La chica del tiempo en La Red confesó sus gustos, aspiraciones y a pesar de parecer tímida e inocente, la sesión con “Cosas“ mostró lo contrario. Kathy Bodis en su esplendor aprovechando los últimos días del verano.

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Por: Ignacio Ossa / Fotos: Ronny Belmar / Maquillaje: Karla Balin / Agradecimientos: Astromelia Spa / Vestuario: Calvin Klein

Kathy Bodis

Nadie podría imaginarse que Kathy Bodis es una experta en el baile del caño. Sí, la mujer del tiempo en La Red aprendió la disciplina cuando vivió en Argentina. En un principio como una buena manera de ejercitar y tonificar su cuerpo y una segunda derivada, y que confiesa con una coqueta risa, “es que a los hombres les fascina”. A pesar de proyectar la imagen de niñita buena e inocente y de tener un tono de voz acorde, de vez en cuando muestra ese lado más lúdico y sensual. Kathy se hizo famosa en el reality “1910”, donde tuvo un romance con Arturo Prat, recuerdos de no son gratos por los gestos de hace cuando el tema se insinúa. Luego tuvo un paso por “Calle 7” y hoy está feliz dando el tiempo, trabajo que le ha valido más exposición y, al igual que sus pares, todo el mundo le pregunta cómo tiene que vestirse o desvestirse según venga el día.
–Para la mayoría del mundo resulta curioso ingresar a un reality, más todavía sabiendo lo que viene a la salida. ¿Qué te pasó a ti con esto?
–Esto me marcó mucho. Es un experiencia que hay que vivirla, quería vivir algo distinto. Y venía de hacer el tiempo y los programas llama y gana. Me han apuntado harto con el dedo y te discriminan, pero finalmente todo sirve. He pasado por todo tipo de programas y tengo la experiencia para relajarme y hacer lo que quiera.
Muchos después del encierro viven procesos personales que no son agradables, crisis de pánico, inestabilidad emocional y laboral, ¿qué te pasó a ti?
–Eso depende de la personalidad. Yo quedé así después del reality (ríe). Hablando en serio, es complicado porque pasas a ser conocida para todo el mundo. Yo antes era la niña linda del tiempo y nada más. La gente cree que uno tiene que mostrar su vida para siempre. Adentro todo cambia. Se intensifican los sentimientos.
–¿Por eso terminan todos enamorados?
–Es la necesidad. Buscas un partner como amigo, estar con alguien que te regalonee y a veces uno se equivoca. Uno termina con alguien que afuera nunca lo hubieses pensado. Uno baja sus barreras. Quizás desde afuera uno puede pensar cómo puede reaccionar así, decir las cosas que dice o meterse con esa persona. Pero estando adentro las cosas son muy distintas. Uno cambia su personalidad.
¿Cómo es tu verdadera personalidad?
–Soy una persona muy tranquila, relajada, alegre y muy sentimental. Pero cuando me pellizcan hay que tener cuidado. Cuando me vuelven loca reacciono y es mejor estar bien lejos.
–¿Cuáles son esas cosas que te vuelven loca, que te sacan de tus casillas?
–Creo que… soy muy dócil, pero la insidia me carga. Que molesten a las personas de mi entorno. Eso me vuelve loca.
–Muchos dentro del mundo de la televisión se mantienen vigentes por vía de los escándalos y los tongos y tú te has mantenido al margen de eso. ¿Fue algo a propósito o nunca se te dio la posibilidad de buscar un escándalo?
–Siempre me traté de mantener alejada. Mi idea es hacer una carrera larga en televisión. Quizás esté equivocada, pero creo que a veces venderte así es pan para hoy y hambre para mañana. Estoy haciendo el camino más largo, con menos portadas. Me encantaría animar un programa de niños y hacer un matinal es mi sueño. Con eso me sentiría realizada.
–¿Qué cosas no estás dispuesta a hacer?
–Nunca me desvestiría. Pero he hecho de todo. Estuve en “Calle 7” y es una etapa superada. Aprendí mucho, lo pasé increíble, pero era el minuto que tenía que estar, por eso busco otras cosas para seguir creciendo en la televisión. Pero cuesta. No es fácil. El otro día estaba leyendo a Woody Allen y decía que si uno no fracasa es porque no ha hecho muchas cosas innovadoras.
–¿Cuál fue tu peor caída?
–Nadie me veía en un reality, pero lo hice y finalmente me ayudó. Por lo mismo, no sé si sea una caída, pero es lo último que uno hace en televisión.
–¿Qué es lo peor de la televisión?
–Los celos, los egos… todas las guerras que hay adentro.
¿Esa guerra se da más entre mujeres?
–Sí, mucho. Creo que mi personalidad choca con eso. Soy más retraída y sana.
–Dicen que para triunfar en la televisión hay que pisar muchas cabezas y andar cerrándole el ojo a algunas personas. ¿Sientes que das ventaja al no ser así?
–Yo amo la televisión, pero perder mis valores jamás. Por eso estudio relaciones públicas, porque si no resulta me voy y tengo mi profesión. Si pierdes tus valores estás frito. Cuando entré me dijeron que todas esas cosas pasan y no me han pasado. Pero hay gente que abusa del poder o te dan más pantalla porque sales con el productor o con el director. Por algo dicen que esas cosas pasan.
–¿Te costó encontrar pololo después del reality?
–La verdad es que… encontré pololo rápido. Ni siquiera vio el reality y no sabía mucho de este cuento, por eso no le chocó tanto. Muchos se te declaran porque creen conocerte por la televisión. Además depende de cómo salgas del programa la percepción que se tiene de ti.
–¿Cómo te gustan los hombres?
–Me gustan un poco más humildes, con los pies en la tierra, maduros, guapos y si se puede, con ojo azules, (ríe). Que sea inteligente, sensible, romántico y empático.
–¿Qué te mata la pasión?
–Encuentro espantosos a los que no tienen gracia y son pesados. Los cargantes y que te miran como diciéndote: “No hagas eso”, “ubícate”. Me cargan esos que te tratan de cambiar. ■

Sobre El Autor

Revista Cosas

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