El candidato presidencial RN se siente en la “cresta de
la ola” y, para no caer, se mantiene fiel a su estudiada estrategia:
hacerle el quite a la UDI y a Lavín, y tratar de seducir al
votante DC desencantado. Aquí explica por qué.
Sebastián
Piñera también canta. Cuando el popular “Negro” no
participa en sus giras, el candidato RN no tiene vergüenza de agarrar
el micrófono e interpretar un meddley de la “Nueva Ola” o,
con entusias tizador, como él mismo reconoce, “cualquiera
lo hace bien”. Sin embargo, este arrollador entusiasmo con que
se ha tomado cada detalle de su aventura presidencial –el que se
multiplicó al conocer los resultados de la encuesta CEP que lo
dejaron ad portas de disputar una segunda vuelta con Bachelet– en
ocasiones le pasa la cuenta: el día de la entrevista estaba disfónico
porque había pasado la tarde anterior cantando para apoyar la
candidatura a diputada de su amiga Carmen Ibáñez.
Con la seguridad en sí mismo que lo ha hecho ganar tanto apasionados
admiradores como furibundos detractores, Piñera afirma que combinar
breves y efectistas discursos políticos con canciones populares
no le quita seriedad ni credibilidad. “La gente sabe que ése
es sólo un aspecto de mi vida. Yo soy cantante, piloto de helicóptero,
buzo, parapentista y, además, doctor en economía, empresario
y ex senador. Bill Clinton, por ejemplo, tocó el saxofón
en su campaña y eso no le impidió ser uno de los presidentes
más fecundos y populares de Estados Unidos”, argumenta.
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“Antes de nuestra candidatura,
la Alianza competía por el premio menor: lograr llegar
a la segunda vuelta. Hoy, nosotros estamos compitiendo por el
premio mayor: ganar la elección presidencial”. |
–Si usted pasa a la segunda vuelta, ¿significará la
inauguración de una nueva derecha?
–Yo creo en la unidad de la Alianza, pero también en un sector con
capacidad de crecimiento y vocación de mayoría. Estoy en contra
de construir una alianza isla, muy unida internamente, pero aislada del país,
y que se plantee como una minoría que construye trincheras para protegerse.
Debemos construir una nueva coalición, más amplia, pluralista y
diversa. Una que tienda puentes para acercarse con otros sectores y con capacidad
de convocatoria hacia el centro, los progresistas, los independientes y todos
los desencantados que en el pasado votaron por la Concertación.
“Antes de nuestra candidatura, daba la impresión que la
Alianza competía por el premio menor: lograr llegar a la segunda
vuelta, pero sin ninguna perspectiva real de triunfar. Hoy, nosotros
estamos compitiendo por el premio mayor: ganar la elección presidencial”.
–¿Esta nueva coalición implica lo mismo
que planteaban Pablo Longueira y Andrés Allamand al llamar a
formar el Partido Popular?
–Ellos, aparte de hablar de ese nuevo partido, nunca le pusieron contenido
ni definieron en qué consistiría. No creo que sea conveniente para
la centroderecha unificarse en un solo partido, esa experiencia ya la conocimos
y terminó en un escandaloso divorcio. Pero sí pienso que hay que
constituir una institucionalidad más sólida para que seamos no
sólo una alianza electoral, sino que también una política.
Para eso se requiere convocar a la UDI y a RN y eso unirlo al aporte de la gente
de centro. Esa coalición debe girar en torno a los valores del humanismo
cristiano.
“Yo estoy apostando a
esos ciudadanos que, hace cinco meses, le daban 65 puntos de apoyo
a la Concertación y que hoy han hecho que la candidata oficialista
obtenga sólo 39”.
–¿Esta nueva coalición que usted postula
también debería ser más liberal en lo valórico?
–Hasta hace cinco meses, la Alianza por Chile estaba hegemonizada por la
UDI, hoy está representada por sus dos almas: la del gremialismo y la
de RN. El que hoy esté en igualdad de condiciones ha sido el gran mérito
de nuestra candidatura. Estos dos mundos tienen muchas coincidencias pero, también,
varias diferencias. Y yo creo en la diversidad y el pluralismo dentro de un marco
de unidad.
