Los dotes de mando de la princesa se notaron especialmente
este verano, cuando le pidió a su marido que no participara en
las regatas de Palma de Mallorca. El príncipe le hizo caso...
y causó un problema nacional con autoridades y empresarios.
No le dice Letizia, Leti, “mi princesa” ni nada que se
le parezca. Cuando se refiere a su esposa, en la intimidad, Felipe de
Borbón, príncipe de Asturias y heredero de la corona de
España, la nombra como “la jefa”. Y es verdad que
la ex periodista y futura reina es la que ordena en palacio. Ni su embarazo
ha amainado sus dotes de mando. Cuentan que en la mansión oficial
es ella la que lleva las riendas, y el príncipe se deja llevar.
Este verano europeo quedó claro que el hijo de los reyes ha
cambiado radicalmente de hábitos. Letizia susurró algo
así como, “cariño, este año no deberías
participar en la Copa del Rey, estoy embarazada y necesito de toda tu
atención”. Dicho y hecho. Uno de los veleros más
importantes, el “CAM”, se quedó sin su tripulante
más ilustre, ante el desconsuelo del resto del equipo y, sobre
todo, de los patrocinadores. Pero Letizia manda mucho, y al heredero
no le quedó más remedio que dejar a un lado su afición
más querida, la navegación deportiva. Dicen sus íntimos
que tomar esa decisión le costó más de un dolor
de cabeza, pero no quiso desairar a su embarazada esposa.
“Cosas” ya adelantó en exclusiva –en ediciones
pasadas– que la princesa de Asturias no siente el menor cariño
por las regatas y confesó a sus amigas –en su primer verano
de casada– que le aburrían Palma de Mallorca, el Club Náutico,
los paseos en barco, las competiciones marítimas y que lo suyo
es veranear en su tierra, en Asturias, visitar a la familia y todas
esas cosas sencillas que hacen los españoles comunes y corrientes.
Este año lo puso en práctica dejando a Felipe fuera de
la competencia.
La Virgen de Covadonga, venerada por los asturianos, está contenta
con la decisión principesca; pero el malestar de las autoridades
y patrocinadores de la regata ha sido tanta, que la familia real tuvo
que emitir una declaración asegurando la presencia de “la
jefa”. Fuentes del palacio de Marivent, lugar de residencia veraniega
de los reyes, confirmaron que “los príncipes tienen muy
claro que su lugar de veraneo es Palma, aunque esto no significa que
vayan a cambiar totalmente Mallorca por Asturias. Como es lógico,
pasarán unos días en el principado de Asturias, donde
visitarán a la abuela de doña Letizia”. Otra fuente
cercana a la familia real reconoció que “el embarazo de
la princesa no está siendo todo lo bueno que debiera ser, pero
ahora se encuentra bien y muy feliz. Palma le está sentando estupendamente”.
Ausencia notoria
Sin embargo, en Mallorca, habitual lugar de veraneo de la familia real
española, se echa de menos la presencia de Felipe al frente de
una embarcación y participando en la competencia. Y es que, dicen,
es buen marino, como lo era su abuelo, don Juan de Borbón, y
lo es su padre. Pero este año el príncipe tuvo que celebrar
desde lejos el triunfo de “su” barco, el “CAM”,
en la regata Breitling. Se limitó a conducir una lancha motora
por la bahía de Palma y saludar, y felicitar, desde ella a sus
ex compañeros. Y considerando que Letizia le pidió no
embarcarse, resultó muy extraño e incomprensible que subiera
con él a esa lancha, bautizada como la “Somni”, que
es una embarcación pequeña, sujeta al embiste de las olas
y a los golpes de mar, y poco recomendable para una mujer que, como
ella, está embarazada. Pero, como auguraba la periodista Paloma
Barrientos: “A lo mejor, doña Letizia tiene ya su máster
en navegación. Recuerden que aprendió a esquiar en Canadá
en apenas dos semanas”.
A pesar de los anuncios, es imposible no reconocer lo evidente: a la
futura reina no le llama la menor atención la navegación
deportiva, y por eso intenta alejar definitivamente a su esposo de ésa,
una de sus grandes pasiones. Eso sí, le “permitió”
asistir al concierto musical al aire libre que ofreció, precisamente,
un tripulante del “CAM”, Jaume Anglada, que es también
cantante.
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Causó
extrañeza y molestia que Letizia subiera con el prÍncipe
a esta lancha para saludar a las tripulaciones. La pequeña embarcación
no es apropiada para una mujer que espera un hijo.
En la casa real se intentó disimular la gran influencia de
“la jefa” sobre su marido con una lacónica declaración.
“No es la primera vez que el príncipe se ausenta de la
Copa del Rey, ha faltado otras veces por estar estudiando fuera o por
tener que asistir a alguna toma de posesión”, dijeron.
Pero los patrocinadores de la regata y los del “CAM” están
enfurecidos porque no entienden muy bien la historia de esta deserción,
teniendo en cuenta que entre los participantes en las jornadas de vela
había unos cuantos con mujeres embarazadas, y no por ello abandonaron
la competición náutica.
Es políticamente correcto en España hablar de la maternidad
compartida, pero en este caso es poco práctico. Porque en el
famoso balneario consideran que entre las “obligaciones”
veraniegas del heredero está dar publicidad con su presencia
a las actividades deportivas del archipiélago de las Baleares.
La alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, manifestó su preocupación
a los príncipes de Asturias ante el rumor que señalaba
que en futuros veranos, la pareja cambiará definitivamente las
Baleares por Asturias. Catalina aseguró que los futuros reyes
le dieron su palabra de no abandonar Mallorca: “Les rogamos que
pasaran los veranos en familia con nosotros, para que el hijo que esperan
crezca aquí, al igual que lo ha hecho don Felipe. Fuimos tan
insistentes en esto que al final nos van a hacer caso”.
La Única recepción
a la que los prÍncipes han asistido este verano fue un concierto
de mÚsica clÁsica. FELipe ha optado por darle a su señora
toda la tranquilidad que necesita por su embarazo.
Es evidente que las firmas comerciales invierten muchísimo
dinero en la Copa del Rey, y que lo hacen, en buena parte, por el gancho
que tiene la intervención en la regata de los miembros de la
familia real. La ausencia del príncipe se notó, y mucho.
Ilusionado por la paternidad
Los amigos menos marineros de los príncipes de Asturias los
apoyan afirmando que “no hay que sacar falsas conjeturas de donde
no las hay. Simplemente, Felipe quiere estar todo el tiempo junto a
su esposa en estos últimos meses de embarazo, porque se siente
muy ilusionado ante la idea de convertirse en padre, y prefiere no separarse
de Letizia. Por eso renunció a las regatas este verano, pero
el año próximo le veremos patroneando de nuevo el ‘CAM’.
Su mujer ni quiere ni puede prohibirle que practique su deporte favorito”.
Las “aventuras” estivales más arriesgadas de la
pareja han sido asistir al cumpleaños de Mafalda, hija de Rosario
y Kiryll de Bulgaria, y hacer acto de presencia en la famosa gala lírica
de Perelada… Un veraneo apropiado para una pareja “embarazada”.
José de Santiago, corresponsal