Fundador de la beca AMA y el integrante más joven –único
chileno– en el Comité de Adquisiciones del Tate Museum de
Londres, participó en Art Basel Miami Beach, la feria de arte contemporáneo
más importante de Estados Unidos. Champagne en mano, sigamos sus
pasos...
Miami, 1 de diciembre
8
AM: Llego a Miami en un brillante día de sol, en medio de una brisa
tibia y húmeda.
El aeropuerto está repleto, y es fácil reconocer a los que,
como yo, vienen a participar en Art Basel Miami Beach. Abunda la ropa
negra, los anteojos ópticos gruesos y ese look entre bohemio e
intelectual que uno encuentra a menudo en galerías y museos de
Beijing a Berlín.
En medio de la crisis, nadie sabe qué sucederá en esta octava
versión de la ABMB, pero después de las exitosas ventas
de arte contemporáneo en Europa y Nueva York hace unas semanas,
el ánimo es optimista y hasta alegre.
Oficialmente, la feria no abre sus puertas hasta el jueves 3 de diciembre,
pero para los artistas, curadores, dealers, galeristas, coleccionistas
y los casi 4 mil periodistas que cubren el evento, todo ocurre en los
cuatro días previos. Para cuando llegan los curiosos y los turistas,
ya no queda nadie realmente importante.
10 AM: Me instalo en el departamento de un amigo. Reviso mi agenda y siento
una mezcla de excitación y cansancio. Aparte de las visitas a cada
feria –Pulse, NADA, Design Miami, Photo Miami, etc., etc.–
están las inauguraciones, las fiestas, los cocktails, las conferencias,
los lanzamientos, las comidas, las performances… ¡Uf! Miami
no para en estos días. Cartier, Montcler y Pucci son sólo
algunas de las marcas que tienen fiestas organizadas este año.
Larry Gagosian, el dealer más influyente del mundo, tendrá
la suya en el nuevo W Hotel & Residences.
1 PM: Mientras espero recibir mi credencial en el Convention Center, el
cuartel central de ABMB, escucho rumores y rumores. Este año habrá
más arte, artistas y galerías, pero nadie está corriendo
riesgos innecesarios y los precios, dicen, serán más moderados.
Habrá que olvidarse por el momento de Koons o Hirsts de un millón
de dólares.
Con mi credencial en mano, me voy a The Webster, mi tienda favorita en
South Beach, a saludar a mis amigos y ver qué hay de nuevo.
6 PM: Fiesta oficial de inauguración de ABMB en el Hotel Mondrian,
diseñado por Marcel Wanders e inspirado en el cuento “La
Bella Durmiente”. El área de la piscina está repleta;
el lobby también. Si alguien pensaba que esta versión de
la feria iba a estar más “tranqui”, se equivocó.
Pido una copa de champagne en el bar. Luego otra.
Parto a la inauguración de Design Miami en el Design District.
Vitra, Driade, Studio Marquette y otras tiendas tienen cocktails organizados.
Gucci inauguró su boutique temporal, la misma que había
visitado unas semanas antes en Nueva York, y no resisto un par de zapatillas
de edición limitada.
Martin Margiela también tiene un “pop up store” en
el subterráneo del Moore Building, y, al otro lado del pasillo,
Fendi tiene instalada su “F Factory”, donde es posible ver
la construcción de una cartera de principio a fin. ¿Quién
tiene tiempo para eso?
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“Autorretrato”, de
Sylvester Stallone. |
“Felipe II”, retrato
de Michael Jackson por Kehinde Wiley. |
2 de Diciembre
11 Am: Me reúno con un grupo de curadores del Tate de Londres,
donde soy parte del Comité de Adquisiciones, para una visita privada
a ABMB. La pintura más comentada es “Felipe II”, un
gigantesco retrato de Michael Jackson a caballo y rodeado de angelitos,
que fue comisionado por el cantante antes de su muerte al artista Kehinde
Wiley. Fue vendido por Jeffrey Dietch, de Deitch Projects en Nueva York,
por 160 mil dólares a un museo europeo.