“En el tema valórico hay que tener un justo equilibrio
entre lo que es jugársela por las creencias propias y respetar
la diversidad y la tolerancia de la sociedad. Yo soy cristiano y creo
en los valores del humanismo cristiano. Considero que Dios es el único
que tiene poder para dar vida y, por lo tanto, El es el único
que puede quitarla. Por eso, soy contrario a cualquier tipo de aborto.
En la medicina moderna ya no existe el aborto terapéutico, por
lo tanto, plantearlo es ‘un caballito de Troya’ para acercarse
al aborto sin restricciones”.
–En educación sexual y la prevención del
Sida, por ejemplo, ¿tendría una posición cercana
a la Iglesia Católica?
–En un país con más de 100 mil abortos, la educación
sexual es muy necesaria y debe incluir no sólo valores y principios, sino
también información sobre los instrumentos. Por eso, soy partidario
de que el condón sea parte una campaña en contra del Sida y de
los embarazos no deseados, pero no se debe “condonizar” las campañas.
“Mi hermano Pablo me apoya con gran lealtad”
–¿Por qué no ha conseguido el respaldo
de figuras emblemáticas de la Democracia Cristiana?
–Los dirigentes de la Democracia Cristiana van a seguir en la actual coalición
porque no tienen más opción. Yo estoy apostando a esos ciudadanos
que, hace cinco meses, le daban 65 puntos de apoyo a la Concertación y
que hoy han hecho que la candidata oficialista obtenga sólo 39. A mí me
apoyan personas como el presidente de la Teletón, Andrés Navarro;
el ex presidente del Partido Humanista y ex candidato presidencial, José Tomás
Sáenz, y el hijo de Radomiro Tomic, Gabriel.
–Pero Andrés Navarro es un antiguo amigo suyo
y ninguno de los que lo respaldan es figura relevante de la Concertación.
–Te acabo de responder que los militantes de los partidos tienen muy poca
libertad, por eso yo apunto a esa gran mayoría independiente que apoya
a la DC. Hacia allá va nuestro mensaje y así hemos llegado a una
situación en la que la presidencial es un libro abierto donde todo puede
pasar.
–¿Integraría a su gobierno a la Democracia
Cristiana?
–La administración que pretendo liderar será de unidad y
convocará a los mejores de la Alianza, del centro y de la Concertación.
–¿Por qué su hermano democratacristiano
Pablo Piñera no lo ha respaldado públicamente?
–Como hermano, Pablo me ayuda y apoya con tremenda lealtad y cariño,
pero es militante de la DC y está compatibilizando dos lealtades: con
su gobierno y con su hermano. Distinto es el caso de mi hermana Magdalena, quien
tuvo un alto cargo en el comando de Alvear y es cercana a la DC, y está trabajando
en cuerpo y alma en mi campaña.
–Con el que siempre usted ha tenido una relación
distante, en cambio, es con su hermano José. ¿Le afectaron
las críticas que éste le hizo a raíz la polémica
por la reforma al sistema de AFP? El habló de la “demagogia
desatada de los candidatos” y dijo que a usted tenía que
retarlo.
–José vive fuera de Chile y tiene muy poco contacto con la familia.
El resto de los hermanos es muy unido. Con respecto a las AFP, a él le
afecta el “síndrome de la paternidad”, ya que tuvo un rol
muy importante en la creación de ese sistema de pensiones el que, aunque
era mucho mejor que el que existía antes, necesita muchos perfeccionamientos.
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“Yo quiero ser recordado
como el Presidente que derrotó la pobreza en Chile; como
el que le dio más seguridad a la gente y como el que –porque
los países son como las personas y tienen cuerpo y alma– le
dio un rostro más humano y alegre a nuestra sociedad”. |
“No hay que transformar a la Alianza en
un regimiento”
–En la encuesta CEP quedó claro que los votos
de Lavín no se traspasan íntegramente a usted ni viceversa. ¿Cómo
piensa atraer los votos de Lavín si pasa a la segunda vuelta?
