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Siguen allí las playas, el calor y el shopping permanente;
pero ahora también hay arte contemporáneo, diseño
y refinados restaurantes y hoteles para toparse con magnates y disfrutar
del lujo internacional.
Por Manuel Santelices, corresponsal.

Miami, pensarán ustedes haciendo sus maletas, no requiere más
equipaje que un bikini, un bronceador y un frasco de aspirinas para combatir
los efectos de “el día después”.
Pero están equivocados.
La ciudad de las playas y el shopping, del hedonismo y la diversión,
está siendo rápidamente reemplazada por un sitio donde el
arte contemporáneo, la música, la moda, el diseño
y la arquitectura son los protagonistas, un lugar donde Elizabeth Peyton
tiene tanta o más importancia que Elizabeth Hurley.
Pero no nos engañemos. Si lo que busca son platinadas starlets
en bikini de leopardo o algún atractivo “pool boy”
llamado Paco que acarrea mojitos sin más atuendo que un short blanco,
los encontrará fácilmente en la terraza del Delano, The
Raleigh o The Setai. Estos hoteles, igual que la docena de lujosas piscinas
que se abre como ojos celestes frente al Atlántico, al borde de
Collins Avenue, son el set perfecto para disfrutar de un Miami que huele
a nostalgia; todo sexo, dinero y champagne. ¿Una “mimosa”
de 20 dólares más impuesto y propina? Ahí está,
al borde de su toalla, servida por una camarera que, en otro destino y
otro país, ocuparía las horas más apetecidas de la
televisión.
Sin embargo, todo ha cambiado desde hace unos años, cuando Art Basel
–probablemente la feria de arte más importante de Europa–
decidió abrir una exhibición “hermana” en Miami
Beach que se ha convertido en un festival de lujo, bohemia, excesos y alto,
altísimo, buen gusto. Desde Delphine Arnault –la heredera del
imperio Louis Vuitton Moët Hennessy– a artistas como Damien Hirst
o Cindy Sherman, nadie falta a esta fiesta cada diciembre, y sus efectos
se sienten durante todo el año. Algunos de los coleccionistas privados
más importantes de Estados Unidos –Craig Robbins, Ella Cisneros,
la familia Rubell– están instalados en la ciudad y sus colecciones,
verdaderos tesoros de arte contemporáneo, permanecen abiertos al
público desde enero a diciembre. El Miami Art Museum (MAM), el Wolfsonian
Museum y el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) son visitas indispensables,
y si su sed por belleza y arte aún no está satisfecha, dedique
una noche al Carnival Center for the Arts, donde la ópera, la música
clásica y el ballet abundan y donde, por estos días, Twyla
Tharp está presentando un espectáculo de danza contemporánea
con música de Elvis Costello y vestuario de Isaac Mizrahi.
Sí, ya sé lo que están pensando. ¿Y el shopping?
¿Y los restaurantes?
Aquí van mis recomendaciones. Si usted es el tipo de persona que
no puede vivir sin una bata de cashmere de mil 250 dólares o la
idea de tener en su pared una fotografía de Babe Paley captada
por Slim Aarons en Jamaica por cinco mil dólares le produce insomnio,
su lugar de compras es la boutique de Tomás Maier, una ultra-chic
tienda semi escondida en la Venetian Causeway. ¿Prefiere el estilo
alternative-chic de Trovatta o Rag & Bone?, dirija sus pasos a “Base”,
en Lincoln Road, el hogar de exclusivos CDs de DJ’s parisinos y
las poleras a 89 dólares.
Si está invitada(o) a comer a la casa de Calvin Klein, Juanito
Yarur o Gloria Estefan y no tiene nada –nada de nada– que
ponerse, arriende un Lamborghini en Prestige Rent-a-Car, haga rugir los
motores, y dirija las ruedas al mall de Bal Harbour donde encontrará
desde pañuelos de Pucci a diamantes de Cartier, pasando por jeans
de Dolce & Gabbana, vestidos de Carolina Herrera, carteras de Goyard
y tacos de Christian Louboutin.
¿Hambrientos? Las socialités de la ciudad hacen su “lunch
break” en “The Food Gang”, uno de los restaurantes más
chic y deliciosos de Miami que, afortunadamente, está a sólo
dos pasos del mall.
Después de un Pink Martini junto a la piscina de The Standard,
en Biscayne Bay, la noche sigue en “Casa Tua”, el ultra exclusivo
restaurante club en James Street, o “Azul”, en el Mandarin
Oriental de Brickell. Y de ahí todo continúa en “Mansión”,
“Prive” o “Nikki Beach”, donde el bum-bum-bum
de la música se confunde con el bum-bum-bum de los escotes y los
abdominales y, aun más tarde, en “Twist” y “Jazid”,
sitios donde, dependiendo de su gusto, existen desde “hot bodies”
a “hot bands”.
Para
reservar |
Hotel Delano
1685 Collins Ave
Miami Beach, FL 33139
(305) 672-2000 |
Hotel Raleigh
1775 Collins Ave
Miami, FL 33139
(305) 534-6300 |
The Setai
Hotel
2009 Collins Ave
Miami Beach, FL 33139
(786) 497-0049 |
The Standard
Hotel
40 Island Ave
Miami Beach, FL 33139
(305) 673-1717 |
Prestige
Rent-a-Car
1-305-513-9711 |
The Food Gang
9472 Harding Ave
Surfside, FL 33154
(786) 228-9292 |
Casa Tua
1700 James Ave
Miami, FL 33139
(305) 673-0973 |
Twist Miami
1057 Washington Ave
Miami Beach, FL 33139
(305) 538-9478 |
Prive
136 Collins Ave
Miami Beach, FL 33139
(305) 531-5535 |
Mansion
1235 Washington Ave
Miami Beach, FL 33139
(305) 532-1525 |
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