Un drama es la vida que le ha tocado a esta abogada encumbrada primero a la categoría de “La jueza” de Chilevisión y hoy figura destacada de ese canal. Aquí habla de su historia y de lo que ha enfrentado en el ambiente televisivo.

Por: Carolina Honorato / Foto: Ronny Belmar

 Carmen Gloria Arroyo es una de las mujeres más enigmáticas de la televisión chilena. Las puertas de Chilevisión se le abrieron por casualidad, cuando a ella le tocó llevar como abogada la causa de Gemita Bueno y, en ese contexto, hacer frecuentes declaraciones a los medios. Poco a poco, “La jueza” (nombre de su programa) la fue llevando al estrellato, hasta convertirse hoy, a sus 47 años, en uno de los rostros femeninos fuertes de la estación televisiva. Sin embargo, a ella no le termina de convencer la televisión ni la guerra de egos que, como bien afirma, hay en su interior. Tampoco le gustan los dobles discursos. Ella habla en forma literal y no con metáforas. Por eso que el paso por Viña del Mar y los miles de dimes y diretes que se produjeron en torno a su persona la hicieron en un momento reevaluar su situación en Chilevisión y hasta se abrió a considerar una oferta de otro canal. Ello motivó diversas reuniones con ejecutivos de Chilevisión en que se le ofreció renovar contrato por varios años. Y por ahora seguirá conduciendo el matinal junto a Ignacio Gutiérrez.   

Instalada en el Hotel Miramar, Carmen Gloria se pasea junto a su novio argentino, Bernardo Borgeat, con quien se la ve feliz y enamorada. Los 5 años de diferencia, él es menor, no son tema para ella.

La historia de Carmen Gloria Arroyo es desgarradora. Por eso, cuando uno le pregunta quién es, ella rápidamente contesta: “Soy una mujer resiliente”.

Carmen Gloria Arroyo

“Mi mamá era de ascendencia libanesa. Vengo de una familia bastante luchadora, que viene arrancando de la guerra. Una familia de esfuerzo, donde había que producir al máximo. Mi familia paterna eran españoles… Y esa herencia la tengo en la sangre. Sin espacio para llorar. Con el tiempo he ido descubriendo cosas, como que no boto comida. Si queda arroz, hago tortilla de arroz”, explica.

Sus papás estuvieron casados hasta que ella cumplió 13 años. “Hasta ahí, todo era normal. Mi papá era ex funcionario de Carabineros, teníamos un pasar bueno, además tenía plantaciones de pinos en el sur. Crecimos con mis dos hermanas en un colegio de monjas. Mi mamá era católica, muy devota, tradicional y conservadora…”.

La separación de sus padres fue abrupta para Carmen Gloria, porque jamás los había visto pelear por algo. “Un día mi papá entró a mi pieza a despedirse, lo que fue muy raro… y jamás volvió”.

Se detiene un momento en el relato. Respira profundo, tratando de evitar todo tipo de emotividad, pero luego vuelve a quebrarse, y así, varias veces. Sus ojos se le llenan de lágrimas al recordar ciertos episodios de su vida, todos marcados por el abandono y la incertidumbre.

“Creo que ni mi mamá sabía que él se iba a ir de esa forma. Ella entró en depresión y jamás nos dijo nada. Era muy fría en ese entonces, muy de normas y horarios. Recuerdo que los primeros días no nos atrevíamos a preguntar nada. Mi mamá sólo nos decía que él estaba bien en alguna parte. Yo era la regalona y me llené de rabia, primero con mi mamá, pensando que ella era la odiosa, hasta que me di cuenta que él no volvió para la Navidad ni para mi cumpleaños. Además, mi papá nunca mandó plata, así que tuvimos que cambiarnos de casa, vender cosas de la casa, en fin, hasta que el hermano de mi mamá nos ayudó. Además a la familia de ella no le gustaba mucho mi papá porque era carabinero”.

Carmen Gloria recuerda las 48 horas que pasó frente a la oficina del director del colegio para pedirle que por favor no la echaran por no pagar. 

“La separación de mis papás fue fundamental en mi cambio de personalidad. Yo era retraída, tímida y obediente”, dice.

–¿Por qué tu papá nunca volvió?

–Nunca lo supe. Sólo sé que era un fresco, un vividor, un irresponsable. El tenía dos hijos más, antes que nosotras, a los que tampoco veía. Por eso, en el programa yo siempre pregunto: “¿Cómo puede olvidarse de sus hijos?”. 

