Finalmente, Sigrid Alegría se casó con el productor musical
Juan Andrés Ossandón. “Siento que me merezco esto,
porque antes de conocerlo, ya había decidido que la persona que
fuera mi pareja, iba a ser un regalo para mí”, nos confidenció
un día antes de su matrimonio en una extensa entrevista, junto
con hablar de su segundo hijo, el que nacerá en mayo. Aquí,
los detalles de esa mágica noche y el relato de la historia de
amor que cambió su vida.
Por: Carolina Honorato C. / Fotos: Gonzalo Romero / Producción
general: Patricia Comandari / Producción: Bernardita del Solar
/ Maquillaje y pelo para revista “Cosas”: Francisco Mercader
/ Agradecimientos: Hotel Ritz Carlton.

No hubo ningún detalle al azar. La actriz Sigrid Alegría
y su pareja se preocuparon hasta del último detalle, porque para
ambos era clave que el ritual fuera tal como ellos querían, sin
perder obviamente el romanticismo.
El 8 de enero fue el día. Sigrid llegó cerca de las tres
de la tarde al Castillo Hidalgo para preparase y descansar. Momentos después,
fue el turno de Ana María Mancilla, la diseñadora de su
vestido, compuesto por una falda de 30 metros de organza de seda natural,
con una cascada de flores con cristales Swarovski y malla de metal color
plata, traídos especialmente desde Nueva York, y un peto corte
princesa de shantung.
La idea de Sigrid era lograr un vestido distinto al típico que
usan las mujeres embarazadas. De hecho, ella quería evidenciar
sus cinco meses de embarazo.
En los jardines del castillo la esperaba el novio, de elegante chaqué
azul marino, y las familias e hijos de ambos, además de personajes
del mundo de la televisión como Alvaro Rudolphy, Francisco Melo,
Daniela Lhorente, Bárbara Ruiz-Tagle, Claudia Pérez, Francisca
Imboden, Kena Rencoret, Antonia Santa María, Alvaro Espinoza, Catalina
Olcay, Alejandra Fosalba, Antonella Ríos, Pablo Morales, Eva Gómez,
Mario Conca, Patricio González y Ricardo Vicuña, entre otros.
A las 20:30 horas comenzó el matrimonio. Fue una ceremonia civil,
donde los padrinos fueron Katyna Huberman y su marido, Jimmy Frazier.
También hubo un momento espiritual, donde un sacerdote amigo les
dio su bendición.
Todo se realizó en un ambiente muy romántico, decorado en
tonos blancos y azules. Los invitados disfrutaron de la ceremonia en los
jardines y luego de una increíble fiesta, donde la banquetería
estuvo a cargo de Paulo Russo.
El primer baile de los novios fue con la canción “Nothing”
de Celine Dion, que fue seguido atentamente por los invitados. El escenario
contaba con un micrófono, para que los que quisieran pudiesen hacer
sus brindis y dedicarles los mejores deseos a la pareja. El primero en
hacerlo, fue el padre de la novia, Julio Alegría, después
lo hizo el abogado Luis Eduardo Thayer (casado con la madre del novio)
y sus amigas Katyna Huberman, Claudia Pérez y Alejandra Fosalba,
mientras que los hijos de cada uno, Alonso Velasco (12) y Raimundo Ossandón
(10), jugaban en el primer piso del castillo.
Luego, el cantante Pablo Herrera –enfundado en cuero– les
dedicó una de sus últimas canciones y así se dio
inicio a la fiesta, al ritmo de Juan Luis Guerra y los éxitos de
Michael Jackson, entre otros. También hubo muchas canciones interpretadas
en vivo por la cantante Loreto Canales.
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Uno de los momentos más emotivos fue cuando el padre de Sigrid
interpretó junto a su hermana Mireya el tango “El día
que me quieras”, especialmente dedicado a los novios.
La propia Sigrid también se encargó de prepararle una sorpresa
a su marido. En un momento de la fiesta, apareció con una tenida
muy sexy y se puso la liga. “Me vi divertidamente sensual”,
comentó después.
La novia, además, le regaló al novio un sensual baile al
ritmo de “Tabú”, una de las canciones compuestas por
él, para la banda sonora de la teleserie nocturna “Mujeres
de lujo”.
Con ese ánimo, los novios junto a familiares y amigos disfrutaron
hasta el amanecer de la música y fueron los últimos en irse
del Castillo Hidalgo.
Otro de los momentos emotivos de la velada fue cuando ambos se acercaron
a cortar una original torta, diseñada con tres pisos en forma de
maletas, coronada por figuras de ellos en mazapán, donde destacaba
una Sigrid con pelo al viento.
La historia de amor

Sin duda, todos los detalles preparados por la pareja para el matrimonio buscaron compartir el significado de su linda historia.
“Definitivamente el 2009 fue un año muy bueno”, comenta a “Cosas” Sigrid Alegría –considerada como una de las mejores actrices del espectro nacional–, mientras se instala en un café y muestra su guata de embarazada, horas antes de la ceremonia. Tiene cinco meses y está bastante flaca. “Es que no quiero engordar mucho, así es que me he cuidado bastante”, explica antes de comenzar a relatar su historia con Juan Andrés.
Se conocieron el 2008, cuando ella participaba en el programa “El Baile”, de TVN. En algún día de ensayo, ambos se toparon y él le preguntó: “¿Por qué estás tan bonita?”. Y ella sin pensarlo y sin entender hasta hoy muy bien su respuesta, le contestó: “Es que me separé… creo que mi ángel supo antes que yo, que él era. Porque hasta hoy no sé por qué le contesté eso, sentí que me estaba regalando (y se mata de la risa). ¡Qué errónea la respuesta! Pero él me contó que estaba en las mismas condiciones que yo”.