–Con Joaquín Lavín tenemos un acuerdo de honor de que el
que queda en el camino, apoya con decisión y entusiasmo al que sigue en
carrera. Según esa misma encuesta, en la segunda vuelta, de los 43 puntos
que suman mi apoyo más el de Joaquín, yo obtengo 37 y quedo a sólo
8 puntos de Bachelet. Es decir, estoy “a tiro de cañón” de
alcanzarla. En cambio, Lavín necesita el doble que yo para hacerlo. Por
eso, la nuestra es la única candidatura con opción de ganar.
–En una segunda vuelta, ¿nombraría a Joaquín
Lavín generalísimo de su campaña?
–Obviamente que lo invitaría a que tuviera un alto cargo en mi campaña
y le pediría que él mismo definiera dónde puede hacer el
mejor aporte, pero así como a él, convocaremos a muchos. Hay que
construir una coalición amplia y diversa.
–¿Incorporaría también a dirigentes
de la UDI?
–En una segunda vuelta invitaremos a mucha gente de la Alianza, así como
a independientes y personas de centro.
–¿Integraría a figuras de la UDI con quienes
ha tenido roces, como Pablo Longueira y Jovino Novoa?
–Llamaría en forma equilibrada y ecuánime a todas las figuras
de la Alianza.
–¿Qué le parecen los intentos de Lavín
de acercarse a usted?
–Hace algunos meses, él no hablaba así… Sin duda, Joaquín
y yo somos distintos y tenemos historias diferentes. Lavín tiene un rechazo
del 50 por ciento de la gente y si él me traspasase ese rechazo –que
en mi caso es de sólo el 5 por ciento– significaría que la
Alianza perdería toda posibilidad de ganar la elección. ¡No
se puede clonar mi candidatura con la de Joaquín ni transformar a la Alianza
en un regimiento! Que él haga su campaña y yo la mía.
–Si Lavín pierde, ¿debe irse a casa?
–Nunca le he pedido eso y nunca se lo pediría.
–Algunos analistas dicen que su postulación presidencial
comienza realmente el día después de las elecciones y
que estaría pensando en el 2009.
–¿Quién conoce los caminos del futuro? Esos ejercicios de
ingeniería política no tienen mayor valor porque nadie tiene una
bola de cristal. Recuerda que hace seis años Joaquín se sentía
casi con la banda presidencial y Bachelet no existía. Por eso, el tiempo
de Lavín ya pasó y hoy es el nuestro.
Más felicidad
–¿Tiene pensado quiénes estarían en su gabinete?
–Obviamente, aunque no es bueno adelantar nombres… Yo quiero ser
recordado como el Presidente que derrotó la pobreza en Chile; como el
que le dio más seguridad a la gente y como el que –porque los países
son como las personas y tienen cuerpo y alma– le dio un rostro más
humano y alegre a nuestra sociedad y eso significa promover valores como la cultura,
la amistad y el amor.
–¿Con qué políticas públicas
se puede promover la alegría, el amor y la amistad?
–Reconociendo que no sólo de pan vive el hombre y logrando que la
cultura y el deporte lleguen a todos los hogares. Chile tiene que empezar a buscar
más la felicidad.
–¿Qué opina de la intensificación
del apoyo del gobierno a la candidatura Bachelet?
–El problema no es que Nicolás Eyzaguirre o Luisa Durán respalden
a su candidata, aquí el tema es Michelle Bachelet. ¿Por qué siempre
tiene que rodearse de padrinos, madrinas e interventores? Un verdadero Presidente
no puede depender tanto de bastones y apoyos externos, sino que debe tener su
propio liderazgo, carácter, voluntad, experiencia y fortaleza, características
que tal vez ella no tiene.
¿Quién es el candidato, ella o Lagos, Luisa Durán
y Nicolás Eyzaguirre?
–¿Bachelet no está preparada para se Presidenta?
–Para ser buen Presidente se requiere mucho más que buenas
intenciones y simpatía. El enamoramiento temprano de la gente
con Bachelet se está diluyendo, porque aquí no estamos
eligiendo a la mejor compañera. ?
Juan Cristóbal Villalobos
Fotos: Carlos Ferrer |