En la Galería Acquavella, también de Nueva York, un dibujo
de Lucien Freud a la venta por 45 mil dólares. A su lado, un Picasso
en 8.5 millones.

En primer plano, uno de los “perros” de
Jeff Koons.
Como todos los años, la feria está llena de famosos. Elle
MacPherson, Joe McEnroe, Calvin Klein… Sylvester Stallone vende
sus propias pinturas –¡no tenía idea que pintaba!–
en la Gmurzynska Gallery. Son cuadros abstractos con precios que van entre
los 40 y los 50 mil dólares. Vendió dos el primer día.
2 PM: Visita a Nada, Pulse y otras ferias. Ver tanto arte junto es excitante,
pero hay que ir con cuidado. Después de un rato, es imposible mantener
el interés necesario en cada pieza.
6 PM: Cocktail organizado por mis amigos del Tate. Hablamos del éxito
de la beca AMA, que creé para apoyar al arte contemporáneo
nacional y a los artistas chilenos. No puedo disimular mi orgullo por
la buena acogida que ha tenido.
10 PM: Fiesta de François Nars en The Standard.
El famoso gurú del maquillaje llega en traje negro junto a Naomi
Campbell, también de negro.
Una de las suites del hotel sirve como galería para los retratos
de 15 fashionistas maquillados por Nars, incluyendo a Isabella Rosellini,
Carla Gugino y Marc Jacobs. La fiesta fue organizada por el novio de Jacobs,
el brasilero Lorenzo Martone.
A un par de cuadras de distancia, me cuentan, la princesa Michael de Kent
asiste a una comida organizada por la galería de Stallone en The
Setai.

Sylvester Stallone junto a una de sus pinturas.
3 de diciembre
1 PM: Todavía cansado después de la noche anterior. Para
recuperarme, me dirijo al bar instalado en CIFO –la Fontanals Cisneros
Art Foundation, presidida por Ella Cisneros–, que este año
ha organizado nuevamente el “brunch” más comentado
de la semana. Pido una mimosa (champagne y jugo de naranja), porque nada
remedia los efectos del champagne como más champagne.
CIFO exhibe “Being in the World: Selections from de Ella Fontanals
Cisneros Collection”, obras de siete artistas, incluyendo a Chantal
Ackerman, Rafael Lozano y Bill Viola, unidas por la idea de la “situación”
desarrollada por Jean Paul Sastre.
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Elle MacPherson y Tony Shafrazi. |
Andrés y Lauren Santo
Domingo y Dereck Blasberg. |
Suena terriblemente intelectual, pero la muestra es fácil de digerir
y muy interesante.
Me reúno con Cecilia Brunson –mi amiga y curadora de la beca
AMA– y con su mamá, Cecilia Miquel, representante de Sotheby’s
en Chile, y juntos pasamos la tarde recorriendo las ferias satélite.
8 PM: Comida en la casa de unos importantes coleccionistas de Miami. La
casa es un museo, en el mejor sentido de la palabra.
11 PM: ¡Otra fiesta!, ¡y esta vez conmigo como anfitrión!
“The Box”, el club de Nueva York famoso por sus performances
eróticas y por la cantidad de celebrities que recibe, me pidió
que sirviera como coanfitrión de su fiesta de apertura, organizada
por la revista “Interview” en honor a los miembros del Tate.
¡Por supuesto que acepté! ¡Amo The Box! Mis amigos
Patrick Duffy –dueño de Serpentine en Nueva York, un club
privado para gente relacionada con el arte– y Thomás Rom,
fueron otros de los anfitriones.
El club convirtió Nikki Beach en un gigantesco burlesque, y fue
una de las noches más inolvidables de la semana.
4 de Diciembre
11 AM: Viendo más arte con mi amigo Alvaro Concha, y con las dos
Cecilias.
