La ganadora del Miss Chile para Miss Universo es sobrina de Evelyn Matthei, pero ella prefiere separar las cosas. “Ella está en la política y yo en la belleza”, dice. Cuenta que su novio pertenece a la Armada Británica y que fue él quien la animó a presentarse al concurso.

Por; Fernanda Quinteros / Fotos: Gonzalo Romero / Producción: Francisca Reyes / Maquillaje y pelo: Pancha Fernández / Vestido: Paulo Méndez en Porquetevistes.

 

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Si hay algo que María Jesús Matthei tenía claro en este segundo intento por ganar la corona de Miss Chile para Miss Universo, es que esta vez era en serio. Aunque en un principio se resistió a entrar al destellante y a veces incomprendido mercado de la misses, con el tiempo le tomó el gusto y hoy se ha transformado en uno de sus proyectos más importantes. “Sentía que era una candidata excelente y la experiencia que hoy tengo creo que me hizo resaltar un poco de las demás. Me apasiona tanto el tema de los concursos que pienso que esa chispa se irradiaba a través de mis ojos. En 2011 participé del mismo certamen y ahí ganó Vanessa Ceruti. En ese momento, ella tenía la experiencia que yo no tenía, siempre le di ese crédito. Quedé segunda y me quedó gustando. Después, la organización del Miss Universo me mandó al Miss Hispanoamericana y salí virreina, que no había pasado hace muchos  años. Siempre dije que tenía que tener una revancha. Este año todos los planetas se alinearon”, explica sobre su triunfo. 

Tiene 21 años y dice que le cambian los ojos de color cuando está feliz. A sólo días de partir a Rusia, se le ven casi amarillos. Pesa alrededor de 60 kilos y ha perdido más de siete con el arduo entrenamiento al que se ha sometido en el último mes. Como es predecible, su rutina de mujer más linda de Chile es extenuante y ha arrasado hasta con el tiempo para ver al hombre que viene desde otro continente a verla. 

A la actual Miss Chile la descubrió un amigo fotógrafo que le insistió muchas veces para que se inscribiera en el concurso. Entre dudas mandó su foto dos semanas antes de cerrarse las postulaciones. Quedó entre las cien, quedó entre las 14, quedó segunda y dos años más tarde fue reina. 

–¿Qué es lo que te gusta de ese mundo?

–En comparación con el mundo del modelaje, te da la oportunidad de ser tú, de estar feliz, de sonreír, coquetear, es mucho más libre y tienes que ser mucho más femenina. Yo también hago desfiles y ahí el vestido te usa a ti, tú eres el maniquí que camina. Lo que me gusta de las misses es que yo soy muy histriónica y feliz. Me gusta poder coquetear con el público y los jueces. Encuentro que es tan lindo y femenino y me sale tan natural, que me siento muy cómoda.

–¿Tienes algún referente?

–No sé si es bueno mencionarlo, pero últimamente he estado viendo el reality de Miss Venezuela, y es tan entretenido… Hay puntos, como la cirugía estética de rostro, con los que no estoy de acuerdo, pero esta elección es tan apasionante para el país, que lo admiro. Como meta personal, me gustaría que el próximo año salga televisado. Finalmente estamos representando al país. Para Chile debería volver a ser tan importante como fue en algún momento. No sé qué pasó, probablemente después que no ganamos más, se perdió un poco la esperanza y las ganas de participar. A mí me interesa darle publicidad al concurso y decir que cualquier mujer puede participar. Se necesita energía, ser positiva, tener humor y carisma. La belleza interior también hay que proyectarla. 

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–Viviste mucho tiempo fuera de Chile…

–Me fui a los 11 años, tengo 21. Estuve dos años en México, luego viajando con mi mamá como por ocho meses, después volvimos por algún tiempo. Pasé primero y segundo medio en Inglaterra. Tercero y cuarto medio lo hice en Estados Unidos. Por eso perfeccioné mi idioma y hoy es casi mi lengua nativa. 

–¿Por qué vivieron en tantas partes?

