Con el humor negro que lo caracteriza, Lagos,
el hombre fuerte de los “realities”, el rostro popular de
Canal 13, habla de todo, a su manera, en su jerga y a su velocidad.
Está feliz conduciendo “La Granja Vip”, asegura que
se divierte muchísimo, como también aclara que fue una
broma de Pamela Díaz el asunto del matrimonio. “No, no
me he casado”.
Por Carolina Honorato C. | Fotos: Gonzalo
Romero
Sergio
Lagos asegura no estar cansado. “No podría hacer un trabajo
liviano, no es mío”. Y eso que su rutina diaria, de sólo
oírla, es completamente agotadora. De domingo a jueves participa
full en los quehaceres de “La Granja Vip”, y los viernes
y sábado viaja con su grupo de música, “Marciano”.
“Definitivamente no soy el novio ideal”, advierte. Y aunque
por este año no hará nada más en televisión,
ya tiene en mente distintos cursos que quiere realizar fuera de Chile,
para explorar su lado histriónico. Igual afirma que cada día
disfruta más su rol de conductor del reality. Aunque también
confiesa que, si no estuviese involucrado, no sería precisamente
de los que ven “La Granja Vip”. “Soy de esas personas
que ni siquiera ve teleseries. Eso me implicaría un desgaste
de tiempo que simplemente no tengo. Creo que si yo no estuviera conduciendo
este programa, no lo vería, porque siempre hay algo más
interesante que ver en televisión o que hacer, ya sea con mi
grupo, con mi productora Evolución… En fin, por suerte
me tocó trabajar en él”.
Sergio Lagos es intenso, agotador y rápido en sus análisis.
Da la impresión de que no miente y de que no tiene dobles discursos.
Simplemente no habla de lo que no quiere. Y una de sus reglas de vida
es no dar ningún detalle de su mundo personal. Sin embargo, tiene
el humor para aceptar que Pamela Díaz, en su reingreso a “La
Granja…”, asegure que él se casó y, de hecho,
celebre la broma junto a los demás concursantes… Esa misma
ironía que después tuvo que utilizar para desmentirlo.
“Yo le seguí su juego, no le iba a arruinar la fiesta,
pero no estoy casado ni tampoco voy a entrar en detalles sobre mi relación
de pareja”. Se ríe y recuerda: “Cuando entré
a la casona de Pirque, todo el mundo me empezó a felicitar. Yo
no entendía nada. Hasta que empecé a escuchar las cosas
que la Pamela les estaba contando. Sus bromas y, obviamente, no quise
decir: ‘Estás mintiendo’, porque si no, todo lo que
ella había dicho iba a tener que volver a explicarlo. Imagínate
que hay cosas que afirmó que todavía los concursantes
creen. Fue gracioso, porque varias personas me llamaron para felicitarme”.
"SOY UN TIPO AGOTADOR"
–Al escucharte hablar, debe ser bien difícil estar
contigo en pareja. Si eres un “chico” muy ocupado…
–(Se ríe). Por ahí hay un tema que tengo que arreglar,
en algún minuto, pero mi vida ha sido así. Y creo que
lo más importante en una relación es ser claro. No pretendo
hacer un examen sicológico acá contigo, ni tampoco creo
que tenga que ponerme a prueba en ese nivel, pero lo que sí tengo
claro es que las relaciones que yo establezco, las establezco bajo el
principio de la verdad… Este soy yo. Así funciono. Y esto
tampoco significa que el amor sea fácil; en ninguna situación.
Se pone serio: “En términos personales, por primera vez
en mi vida me estoy dando tiempo de reflexionar acerca de esas áreas…
Y creo que también tiene que ver con la forma en que los hombres
miran”.
–¿Cómo así?
–Cuando un hombre llega a una fiesta y ve pasar a una niña
bonita, se da vuelta a mirarla y por supuesto que la chica de uno se
da cuenta de inmediato. En cambio, en la misma situación, ustedes
son capaces de mirar a todas las mujeres y sus vestidos de una vez,
para chequear de inmediato. El hombre se aproxima a la mujer, primero,
porque hay una curiosidad sexual; la mujer lo primero que aprende a
escribir en su diario de vida es: “Ayer conocí a Pepito”.
El hombre habla de amor cuando la mujer le dice: “Yo no te voy
a dar un beso si no estamos pololeando”. Entonces, el hombre entra
en el proceso de transar ciertas cosas. Luego está esa frase
vulgar: “Dame la prueba de amor”, que es un ejercicio femenino
en la voz del hombre. Somos mundos distintos, absolutamente. Y obviamente
ella responde: “No te la doy si no estamos casados”, o algo
por el estilo.