Debido a la situación, a los 19 años, debió convertirse en la contenedora de la familia. A esa edad ya trabajaba (aún no estudiaba derecho) y partió a Concepción a hablar con su padre. Se tomó un tren y llegó al sur. Caminó por las calles, de amanecida, recordó cómo llegar a la casa a la que iba de vacaciones en su infancia. Tocó el timbre y le abrió la puerta su tía. “Fue cariñosa, disculpó a mi papá, quien estaba en el campo, y después la mandó de vuelta en un tren a las 12 del día. Ese fue mi último intento. Yo sólo quería explicaciones. Tenía rabia, porque jamás me llamó, no pude entrar a estudiar… Entonces viajé a hacerle miles de preguntas”. Se quiebra y confiesa que recordarlo le da mucha pena.

Carmen Gloria Arroyo

–¿Qué pasó entonces?

–Dije: Se acabó. El no me quiso ver. Jamás le conté esto a alguien… Unos años después, estaba trabajando y mi papá me llamó. Nos juntamos, en la calle. Conversamos de nada. Nos fuimos a la casa de mi mamá. Ella abrió la puerta. Casi se murió. Yo entré en una euforia tremenda. Cuando lo vi, fue como que me hubiese olvidado de todo. El tomó té con todas nosotras, sin dar ninguna explicación, sólo disculpándose de que no sabía que habíamos tenido tantos problemas económicos. Alojó ahí, prometiéndonos el oro y el moro. Al día siguiente se fue y no lo vi más. 

“Murió a los 94 años. Yo me enteré un año después, por un trámite legal”. Se vuelve a quebrar. “Mi mamá había muerto un año antes que él. Ella fue criada a la antigua. Jamás rehizo su vida”. 

Carmen Gloria es una mujer preparada, inteligente. Cree en la excelencia de su carrera, pero aparenta ser más fuerte. Su terapia es reírse, no quedarse en el dolor, pero asume que jamás se ha “terapeado”, quizá por miedo a la introspección. De hecho, vive muy conectada a la soledad, el abandono y la traición.  

“Crecimos solas, sin plata, y aunque no me liberé de la pena, decidí ser alegre, salir de ese mundo. Cuando salí del colegio quise estudiar derecho, pero como no pude, entré a estudiar secretariado e inglés, siempre trabajando, hasta que pude estudiar derecho. Creo que sería bueno que mi mamá estuviese viva y pudiese disfrutar de todo lo que he logrado, pero ella murió de cáncer, de pena”. Y luego de eso, vino un segundo dolor. Sus hermanas se alejaron y eso que Carmen Gloria participaba mucho en sus vidas, por el rol que había asumido desde la partida de su papá. Y hoy con suerte se ven una vez al año. “Creo que influyó mucho mi separación hace siete años. Ellas querían mucho a mi ex, pero debe haber otra explicación. También influyó mi entrada a la televisión. Nunca ha habido una pelea, pero ni por teléfono hablamos”, cuenta.

 

“ESTOY ACOSTUMBRADA A QUE NADIE ME AYUDE”

Con su ex marido, Carmen Gloria se casó cuando tenía 26 años. Era un alto ejecutivo de Coca-Cola en ese entonces. “Pololeé ocho años y estuve 13 años casada. Tengo tres hijos maravillosos: Constanza, de 16; Daniela, de 13, y Vicente, de 11. Fue un buen hombre y es un buen papá”, dice.

–Luego tu matrimonio se acabó.

–Sí, y cuando eso ocurrió mis hermanas me dieron la espalda. Ellas eran lo único que tenía.

–Sé que tu ex también fue cambiando y te viste expuesta a situaciones complicadas. ¿El te maltrató sicológicamente?

Cuando estuvo sin trabajo empezó a perder el control de las cosas, lo que terminó por sepultar nuestra relación.

–Tú que le resuelves la vida a tanta gente con tu programa, ¿por qué nunca has buscado ayuda?

–Porque no tengo tiempo. No sé, quizá no me atrevo. Siempre los demás han sido más importantes. También me he sentido culpable, que me lo merecía… (se quiebra). Me ha costado mucho creer en mí. Estoy acostumbrada a que nadie me ayude. 

–Pero tienes mucha pena.

–Si sé… Reemplacé lo que yo necesitaba por ayudar al resto. Duermo poco y trabajo mucho.

–¿Por qué entraste a la televisión?

