Este año, las top models aparecieron con alas de celuloide, vinilo
e incluso metal. Las mujeres más sexies del mundo lucieron como
figuras cibernéticas en este megaevento que se tituló justamente
“Ciencia Ficción”.

En Estados Unidos, el desfile anual de la marca de lingerie Victoria’s
Secret es más visto que la final del campeonato de béisbol,
más que la entrega de los Oscar, que el Fashion Week de Nueva York
y que los premios de MTV. Por eso, las modelos que participan adquieren
de un día para otro el prefijo “top”, indicando que
ya están en la primera fila de esa difícil profesión.
Y sin duda que este desfile es el que tiene más complicaciones
que todos los demás, porque las elegidas no sólo están
obligadas a aparecer en ropa interior en público, sino que también
deben equilibrarse sobre altísimos tacos stilettos –¡ahora
con plataformas!– y soportar en la espalda pesadas alas sin derecho
a tropezar.
Esta vez, las alas no sólo fueron de plumas o velos, como en años
anteriores, ya que el desfile se tituló “Ciencia Ficción”
y así, los productores pudieron agregarle a las bellísimas
mujeres artilugios de metal, plástico, vinilo y todo lo que parezca
o sugiera navegación intergaláctica en la afiebrada mente
de los hombres de hoy.
El espectáculo fue quizás el más grandioso de las
últimas temporadas, porque incluyó un coro, bailarines acrobáticos,
un globo gigante estampado con lunares... y el piso de la pasarela tachonado
de polvo de estrellas azules. Esto, claro, sin contar con cada una de
las modelos, que son una producción en sí mismas con sus
cambios de peinado, maquillaje, lingerie, collares, mariposas, mangas
de satén, plumas, capas doradas, guantes interminables, manguitos
de piel, cuellos voluminosos y las increíbles alas. Todos los conjuntos,
diseñados por Charlotte Stockdale y Todd Thomas, transformaban
a las modelos en figuras increíbles, capaces de bajar de una nave
espacial y volverse de inmediato a algún lugar del infinito. En
colores brillantes y pisando fuerte, las bellezas espaciales fueron apareciendo
en seis etapas que corresponden a las nuevas colecciones de la marca:
Magical Journey, All Aboard, Pink Planet, Enchanted Forest, Star Trooper
y Romantic Journey. Esta última incluyó un corazón
de metal esculpido que fue usado por Alessandra Ambrosio, además
de un corsé confeccionado con cristales Swarovski.
Nadie se lo pierde
El show lo abrió Fergie, la cantante de “Black eyed peas”,
que adoptó un look similar al de las modelos, mostrándose
más sexy que nunca en un top de raso, slip de la marca y una larga
cola.
La primera en emerger de un escenario tipo castillo –y ovacionada-–fue
Heidi Klum que, con 36 años, fue contratada por décima tercera
vez por Victoria’s Secret para este megaevento. Heidi tuvo a su
cuarto hijo hace seis semanas y por eso no desfiló, sino que –un
poco más cubierta que las demás– actuó como
anfitriona y animadora del show. Días antes había declarado:
“Son chicas súper sexies en lencería súper
sexy..., ¿quién querría perderse esto?”.
Efectivamente, en las primeras filas del Club Lexington Avenue Armory,
estuvieron Carine Roitfeld, editora de revista “Vogue” Francia,
la estilista Patricia Field y los diseñadores Zac Posen y Alexander
Wang. También el magnate de la música Russell Simmons, que
comentó: “Podría mirar esto en Internet, pero estar
aquí es mucho mejor. El espectáculo siempre es divertido
y la producción es grandiosa”.
Además de Heidi, las miradas y las mayores ovaciones fueron para
la brasileña Alessandra Ambrosio –que con sus largas zancadas
destila erotismo por donde pasa– y Miranda Kerr, que combina dulzura
y picardía no siempre en partes iguales, porque la gracia de esta
australiana es, justamente, transformarse en cada incursión por
la pasarela. La novia de Orlando Bloom modeló el conjunto que fue
destacado como el más romántico de la noche, compuesto por
un bikini casi transparente y un brassiere con estómago, de cuadrilllé
y encaje. A este conjunto los productores le adicionaron una alas, simulando
maquinaria de reloj con números romanos, para dar la ilusión
del paso del tiempo. La Ambrosio lució uno de los looks más
estrambóticos de la noche, en fuerte color fucsia con medias y
guantes del mismo tono. En vez de alas, le colgaron una estrella de plástico
en la espalda de la que colgaban tiras de gasa del mismo tono que flotaban
cuando ella se movía.
La californiana Marisa Miller fue otra de las destacadas porque tuvo el
honor de lucir el Fantasy Miracle Bra, un brassiere avaluado en tres millones
de dólares debido a que está cubierto con dos mil 900 diamantes,
que van desde el color blanco hasta el cognac, y 22 rubíes. El
broche central es un diamante en forma de corazón de 16 quilates.
Aunque nadie le creyó, Marisa asegura que el sostén más
caro del mundo es “sorprendentemente cómodo de usar”.

La holandesa Doutzen Kroes estuvo en el desfile 2008, pero fue en esta
versión cuando se convirtió en estrella por derecho propio,
aspirando a ocupar el lugar que dejó la brasileña Gisele
Bündchen. Doutzen es preciosa de cara y tiene un cuerpo espectacular
que la ha llevado a ser la única mujer de su nacionalidad en conquistar
un lugar entre las top ten del modelaje.
Cinco nuevas ángeles se incorporaron al team más sexy del
mundo: Emanuela de Paula, Chanel Iman, Rosie Huntington-Whiteley, Lindsay
Ellingson y Candice Swanepoel. “Es mi primer desfile para Victoria’s
Secret y estoy muy emocionada”, confesaba previamente la brasileña
Emanuela de Paula, una sexy brasileña con un look absolutamente
distinto al de Alessandra Ambrosio, pero con su misma energía erótica.
Nacida en Cabo Santo Agostino, en el norte del país, es una belleza
absolutamente felina: mitad mujer-mitad pantera, la bautizó un
periodista de su tierra. Los productores vistieron a Emanuela con un bikini
plateado y pusieron en sus manos una larga guirnalda de púas doradas,
lo que la convirtió en una African Queen navegando hacia Marte.
Así, Marisa, Alessandra, Doutzen, Miranda y las demás revivieron
la leyenda viva de Victoria’s Secret, ésa que dice: las mujeres
guapas son más guapas cuando están en ropa interior.
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