–Veo que no tienes muy desarrollado tu lado femenino.
–¿Mi lado femenino? Antes de incorporarlo, hay que entender
un poco a la mujer. ¿Sabes dónde aprendí harto?
En “Acoso Textual”. Ahí saqué mi lado femenino,
tenía una terapia a ocho voces. Me comentaban, por ejemplo, que
cuando una mujer discute por algo, no siempre lo hace por la cosa que
está discutiendo, sino porque simplemente quiere evitar otro
tema. O, de repente, cuando te dice: “Me duele la cabeza”,
no te está diciendo tráeme una Aspirina, que es lo que
todos los hombres creemos, te está diciendo: “Abrázame,
que necesito que me acojan”. Las mujeres hablan en otro lenguaje
y a los hombres nos cuesta mucho responder, estamos construidos con
otra lógica.
Y continúa en su análisis. “Creo que el principio
del ‘príncipe azul’ en las mujeres es muy perjudicial.
Nosotros no somos príncipes azules, somos vulgares hombres y
lo que me pasa es que siento que las mujeres viven con esa fe. Felipe
Bianchi decía la otra vez en una entrevista que las mujeres son
las que deciden con quién pololear, con quién casarse,
con quién van a tener hijos, pero que al final igual le echan
toda la culpa al hombre. La mujer se termina de convencer que el príncipe
azul no existe como a los 30 años y ahí vienen la autoayuda,
yoga, Pilates. Ahí vienen cosas como: “Me debo preocupar
de mi mundo interno”.
–Veo que recién te estás cuestionando…
–Lo que me estoy cuestionando es que hay un mundo alrededor mío
que le cuesta mucho entender mi velocidad o mi lógica de comportamiento.
Soy un tipo agotador. Me acuesto tarde y me levanto temprano. Y eso
se puede leer de muchas formas, como de falta de dedicación,
falta de amor. Y ésa es una situación externa, la que
antes veía como mi rollo. En cambio ahora lo estoy incorporando
y asumiendo que hay ciertas cosas en las que puedo ayudar para que esto
no sea una situación traumática para la persona, por ejemplo,
que está conmigo en pareja. Tengo más cuidado, es como
una reforma general.
–Y mientras aprendes un poco de las mujeres, sigues
full en tus proyectos.
–Jamás dejaría “Marciano”
ni tampoco la productora, porque además de ser mi proyecto, están
también mis principales afectos, mi hermano, mis amigos Pablo
Mardones, Rodrigo Castro… Hay una línea de fuego muy fuerte
y por suerte Evolución es un centro creativo, que funciona muy
bien y es muy gratificante llegar y ver que hay muy buen ambiente en
la oficina y que hay 10 personas trabajando y que están todos
pasándolo muy bien y disfrutando.
–Y con respecto a la televisión, ¿sientes
que Canal 13 valora tu trabajo?, porque el año pasado estabas
como enojado.
–Lo que pasa es que yo siento que una industria tan compleja como
es la televisión muchas veces no tiene tiempo de ser lo suficientemente
precavida con todas las expectativas que existen; entonces, claro, en
algún minuto sentí que mis expectativas no habían
sido tratadas de la mejor manera. Pero hemos conversado la situación
y hemos llegado a un convencimiento de que entre ambas partes hay buenas
intenciones y, por lo mismo, estamos trabajando juntos.
–Y el próximo año, ¿podrías
animar el Festival de Viña?
–No creo. No me lo he planteado. De hecho, yo nunca me lo había
planteado hasta que... A mí me gusta jugar a la pelota y si me
invitan a jugar por la selección chilena en el Estadio Nacional,
voy. Siempre asumo que lo más interesante que uno puede hacer
en la vida es saltar al vacío. Por eso, el año pasado
me ofrecí. Y siento que tenía la capacidad para hacerlo.
DE GRANJA EN GRANJA
–Hablemos
de “La Granja…” o de tus granjas internas…
–Mi granja interna es bastante más intensa. Pero para eso
tengo a mi hermano, a mi entorno más cercano, una sicóloga…
Siempre estoy conversando con gente. Necesito que me ayuden. Mi hermano
es como mi consultor personal. Pero “mi granja” no es problema;
la conozco entera, al revés y al derecho.
–¿Eres disperso?
–No, apasionado. La pasión me brota en distintas partes,
lo que me hace muchas veces necesitar poner en orden las cosas para
volver a empezar.
–Hablemos de “La Granja Vip” y sus diferencias
con la anterior.