–Por plata. No me interesaba. Jamás estuvo en mis planes. De chica me ofrecieron modelar. Era flaca, alta y pechugona. Pero a mí no me interesaba y mi mamá se hubiese muerto. Como abogada de turno, me tocó el caso de Gemita Bueno y empecé a dar muchas entrevistas y Chilevisión era el canal que más estaba abierto al tema. Y entre medio me separé… Y ahí acepté.

–¿Y hoy te gusta?

–No me gusta mucho. En el ambiente hay falta de méritos, entonces hay mucha ansiedad y eso se traduce en que las personas son capaces de muchas cosas por no perder el trabajo. Ni siquiera pienso que lo hagan por malas personas.

–¿Qué pasó con Chilevisión?

–No sé. Larry Moe me hizo una buena crítica. De hecho ha sido el hombre que me ha dicho los mejores piropos, aunque no lo conozco, y desde ese día que las cosas se empezaron a enredar… Pero, asimismo, y luego de una semana intensa, las cosas se están aclarando y por ahora voy a seguir en Chilevisión. 

–Se habló de que tu protagonismo había molestado a las animadoras de Chilevisión, que por eso te sacarían del matinal y no te entrevistaron en la Gala de Viña.

–No creo que esto sea un problema con la Eva Gómez y menos con la Carola de Moras. Ni creo que haya manos negras, como se ha dicho. Esas decisiones sólo pasan por los ejecutivos… Y tampoco esperaba que me entrevistaran en la alfombra roja de la Gala. Esa fue una reacción de la gente.

–Tu contrato se acaba en diciembre de 2013.

–Sí. 

–¿Te vas?

–No. Me quedo. Renové por tres años más y en mejores condiciones.

 

“BERNARDO ME HACE SENTIR IMPORTANTE”

–Tu relación con Bernardo Borgeat ha sido bastante mediática. ¿Estás enamorada?

–Bernardo me ha hecho sentir cosas que no había sentido jamás. Me quiere y me cuida. Me hace sentir importante.

–¿Pensaste alguna vez que él se estaba colgando de ti?

–Tuve muchos prejuicios. Mis amigos también. Por eso fui tan de a poco, hasta que él me demostró lo contrario. El, además, tiene su vida, su empresa, dos hijos maravillosos.

–¿Te molesta que él haga eventos?

–No. Lo conocí así. El anima eventos y yo respeto todas sus decisiones. 

Y concluye: “Por el momento, paso a paso, estoy feliz, y ya veremos qué viene para el futuro”. 

 

 

Carmen Gloria Arroyo

Lo más reciente ...

Ant Sig

Los revolucionarios

Los revolucionarios

En la moda, el cambio es lo único que permanece....

Exclusivo, RIHANNA: El maquillaje es mi mejor accesorio

Exclusivo, RIHANNA: El maquillaje  es mi mejor  accesorio

LA DIOSA DE BARBADOS ALZA LA VOZ EN UNA CAMPAÑA...

Sonidos del Mundo Sur

Sonidos del Mundo Sur

Piano, oboe, saxofón, violonchelo, y un coro sorprendente en mapudungún,...

Rodrigo Peñailillo: El camino interior del ministro

Rodrigo Peñailillo: El camino interior del ministro

El ministro del Interior llegó a ser quien es a...

Para disfrutar semana santa en familia

Para disfrutar semana santa en familia

Paseos en Velero, el adrenalínico "Flyboard" y exclusivos paseos de...

Jimmy Fallon, Seth Meyers... El nuevo trasnoche americano

Jimmy Fallon, Seth Meyers... El nuevo trasnoche americano

Internet, cómo no, y las redes sociales cambiaron radicalmente el...

Ralph Fiennes “El amor es una exploración continua”

Ralph Fiennes “El amor es una exploración continua”

Famoso por sus roles dramáticos, está estrenando su primera comedia,...

Michel Legrand

Michel Legrand

Famoso por sus más de 200 bandas sonoras para películas,...

Genio creativo CÉDRIC RIVRAIN

Genio creativo CÉDRIC RIVRAIN

Es un joven y exitoso ilustrador francés que ha trabajado...

Magdalena Piñera: “Las ‘Piñericosas’ humanizaron a Sebastián”

Magdalena Piñera: “Las ‘Piñericosas’ humanizaron a Sebastián”

Hermana menor de Sebastián Piñera, la “Pichita” es una suerte...

Instagram
pinterest
Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter