuelta, puede que –en un ataque de hiperrealismo– asistamos a una mortandad de autoeliminación de candidatos que, en lo personal, no me parecería bueno. Creo que, en la situación actual, es sano para la Concertación que haya competencia entre candidatos. –¿Cuánta presión pueden soportar estos candidatos tan desiguales, antes de ser bajados por sus partidos a espaldas de la ciudadanía y despejar así el camino a Bachelet?
–Esa presión ya la estamos experimentando. Ha habido una enorme ambigüedad por parte de dirigentes socialistas y democratacristianos, donde las primarias están sujetas a relativización. Dentro de los candidatos, uno de los que recibe menos presión es Andrés Velasco, por el hecho de ser independiente, pero él sí se puede ver afectado por la presión afectiva. Pero en otros casos creo que existe un tipo de presión económica respecto de candidaturas como la de Claudio Orrego. No así en el caso de Mónica Rincón y Ricardo Lagos Weber, ya que ellos están en el Senado y son autoridades electas por seis años más.
–¿Cuánto afectaría a la imagen y credibilidad de la Concertación, el que se comiencen a bajar los candidatos, dejando a Bachelet sola? –Llevo varios días pensando en eso, porque va a ocurrir. No con todos, pero es algo que va a pasar. Ahí es cuando importan la formas y la Concertación se ha acostumbrado a tomar decisiones colectivas con malas formas. Se hizo de mala manera el pacto de izquierda sin los socialistas para concejales. Fue de mala forma que se explicó el pacto PS-DC, y suma y sigue… Si esto llega a sonar a renuncias forzadas, va a generar un boomerang nefasto.
–Usted explica que el tema de las formas es un factor importante en el deterioro de la Concertación. Lo fue también en la elección de Eduardo Frei como candidato para enfrentar a Sebastián Piñera. ¿Por qué se produce esto y todavía no hay luces que dejen atrás esas malas prácticas?
–Es muy simple. Porque ha habido atentados a las buenas formas, es que uno puede decir que hay fuentes de división de por medio. El 2009 la Concertación experimentó dos quiebres. Primero, la salida de Jorge Arrate del PS y, luego, la de Marco Enríquez-Ominami. Fue un quiebre lo que sucedió en la primaria entre Frei y José Antonio Gómez, que terminó en un cuasi pugilato al momento de proclamar a Frei. Pero lo paradójico es que estas fuentes de discusión no son ideológicas. Si llevamos esto a una idea de programa o de un proyecto histórico, probablemente se harían más notorias las diferencias, pero sería más simple reconstruir un cemento común. Esto obligaría a deliberar y buscar acuerdos fundados en la razón. Todo lo que se ve son luchas descarnadas por el poder.
–¿Hace falta un gran liderazgo, como en su momento fue Lagos y que hoy debiera ser Bachelet, pero que no puede asumirlo por estar en Nueva York? –Lagos estaba en Chile y era un liderazgo indiscutible. No había duda que sería el candidato del mundo PS-PPD-PR. Con la ex Presidenta ha habido un cultivo deliberado e inevitable de la ambigüedad, al estar ejerciendo un cargo internacional, que le produce una gran inhibición para intervenir en la política diaria de Chile. Además, esta ambigüedad es útil para ella porque le permite salirse de la controversia chica y aparecer para los grandes eventos.
–Pero es altamente riesgoso asomarse para la gran pelea y que haya un nivel de desorden inmanejable dentro de la Concertación.
–Pero, a estas alturas, la candidatura de Michelle Bachelet es inevitable. De otro modo, uno tendría que considerar que lo que hizo el PS, al quemar todas las naves partidarias en favor de Bachelet, si ella no existiera, sería un acto de irresponsabilidad imperdonable. Como yo sé que mis compañeros socialistas no son irresponsables, presumo con certeza que ella es candidata. No se puede arriesgar tanto sin tener antes una candidatura clara.
–Si esa candidatura es inevitable, ¿de qué manera cree que se pudiera refrescar la imagen de Bachelet para la oferta no sea más de lo mismo. Porque ella fue Presidenta hace cuatro años y no fue capaz de traducir su popularidad en votos para su coalición?
–Hay dos maneras y tienen que ser ejecutadas de modo simultáneo. En términos comunicacionales, debe haber vocerías de un nuevo tipo. Su entorno deben componerlo personas desconocidas en la política actual. Si las vocerías son las mismas de la derrota de 2010, sería muy negativo y tóxico para su legitimidad. El segundo aspecto es que tiene que haber un programa de nuevo tipo. No se puede mirar la obra realizada cuando los pueblos votan por promesas de futuro. Ella tiene que imaginarse liderando un nuevo ciclo de centroizquierda.
–Suena bien, pero es difícil cumplir esas premisas cuando los que están trayendo de vuelta a Bachelet son los mismos de siempre, que no van a ceder sus cuotas de poder. Y los que pueden prometer algo a futuro tienen sus propias candidaturas. –El nuevo programa no puede ser redactado por los políticos en ejercicio parlamentario. La primera escritura tiene que venir del mundo universitario. Ya hay dos ejemplos: el libro de Andrés Velasco y Cristóbal Huneeus, que es un muy buen ejercicio programático. El segundo, es el libro de Oscar Landerretche con Ricardo Lagos Escobar. Así se debiera redactar el boceto del proyecto. El problema es que esto debe legitimarse.
–¿Esto significaría jubilar a la vieja guardia concertacionista? –No. Lo que hay que hacer es persuadirlos de que hay buenas ideas. Si hay buenas ideas es porque en el mundo académico no hay mucho interés en ocupar cargos de gobierno.

