Por: Raimundo Encina / Fotos: Carlos Ferrer
La temporada 2009-2010 del Campeonato Náutico Oceánico de Chile cuenta con nuevos integrantes. Se trata de la tripulación del Roxy Team, el llamativo grupo de buenas mozas y expertas deportistas que conforman el equipo de la conocida marca de vestir femenino.

Con el objetivo de lograr un buen posicionamiento en los resultados finales de la ardua competencia, donde predominan hombres y especialmente connotados empresarios, se “tomaron” un Volker 29 llamado “María Reina”, embarcación que obtuvo la tercera posición en la Regata de Chiloé de 2008.
El yate, llamado así por la devoción schoenstattiana de su antiguo dueño, Andrés Palomer, fue adquirido recientemente para el proyecto del Roxy Team por uno de los pocos empresarios en Chile que se atreve a apostar por la cultura, el deporte y la entretención: Jorge Errázuriz Grez, mandamás de Celfin, quien también posee una reconocida experiencia en altamar. Sabiendo que a un bote no se le puede cambiar el nombre porque trae mala suerte, junto a Pablo Lorca y la marca Roxy inventaron este proyecto para revolucionar un mundo dominado por los hombres.
Basados en la experiencia de Samantha Jones, quien dio la vuelta al mundo en un barco llamado “Roxy”, esta inédita iniciativa ha llamado la atención en el ambiente deportivo del país.


No sólo son bellas e hijas de conocidos hombres de negocios, sino que también todas poseen un nutrido currículum en disciplinas náuticas. Arantza Gumucio es campeona chilena y sudamericana de láser radial. Bernardita Grez es experta en láser y windsurf, al igual que Catalina Baeza. Mientras que Magdalena González ha destacado en snipe y J-24. Antonia Undurraga también se especializa en windsurf y ha participado en cuatro versiones de la regata de Chiloé. Begoña Gumucio ha destacado en las modalidades 420 y optimist, y Paula Errázuriz tiene una amplia trayectoria de éxitos en su yate “Alcohuaz”. La última integrante de la flota es nada menos que la hija de Felipe Cubillos, quien desde hace años sigue los pasos de su padre.
“Esta es una oportunidad para demostrar que nosotras también podemos y queremos ser un ejemplo para todas las mujeres. Mostrar que un deporte tan masculino también puede ser femenino. Para prepararnos para Chiloé hemos entrenado mucho en Algarrobo junto a nuestro preparador, Felipe Robles. Más que ganar, queremos demostrar lo aperrada que es la mujer chilena”, comenta Paula Errázuriz de sólo 17 años.
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