–Al principio por el trabajo de mi papá. El era diplomático en México. Después simplemente por el espíritu aventurero. Mis papás siempre han querido inculcarme que el mundo es grande y por eso la mente tiene que ser más abierta para poder incorporar las cosas nuevas, opiniones, cultura. Soy muy cosmopolita. Creo que ésa es una de las cosas que más me gusta de mí, soy muy adaptable. Además, no soy prejuiciosa y creo que eso lo aprendí en mis travesías. Al conocer a tanta gente diferente, “you don’t have ground to judge” (no tienes espacio para juzgar). 

–¿No te sentiste un poco inestable con tantos cambios?

–Inestable nunca, porque soy hija única, entonces con mis papás somos muy cercanos. Mi hogar era mi familia, sin importar donde estuviera. Al principio claro que era complicado para una niñita estar moviéndose a un lugar extraño después de recién haberse adaptado y empezar de nuevo. Pero creo que finalmente me influyó más positivamente. 

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HISTORIA DE AMOR

María Jesús está en primer año de diseño de vestuario en la Universidad del Pacífico. Gracias a sus buenas notas, ha tenido mayor flexibilidad para enfrentar el concurso. Pero antes hubo dos intentos fallidos: un semestre en la carrera de Medicina –porque quería dedicarse a la cirugía estética– y un año en Ingeniería Comercial. Entonces decidió dejar de probar suerte y tomar una decisión con distancia. “Agarré la platita que me había ganado modelando y me fui sola a Europa por seis meses. Conocí muchos lugares y me sirvió mucho porque encontré mi rumbo. Lo que más me cautivó fue sentirme tan libre. Entre otros lugares, recorrí la isla de Corfu en auto con cuatro amigos y uno de ellos se transformó en mi pololo actual”. 

–¿Chileno?

–No, inglés.

–¿Y cómo hacen para verse?

–Es súper fácil. El viene casi siempre. Es oficial de la Armada Británica. Logró cambiar su trabajo de full time a part time, entonces tiene que estar en ciertos períodos específicos, pero el resto del tiempo viaja a verme. Se queda como por uno o dos meses, se va por dos y vuelve. Cuando puedo, me voy yo por una semana. Él ha sido súper jugado. Los dos nos hemos jugado la vida por esto, porque estamos enamorados. Llevamos más de un año. 

–¿Y cuántos años tiene?

–28. Imposible estar con un hombre menos maduro que eso. 

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p class="p2">–¿Por qué?

–Porque me encuentro más madura que la mayoría de las mujeres de 21. Por cómo he sido criada, los diversos lugares en los que he vivido, la independencia, ser hija única y ser aperrada. 

–¿Cómo se conocieron con…?

–David Michells. Le dicen Dave. El primer día que llegué a Grecia, el hostal de estudiantes tenía la comida incluida y ahí empezamos a conversar, hicimos clic y nunca más estuvimos con otra persona. 

–¿Y qué le parece que te estés presentando a un concurso de belleza?

–El fue el que me empujó. Yo lo iba a hacer sí o sí, pero a él le gustó la idea. Ahora está feliz.

–¿Te sientes la próxima Cecilia Bolocco?

–Una nunca sabe. Pero creo que en la vida me ha ido bien. Soy una persona con mucha suerte. 

–¿Qué te pasa con que hayan puesto tanta atención al hecho que seas sobrina de Evelyn Matthei?

–Es como María Jesús Matthei, sobrina de Evelyn Matthei. No lo encuentro molesto, ni nada malo, al contrario, porque es mi apellido y no se puede hacer nada al respecto. Es un orgullo para mí. Pero creo que de a poquito hemos logrado separar las cosas. Al principio era un mujer equis, sobrina de. Ahora soy María Jesús. Ella es una figura muy pública, así que es inevitable que sea mencionado. Lo que me ha gustado es que he logrado separarlo un poco. Ella está en el mundo de la política, yo en el mundo de la belleza. He logrado desmarcarme un poco con una marca que soy yo, no el apellido. //@revistacosas>

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Revista Cosas