Derecha versus Bachelet

–Michelle Bachelet y Laurence Golborne comparten varios atributos, pero con la diferencia que el candidato de la derecha viene descontaminado políticamente. ¿Podría ser un factor decisivo, a la hora de la elección, su lejanía de la política, que está tan desacreditada?
–En eso Golborne, respecto de su sector, tiene una gran ventaja. Pero ocurre que la política tiene su valor, por mucho que la derecha no lo vea; sin embargo, en un momento ese valor va a cobrar importancia, y se llama partidos. Desde ese punto de vista, miro con seriedad y respeto las cuasi candidaturas de Pablo Longueira y Andrés Allamand. No tengo claro que la empatía sentimental que tiene Golborne sea una ventaja política. Sí hay que reconocer que es un ventaja cuando se trata de competir con una candidata tan socialmente poderosa como Bachelet. Pero la Michelle Bachelet que vamos a ver hoy no es la del pasado. Esta Bachelet ya fue Presidenta y ganó mucho renombre a nivel mundial, por ser una de las grandes líderes de Naciones Unidas con ONU Woman. Tiene los recursos para reinventarse en la clave de la proximidad, conjugados con la excelencia global. Si se logra hacer una buena combinación de estos atributos, va a ser la próxima Presidenta, sin ninguna duda. En ese plano, Golborne no va a poder competir, y lo digo no porque yo sea un hombre de izquierda.
–¿Cree que Allamand sacó alguna ventaja sobre Longueira al ser proclamado en la comida de aniversario de RN, mientras que la UDI no se decide entre él y Golborne? –La proclamación de Allamand se explica a la luz de un Presidente que viene de su mismo partido. Allamand es un hombre que nació con ambición presidencial. Lo que pasa es que hay algo que no acompaña a Longueira, lo que considero un infortunio, porque le tengo gran admiración por su carácter frontal y genuino, algo muy agradable en política y que se extraña. El problema que tiene es que produce miedo y concita mucha antipatía en varios sectores de la población, aunque ha progresado bastante. Pero creo que no será suficiente. –¿Por las encuestas? –Esto, desgraciadamente, se va a dirimir por encuestas, lo cual parece decepcionante para un partido como la UDI. Ojalá la UDI pudiera tomar decisiones prescindiendo de las encuestas, para promover su proyecto independientemente de la popularidad de quien lo encarne. –¿El mismo caso se replica en la Concertación con Michelle Bachelet?
–Pero la trayectoria personal de Bachelet es tan rica y conjuga tantas dimensiones
–no solo de la vida de ella, sino de muchos de nosotros– que gracias a eso está en condiciones de encarnar un proyecto colectivo.
–Pero si con todos esos atributos y trayectoria, ella marcara 20 puntos, ustedes también caerían en la trampa de las encuestas. –Es verdad, si ella marcara 20 por ciento, estaríamos en otra candidatura, lo que sería lamentable… Pero la política es cruel y pragmática.

Lo más reciente ...

Ant Sig

Los revolucionarios

Los revolucionarios

En la moda, el cambio es lo único que permanece....

Exclusivo, RIHANNA: El maquillaje es mi mejor accesorio

Exclusivo, RIHANNA: El maquillaje  es mi mejor  accesorio

LA DIOSA DE BARBADOS ALZA LA VOZ EN UNA CAMPAÑA...

Sonidos del Mundo Sur

Sonidos del Mundo Sur

Piano, oboe, saxofón, violonchelo, y un coro sorprendente en mapudungún,...

Jef Neve

Jef Neve

El pianista/compositor belga aterriza por primera vez en Chile –en...

Rodrigo Peñailillo: El camino interior del ministro

Rodrigo Peñailillo: El camino interior del ministro

El ministro del Interior llegó a ser quien es a...

Para disfrutar semana santa en familia

Para disfrutar semana santa en familia

Paseos en Velero, el adrenalínico "Flyboard" y exclusivos paseos de...

Jimmy Fallon, Seth Meyers... El nuevo trasnoche americano

Jimmy Fallon, Seth Meyers... El nuevo trasnoche americano

Internet, cómo no, y las redes sociales cambiaron radicalmente el...

Ralph Fiennes “El amor es una exploración continua”

Ralph Fiennes “El amor es una exploración continua”

Famoso por sus roles dramáticos, está estrenando su primera comedia,...

Michel Legrand

Michel Legrand

Famoso por sus más de 200 bandas sonoras para películas,...

Genio creativo CÉDRIC RIVRAIN

Genio creativo CÉDRIC RIVRAIN

Es un joven y exitoso ilustrador francés que ha trabajado...

Instagram
pinterest
Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter