La princesa se salió con la suya: sacar a Felipe de Palma
de Mallorca y viajar juntos a la región de Asturias para visitar
a su abuela. No saben ni quieren saber el sexo de su bebé.
La imagen más esperada del verano español fue la de todos
los integrantes la familia real en la proa del yate “Fortuna”,
sonrientes, dorados por el sol y saludando a sus más fieles súbditos:
los fotógrafos. Incluso, el rey Juan Carlos hizo que la embarcación
se acercara lo más posible a la orilla para que todos los vieran.
Este era un evidente triunfo para los funcionarios de Palma de Mallorca
y los medios de comunicación, que presionaron para que el príncipe
Felipe se comprometiera a que él y su señora seguirán
pasando algunos días, cada verano, en ese balneario. La campaña
pro Palma se debió a que, por primera vez en su vida, el heredero
no participó en las tradicionales regatas para no afectar a Letizia,
que se pone nerviosa con el mar y a quien, definitivamente, no le gustan
las actividades náuticas.
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| Menchu Alvarez del Valle almorzó con su nieta
y el príncipe en su pueblo de Sardéu. |
Con sus seis meses de embarazo,
la princesa luce ágil y en perfecta salud. Tradicionalmente
Letizia ha pasado los veranos en su tierra natal, y su nuevo status
no le ha cambiado el gusto. |
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La princesa, luciendo un vaporoso vestido de broderie nada cómodo
para un barco, sonrió y agitó su mano como todos los Borbón
cumpliendo su deber. Con el príncipe habían llegado a Palma
después que todos los demás porque primero viajaron a Nueva
York, secretamente, y consiguieron pasar inadvertidos. En esa ciudad tuvieron
sólo actividades privadas y ningún paparazzo consiguió
fotografiarlos.
Los días de sol en Palma fueron dolorosamente interrumpidos porque
los reyes, con Felipe y Letizia, debieron viajar a Madrid para presidir
la ceremonia fúnebre por los 17 soldados españoles que murieron
en un accidente –aún no está claro si fue atentado–
en Afganistán. Siempre sensibles, los miembros de la familia real
compartieron con los familiares y mostraron en sus rostros que de verdad
vivían también el luto de todos los allí presentes.
En Asturias
Pocos días después, los príncipes se dejaron ver
en Asturias, la tierra natal de Letizia. Es sabido –por confidencias
de sus amigos y ex colegas periodistas– que éste es el tipo
de vacaciones que más le ha gustado a la princesa. Cuando era una
española del montón, siempre pasaba sus días de descanso
visitando a sus familiares en su tierra natal y especialmente a su abuela,
Menchu Alvarez del Valle, que enviudó en marzo de este año.
Los reyes y todos los Borbón
posaron en el yate “Fortuna”. Al día siguiente asistieron
en Madrid a los funerales de los soldados españoles muertos en
Afganistán la semana pasada.
Aparentemente, su nuevo status no le ha cambiado esta afición
y por eso convenció a su marido de acompañarla también
este verano a recorrer algunos pueblos de la zona, entre ellos Sardéu,
en Ribadesella, donde está la casa de Menchu. Con ella almorzaron
en un restaurante del pueblo y a la salida saludaron a numerosos turistas
que se habían reunido para verlos. Este verano Asturias ha recibido
más visitantes que nunca, que recorren los pueblos y lugares más
vinculados a la vida de Letizia.
Con sus seis meses de embarazo, la princesa se ve todavía ágil
y en plenas condiciones físicas. Alegre, se nota que disfruta en
verdad los viajes a su tierra y el cariño que le profesan a su
marido en esos lugares. Justamente en esos días trascendió
que Letizia y Felipe “no saben ni quieren saber el sexo del bebé”,
por lo que la gran nueva se descubrirá sólo cuando nazca.
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