Desde ese momento nunca más se separaron. De hecho, a los días descubrieron que tenían una historia muy similar. “Y sentí al igual que Juan Andrés, mucha familiaridad. Todo era cómodo, honesto, fluido. Eramos uno. Y en sus brazos me sentí segura, en un hogar. Yo ya tenía la madurez suficiente y estaba valorando las cosas en la vida”.
Sigrid reconoce que antes le daba mucha responsabilidad a sus parejas de su propia felicidad. Pero en esta ocasión, ella estaba muy agradecida de que la hicieran tan feliz. “Todo muy nuevo, especial y agradable”. Sigrid irradia una belleza, una paz, está absolutamente plena. Da gusto escucharla hablar.
A los tres meses se fueron a vivir juntos. “Mi hijo Alonso rápidamente se subió al tren del amor, al igual que Raimundo, el hijo de Juan Andrés”. Confidencia que todo fluyó, brilló. “Es una relación con mucha comodidad”.
–¿Cómo es Juan Andrés?
–El es un protector. Para él tiene un valor importante y fundamental la familia. Somos su prioridad. Además es artista, creativo, loco, divertido y apasionado. Tiene todos los ingredientes que me gustan. Tengo mucha suerte.
Sigrid reconoce que Juan Andrés la ha ayudado mucho a estar bien, sentirse muy querida, protegida y segura. “Desde que Juan Andrés entró a mi vida, los sueños se empezaron a concretar. Eso sí, yo ya había aprendido que el amor no debe ser una tormenta”.

–¿Cómo lo aprendiste?
–De puro agotada. Entendí que el amor es lindo, cariñoso, amable, está llena de burbujas. Entonces, antes de conocer a Juan Andrés ya había decidido que mi pareja iba a ser un regalo para mí y para mi hijo. Yo estaba muy bien, me sentía así, con una familia que me respaldaba y apoyaba, y siempre con la esperanza de conocer al amor de mi vida. También sabía que ese amor, no iba a llegar a solucionarme la vida. Trabajé en mí, para lograr esto. Y en ese estado nos conocimos.
Una de las primeras preguntas que le hizo Juan Andrés a Sigrid, era saber qué esperaba ella de una pareja. “Y hablamos de complicidad, matrimonio e hijos. Yo quería casarme, tanto, que me había reservado toda la vida para él. Sabía que al menos quería tener dos hijos más y que sí creía en el amor para siempre, donde existiera mucho respeto y felicidad, sin dejar de coquetearnos todos los días un poco y él estuvo de acuerdo”.
–¿No dudaste ni un momento?
–No. Además, Alonso al tiro se llevó bien con él y con Raimundo. Todo fue mágico, iluminado, los dos con una disposición especial, preparados…
Al poco tiempo, en noviembre de 2008, se fueron a Buzios con dos parejas de amigos. Fue ahí donde le propusieron matrimonio. “El sabía que para mí todos los ritos eran importantes. El anillo, pedirle mi mano a mi papá, la postura de argollas, etcétera. Los dos somos muy románticos”.
–¿Cómo fue?
–Una noche decidimos salir a comer y a bailar, pero –cuando bajo las escaleras– todos estaban muy arreglados, mis amigas con tacos y yo con zapatillas, entonces ellas me agarraron y me vistieron de blanco; de hecho, comenté que parecía novia. Mientras comíamos, cada pareja contó su historia de amor y cuando nos tocó a nosotros, Juan Andrés dijo: “La vida se puede resumir en un día, donde la primera etapa es como la mañana; donde uno decide cosas, hace trámites, aprende”. Contó que nosotros como pareja estábamos como a la hora de almuerzo, donde hay que alimentarse, sentarse, disfrutar y ver qué se hace el resto de la tarde, cuando me dice: “¿Te gustaría almorzar conmigo? para ver qué hacemos el resto del día”. A mí me dio fiebre, me puse roja y mi amiga me dice llorando: “Tengo algo para ti”. Y saca de su cartera una cajita con una joya.
Al regreso empezaron a decidir los detalles de la ceremonia. Desde el principio determinaron casarse en enero de este año. “Justo cuando íbamos a empezar a concretar los detalles, quedé embarazada”.

–Habían pasado 12 años desde que habías sido madre.
–Sí, y yo no estaba planificando ser mamá ahora, pero me empecé a sentir mal, a oler todo, a llorar por una canción en la radio, así es que le dije a Juan Andrés y decidimos hacernos el test.
Fue a comprar el examen a la farmacia y a la vuelta lo realizaron juntos. Después de un rato, ninguno se atrevía a mirar el resultado, hasta que lo vimos. Nos abrazamos mucho rato, fue muy vertiginoso ese momento. Era lo que tenía que pasar. Alonso y Raimundo se pusieron muy contentos… Todo es perfecto en esta historia.

–¿Cómo ha sido tu embarazo?
–Muy distinto, más pausado, más adulto. Mi primer embarazo fue rápido, era chica y no recuerdo haber estado tan embarazada como ahora. Ahora es mucho más delicado. Estuve un mes y medio en cama, me puse al día con el cine, la farándula, la política, etcétera. ¡Ah! Y me cuidé en el peso, para no transformarme en un buda.
Después, retomaron los preparativos del matrimonio. “Bien atrasados… pero lo hicimos como quisimos”.
Finalmente esperaron una semana para irse de luna de miel. El destino elegido: el Caribe.
–¿Sientes que finalmente la vida te premió, te recompensó?
–Todas las anteriores. Puse de mi parte para que las cosas sucedieran así; además, tengo un ángel que me acompaña, que me da suerte y que me ha permitido gozar de lo que me pasa.
Sigrid se ríe. Está orgullosa de su historia, pero por sobre todo de ella y de su disposición para ser feliz.
 
 
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