Quizás la crisis ha afectado los precios, pero no la creatividad.
Me gusta mucho una frase de neón de Peter Liversidge que dice “Miami
es el lugar donde el neón viene a morir”. Me recuerda la
performance de Sebastián Errázuriz, el artista chileno que
hizo que un avión recorriera por estos días el cielo de
la ciudad con un cartel que decía: “Death is the only certainty
in life” (La muerte es la única certeza en la vida).
También me llama la atención una enorme mesa de pool redonda
del mexicano Gabriel Orozco, que además acaba de inaugurar su primera
retrospectiva en el MoMA de Nueva York.
6 PM: Cocktail con la gente del Tate. ¡Más champagne, pleaaaseee!
9 PM: Fiesta de Victor & Rolf en The Webster.
El dúo de diseñadores holandeses presenta piezas de su colección
de primavera 2010, mientras en los muros cuelgan obras de Kehinde Wiley
y Shepard Fairey, el artista de Boston que creó la famosa imagen
de la campaña de Obama, “Hope”.
Aparte de mis amigos Laure Heriard Debreuil y Fredric Dechnik, dueños
de la tienda, también están China Chow, Genevieve Jones,
Cecilia Dean –editora de “Visionaire”–, los diseñadores
de DSquared, y el artista Aaron Young.
2 AM: The Box en Nikki Beach.
¿Qué pasa que no llega el champagne? ¡Y por Dios,
¿qué está haciendo esa mujer sobre el escenario?!

Vladimir Doronin, Naomi Campbell, Eva Chow y Aby Rosen.
5 de Diciembre
1 PM: Ligero dolor de cabeza y el sol ardiendo alrededor de la piscina
en el Sagamore Hotel no ayuda mucho.
El brunch organizado todos los años por este hotel/galería
de arte es uno de los “must” de la semana. Todos están
aquí. Pido una omelette con queso feta y hierbas. Y una aspirina.
3 PM: Continúo con visitas a más ferias durante la tarde,
esta vez con Diego Ravavoy y otros coleccionistas argentinos. La oferta
es interminable, el tráfico insoportable, y como ya es fin de semana,
se hace difícil caminar entre la multitud. Pero aparte de los inconvenientes,
me alegra que haya tanto entusiasmo por el arte. Es realmente increíble.
10 PM: Fiesta de David LaChapelle y Maybach en el Hotel Raleigh.
La estrella de la noche es Daphne Guinness, la famosa aristócrata
y “fashion icon” británica, que con la cara muy blanca,
el pelo muy negro, cubierta en diamantes y montada en los zapatos más
altos que haya visto en mi vida –Alexander McQueen– terminó
en la piscina junto a LaChapelle y rodeada de hombres en Speedo.
Hay cosas que sólo se pueden ver en Miami.
Me recordó otra fiesta, hace unos años, en la piscina del
Delano, cuando el fotógrafo Terry Richardson presentó uno
de sus libros con varios modelos desnudos en el agua.
3 AM: ¿Es viernes? ¿Sábado? ¿Lunes? ¡Que
importa! Aquí estoy, perdido en algún rincón de The
Box.
6 de diciembre
11 AM: Muerto.
Miro el reloj, doy media vuelta y me hundo en mi almohada.
6 PM: Fiesta organizada por Zanford y Dolores Ziff para la compañía
de danza contemporánea Batsheva en el W. Los signos de cansancio
entre los invitados son evidentes, pero nadie quiere que la fiesta llegue
a su fin.
Comienzan las despedidas, los besos, los abrazos, las promesas de que
nos encontraremos todos aquí nuevamente el próximo diciembre.
Realmente espero que así sea.
ABMB puede parecer a veces un circo de locos, una fiesta agotadora, una
galería interminable, pero hay pocos eventos más alucinantes
y creativos. Mientras preparo las maletas para partir de vuelta a Santiago,
ya comienzo a sentir una ola de nostalgia.
Good bye Miami. See you soon!
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