–Los personajes que estaban dentro de la primera era gente que
no manejaba el medio. En cambio, los de ahora se cuidan mucho. Además,
mientras más “realities” ves, más preparado
estás para medir tus acciones dentro. Es curioso que, por ejemplo,
en este reality no haya ninguna relación afectiva, así
de grave o así de normados están. Todo el mundo se preocupa
también de establecer el mínimo de compromiso con el otro.
–Para muchas personas, “La Granja Vip” no
tienen nada de Vip.
–Ese es un punto a discutir. Creo que Pamela Díaz, para
mucha gente es “Vip”. Hay muchos formatos, pero recuerda
que “La Granja” se iba a hacer sólo una vez y fue
tal el éxito, que hicimos dos, ocupando las mismas instalaciones
y manejamos ese concepto con gente más conocida. La categoría
“Vip” es súper relativa, porque Black es un “Vip”
para una gran cantidad de niños de entre 15 y 19 años
del país. Pamela Díaz podrá no ser “Vip”
para ti, porque tú conoces a todas las modelos de Chile, pero
para muchas niñas, Pamela Díaz es la morena de Chile.
Coca Mendoza es un ídolo.
–Igual este reality ha estado lleno de sorpresas…
–La vida es así, siempre nos da sorpresas y no tiene que
ver con el formato, tiene que ver con la condición en que estamos
haciéndolo. Nunca nosotros supusimos que Pamela iba a estar alrededor
de la situación en la que hoy día se encuentra a propósito
de las joyas, nunca supusimos que Sandra O’Ryan se iba a retirar
o que alguien iba a filtrar información a la prensa. Y bueno,
lo de Black, por supuesto que se escapa a todas nuestras lógicas
y nuestro afán.
–¿Ustedes, al pedirle a Black que se retire,
ya tenían todas las pruebas?
–No fue una expulsión. Lo que ocurrió es que no
podíamos continuar con una situación tan poco clara dentro
de la estructura de la competencia. Su versión, comparándola
con los hechos concretos, no es satisfactoria, no es veraz y, al no
ser veraz, tú no puedes mantener una situación de doble
estilo dentro de la competencia.
–El momento en que Black le entrega la pastilla a Kathy,
¿está grabado?
–No, porque lo más probable es que se haya preocupado de
que no fuese registrado, pero tampoco está registrado el momento
en que nosotros –el día anterior– le entregamos la
pastilla a él… Pero la persona a la que él responsabiliza
no se encontraba en “La Granja”… Eso sí, nosotros
tampoco le estamos agregando nada al hecho. Nosotros estamos diciendo
que el relato no es satisfactorio.
Reflexiona: “Este formato es súper potente y genera un
nivel de audiencia apabullante y, por lo mismo, hay una acción
ultra desesperada de los medios que compiten con nosotros… Y todo
es delicado. El mismo hecho de que exista la posibilidad de un informante…
Hay 160 personas que trabajan, la mitad en Pirque y la otra en Santiago.
El informante puede ser cualquiera. Entonces, la investigación
es prácticamente imposible y nosotros tampoco vamos a hacer una
‘caza de brujas’. Lo que nosotros sí tenemos muy
claro es que existe un informante. Pero también es cómplice
el medio que se hace cargo de esa información. La verdad es que
estamos pidiendo varias rectificaciones, porque también la cantidad
de horas que se emite ‘La Granja Vip’ en otros canales,
está excedida de las normas… Si nosotros quisiéramos
jugar el mismo juego, pediríamos, por ejemplo, el último
capítulo de alguna teleserie que estén dando los otros
canales y se lo mostraríamos a los chicos de ‘La Granja’
como premio…”.
–¿Por qué el público ve “La
Granja”?
–Porque en este formato se reúne todo lo que hace atractiva
la televisión, cierto nivel de morbo, de conocimiento del otro
y de participación. Toda esa fórmula integrada hace que
el programa sea súper adictivo.
–¿Ellos siempre están conscientes de que
los están grabando?
–Creo que cada vez menos, pero tengo la sensación que mientras
más “realities” vayamos haciendo, los concursantes
van cada vez más preparados a la situación. En ésta
no han salido mucho las vidas personales, ellos saben hasta dónde
pueden dar. La gente que conoce a Pato Laguna, por ejemplo, se extraña
que no “pinche”.
–¿Y es verdad que la Pamela Díaz le subía
mucho el rating?
–No, no sube tanto el rating, no es tan así. Cuando se
fue la Pamela, el programa siguió marcando muy buen rating.
–¿Y no sientes que vas a quedar enmarcado como
el animador de los “realities”?
–No. Depende de la vuelta… No me complica hacer más
“realities”, en la medida que sean consistentes. Creo que
esto es claramente televisión, no es “un disfraz de…”,
esto es televisión full. Aquí mostramos la vida privada
de las personas que quieran ser mostradas.